Quinto libro de Moisés llamado Deuteronomio

Capítulo 2

Los hijos de Israel avanzan hacia su tierra prometida — Pasan en paz por las tierras de Esaú y de Amón, pero destruyen a los amorreos.

  Y volvimos y partimos al desierto, camino del Mar Rojo, como Jehová me había dicho, y rodeamos el monte Seir durante muchos días.

 Y Jehová me habló, diciendo:

 Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte.

 Y manda al pueblo, diciendo: Al pasar vosotros por el territorio de vuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho.

 No contendáis con ellos, porque no os daré de su atierra ni aun la huella de la planta de un pie, porque yo he dado como heredad a Esaú el monte Seir.

 Compraréis de ellos con dinero los alimentos, y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis;

 pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; aél sabe que andas por este gran desierto. Durante estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.

 Y pasamos de largo a nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino de la llanura de Elat y de Ezión-geber. Y volvimos y tomamos el camino del desierto de Moab.

 Y Jehová me dijo: No molestes a aMoab ni los provoques a la guerra, pues no te daré posesión de su tierra, porque yo he dado Ar como heredad a los hijos de Lot.

 10 (Los aemitas habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso y alto como los anaceos.

 11 Ellos también eran considerados agigantes, como los anaceos; y los moabitas los llaman emitas.

 12 Y en Seir habitaron antes los horeos, a los cuales echaron los hijos de Esaú; y los destruyeron delante de sí y moraron en lugar de ellos, como hizo Israel en la tierra de su posesión que les dio Jehová.)

 13 Levantaos ahora y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.

 14 Y los adías que anduvimos desde Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años, hasta que bse acabó toda la generación de los chombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado.

 15 Y también la mano de Jehová estuvo contra ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.

 16 Y aconteció que cuando finalmente murieron todos los hombres de guerra de entre el pueblo,

 17 Jehová me habló, diciendo:

 18 Tú pasarás hoy el territorio de Moab, hacia Ar,

 19 y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes ni contiendas con ellos, pues no te daré posesión de ala tierra de los hijos de Amón, porque a los hijos de Lot la he dado como heredad.

 20 (Como la tierra de los gigantes fue también ella conocida; allí habitaron gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos.

 21 Eran un pueblo grande, y numeroso y alto, como los anaceos, a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas, quienes los desalojaron y habitaron en su lugar,

 22 como hizo con los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos los desalojaron y habitaron en su lugar hasta hoy.

 23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de aCaftor los destruyeron y habitaron en su lugar.)

 24 Levantaos, partid y pasad el arroyo Arnón. He aquí, he entregado en tus manos a Sehón, el amorreo, rey de Hesbón, y su tierra; comienza a tomar posesión de ella y entra con él en guerra.

 25 Hoy comenzaré a infundir miedo y aterror de ti entre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.

 26 Y envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:

 27 Pasaré por tu tierra por el camino; por el camino iré, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.

 28 La comida me venderás por dinero, y comeré; el agua también me la darás por dinero, y beberé; solamente apasaré a pie,

 29 como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir y los moabitas que habitaban en Ar, hasta que cruce el Jordán a la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.

 30 Mas Sehón, rey de Hesbón, no quiso que pasáramos por su territorio, porque Jehová tu Dios había aendurecido su espíritu y obstinado su corazón para entregarlo en tus manos, como lo vemos hoy.

 31 Y me dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar delante de ti a Sehón y su tierra; comienza a tomar posesión de ella, para que la heredes.

 32 Y nos salió Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jahaza.

 33 Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros, y lo derrotamos a él, y a sus hijos y a todo su pueblo.

 34 Y tomamos entonces todas sus ciudades y destruimos por completo todas las ciudades: hombres, y mujeres y niños; no dejamos ninguno.

 35 Solamente tomamos para nosotros el ganado y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.

 36 Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo Arnón, y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros; todas las aentregó Jehová nuestro Dios en nuestro poder.

 37 Solamente no llegaste a la tierra de los hijos de Amón, ni a todo lo que está a la orilla del arroyo Jaboc, ni a las ciudades del monte ni a lugar alguno que Jehová nuestro Dios había prohibido.