Capítulo 35

En el día de la restauración el desierto florecerá, el Señor vendrá, Israel será recogido y se establecerá Sión.

 Se alegrarán el desierto y ael erial; y el yermo se regocijará y florecerá como la rosa.

 Florecerá profusamente y también se regocijará con alegría y cantará con júbilo; la gloria del aLíbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la bgloria de Jehová, la majestad del Dios nuestro.

 Fortaleced las amanos caídas y afirmad las brodillas debilitadas.

 Decid a los de corazón apocado: Sed fuertes, no temáis; he aquí que vuestro Dios vendrá con avenganza; la recompensa de Dios vendrá; él vendrá y os salvará.

 aEn ese tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos y destapados los oídos de los sordos.

 En ese tiempo el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo, porque aguas brotarán en el desierto y torrentes en el yermo.

 Y el alugar reseco se convertirá en ciénaga y el sequedal en manantiales de aguas; la guarida de los chacales, donde se echan, será lugar de cañas y juncos.

 Y habrá allí acalzada y camino, y será llamado Camino de bSantidad; no pasará por allí cningún impuro; y será para los que anden por él, pues por más torpes que sean no se extraviarán.

 No habrá allí león, ni fieras voraces subirán por él, ni allí se encontrarán, sino que los aredimidos caminarán por él.

 10 Y los rescatados de Jehová avolverán y vendrán a bSión con ccánticos; y habrá dgozo perpetuo sobre sus cabezas; y alcanzarán gozo y alegría, y huirán la etristeza y el gemido.