Quinto libro de Moisés llamado Deuteronomio

Capítulo 1

Moisés empieza a relatar lo sucedido a Israel durante cuarenta años en el desierto — Se manda a los hijos de Israel entrar y poseer Canaán — Se escogen jueces y jefes para ayudar a Moisés — Los espías de Israel dan un informe negativo — Los adultos de Israel perecerán — Los amorreos derrotan a los ejércitos de Israel.

 Éstas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán, en el desierto, en el allano delante del Mar Rojo, entre Parán, y Tofel, y Labán, y Hazerot y Dizahab.

 Once días de viaje hay desde aHoreb, camino del monte Seir, hasta Cades-barnea.

 Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primer día del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos,

 después que hirió a Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, y a Og, rey de Basán, que habitaba en Astarot, en Edrei.

 De este lado del Jordán, en la tierra de Moab, resolvió Moisés declarar aesta ley, diciendo:

 Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Bastante tiempo habéis estado en este monte.

 Volveos, partid e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el llano, en el monte, y aen los valles, y al bsur y a la costa del mar, a la tierra del cananeo y el Líbano, hasta el gran río, el río Éufrates.

 Mirad, yo he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y poseed la atierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos.

 Y yo os hablé en ese entonces, diciendo: Yo solo no puedo allevaros.

 10 Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí hoy sois vosotros como las aestrellas del cielo en multitud.

 11 ¡Jehová, Dios de vuestros padres, os haga mil veces más de lo que sois y os bendiga, como os ha prometido!

 12 ¿Cómo llevaré yo solo vuestros problemas, vuestras cargas y vuestros pleitos?

 13 Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, hombres sabios, y entendidos y expertos, para que yo los ponga como vuestros jefes.

 14 Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.

 15 Y tomé los principales de vuestras tribus, hombres sabios y expertos, y los puse como ajefes sobre vosotros, jefes de millares, y jefes de centenas, y jefes de cincuenta, y jefes de diez y oficiales para vuestras tribus.

 16 Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd la causa entre vuestros hermanos y ajuzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el que es extranjero.

 17 No ahagáis distinción de personas en el juicio; tanto al pequeño como al grande oiréis. No tendréis btemor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os sea muy difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré.

 18 Os mandé, pues, en aquel tiempo todo lo que habíais de hacer.

 19 Y cuando partimos de Horeb, anduvimos por todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea.

 20 Entonces os dije: Habéis llegado al monte del amorreo, el cual Jehová nuestro Dios nos da.

 21 Mira, Jehová tu Dios ha puesto delante de ti la tierra; sube y poséela, como Jehová, el Dios de tus padres, te ha dicho; no temas ni desmayes.

 22 Y os acercasteis a mí todos vosotros y dijisteis: Enviemos hombres delante de nosotros, que reconozcan la tierra y nos traigan razón del camino por donde hemos de subir y de las ciudades adonde hemos de llegar.

 23 Y la propuesta me pareció bien, y tomé adoce hombres de entre vosotros, un hombre por cada tribu.

 24 Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta el valle de aEscol y reconocieron la tierra.

 25 Y tomaron en sus manos del fruto del país y nos lo trajeron, y nos dieron un informe y dijeron: Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos da.

 26 Sin embargo, no quisisteis subir, sino que fuisteis arebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios;

 27 y amurmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos.

 28 ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han hecho desfallecer nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es más grande y más alto que nosotros; las ciudades son grandes y están amuralladas hasta el cielo, y también vimos allí a los hijos de aAnac.

 29 Entonces os dije: No temáis ni tengáis miedo de ellos.

 30 Jehová vuestro Dios, que va delante de vosotros, él apeleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos;

 31 y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha llevado, como lleva el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta que habéis llegado a este lugar.

 32 Y aun con esto no acreísteis a Jehová vuestro Dios,

 33 el que iba delante de vosotros por el camino para buscaros el lugar donde habíais de acampar, con fuego de noche para mostraros el camino por donde habíais de andar, y con anube de día.

 34 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó y juró, diciendo:

 35 No averá hombre alguno de esta bmala generación la buena tierra que juré dar a vuestros padres,

 36 excepto aCaleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos, porque ha seguido fielmente a Jehová.

 37 Y también contra mí se aairó Jehová por causa de vosotros, diciendo: Tampoco tú entrarás allá.

 38 aJosué hijo de Nun, que está delante de ti, él entrará allá; anímale, porque él hará que Israel la herede.

 39 Y vuestros pequeños, de los cuales dijisteis que servirían de botín, y vuestros hijos que no asaben hoy ni lo bueno ni lo malo, ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la heredarán.

 40 Pero vosotros volveos y partid al desierto camino del Mar Rojo.

 41 Entonces respondisteis y me dijisteis: aHemos pecado contra Jehová; nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehová nuestro Dios nos ha mandado. Y cada uno de vosotros se armó con sus armas de guerra y os preparasteis para subir al monte.

 42 Y Jehová me dijo: Diles: No subáis ni peleéis, pues no estoy entre vosotros, para que no seáis derrotados delante de vuestros enemigos.

 43 Y os hablé, pero no disteis oídos; antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, y persistiendo con altivez, subisteis al monte.

 44 Y el amorreo que habitaba en aquel monte salió a vuestro encuentro, y os persiguieron como hacen las avispas y os derrotaron desde Seir hasta Horma.

 45 Y volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová no escuchó vuestra voz ni os prestó oídos.

 46 Y así estuvisteis en Cades por muchos días, los días que habéis estado allí.