Capítulo 12

En los últimos días, Miguel liberará a Israel de sus angustias — Daniel habla de las dos resurrecciones — Los entendidos conocerán los tiempos y los significados de sus visiones.

 Y en aquel tiempo se levantará aMiguel, el gran príncipe que está a favor de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de bangustia, cual nunca fue desde que existen las naciones hasta entonces; pero en aquel tiempo será liberado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el clibro.

 Y muchos de los que aduermen en el polvo de la tierra serán bdespertados, unos para cvida eterna, y otros para dvergüenza y desprecio perpetuo.

 Y los aentendidos resplandecerán como el bresplandor del firmamento, y los que lleven a muchos a la crectitud, como las estrellas, por toda la eternidad.

 Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el alibro hasta el btiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y el conocimiento aumentará.

 Y yo, Daniel, miré, y he aquí, otros dos que estaban allí, uno a este lado de la orilla del río y el otro al otro lado de la orilla del río.

 Y dijo uno al varón avestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?

 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, quien alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo y ajuró por el que vive por los siglos que será por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe bla dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas.

 Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Oh Señor mío, ¿cuál será el afinal de estas cosas?

 Y dijo: Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

 10 Muchos serán apurificados, y emblanquecidos y brefinados; pero los cmalvados actuarán con maldad, y ninguno de los malvados entenderá, pero dentenderán los entendidos.

 11 Y desde el tiempo en que sea quitado el continuo a sacrificio hasta la babominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.

 12 Bienaventurado el que espere y llegue hasta mil trescientos treinta y cinco días.

 13 Mas tú, sigue hasta el fin, y areposarás y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.