Quinto libro de Moisés llamado Deuteronomio

Capítulo 20

Se revelan las leyes para la selección de soldados y para hacer la guerra — Los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos serán destruidos completamente.

 Cuando salgas a ala guerra contra tus enemigos y veas caballos y carros, y un pueblo más numeroso que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios bestá contigo, quien te sacó de la tierra de Egipto.

 Y acontecerá que cuando estéis a punto de combatir, se acercará el sacerdote, y hablará al pueblo

 y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón; no temáis, ni os azoréis ni tampoco os atemoricéis delante de ellos,

 porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para apelear por vosotros contra vuestros enemigos, a fin de salvaros.

 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva y ano la ha estrenado? Vaya y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la estrene.

 ¿Y quién ha plantado una viña y no ha disfrutado de ella? Vaya y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la disfrute.

 ¿Y quién se ha desposado con una amujer y no la ha tomado? Vaya y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la tome.

 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo y dirán: ¿Quién es hombre amedroso y de corazón apocado? Vaya y vuélvase a su casa, para que no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo.

 Y acontecerá que cuando los oficiales terminen de hablar al pueblo, entonces nombrarán capitanes de los ejércitos para estar a la cabeza del pueblo.

 10 Cuando te acerques a una ciudad para combatir contra ella, primero le propondrás la paz.

 11 Y sucederá que si te responde: Paz, y te abre sus puertas, todo el pueblo que en ella se encuentre te será atributario y te servirá.

 12 Mas si no hace la paz contigo, sino que emprende la guerra contra ti, entonces la sitiarás.

 13 Y cuando Jehová tu Dios la entregue en tus manos, herirás a todo hombre suyo a filo de espada.

 14 Solamente las mujeres, y los niños, y los animales y todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti; y acomerás del despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó.

 15 Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones.

 16 Pero de las aciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida,

 17 sino que los adestruirás completamente: al heteo, y al amorreo, y al cananeo, y al ferezeo, y al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado,

 18 para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos hacen a sus dioses, y así pequéis contra Jehová vuestro Dios.

 19 Cuando sities alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo en hacha ellos, porque de ellos comerás; y no los talarás, porque el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio.

 20 Mas el árbol que sepas que no es árbol frutal, podrás destruirlo y talarlo, para construir obras de asedio contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.