Capítulo 14

Job testifica de la brevedad de la vida, de la certeza de la muerte y de la certidumbre de la resurrección — Job pregunta: Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? — Responde que esperará el llamado de Jehová para salir del sepulcro.

  El ahombre, nacido de mujer, corto de días y hastiado de bsinsabores,

  brota como una flor y es acortado; y huye como la sombra y no permanece.

  ¿Y sobre éste abres tus ojos y me traes a juicio contigo?

  ¿Quién sacará lo limpio de lo ainmundo? ¡Nadie!

  Ciertamente sus adías están determinados, y el número de sus meses te es conocido; tú le pusiste límites, de los cuales no pasará.

  Aparta tu mirada de él, para que descanse hasta que, como el ajornalero, cumpla su día.

  Porque si el árbol es cortado, aún queda para él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.

  Aunque se envejezca en la tierra su raíz, y su tronco muera en el polvo,

  al percibir el agua reverdecerá y echará ramas como planta nueva.

  10  Mas el hombre amorirá y yacerá inerte; y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

  11  Como las aguas del mar se evaporan, y el río se agota y se seca,

  12  así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertará ni se levantará de su sueño.

  13  ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo y de mí te acordaras!

  14  Si el hombre muriere, ¿a volverá a vivir? Todos los días de mi servicio esperaré, hasta que llegue mi relevo.

  15  Llamarás, y yo te responderé; añorarás la obra de tus manos.

  16  Pues ahora me cuentas los pasos y no das tregua a mi pecado.

  17  Tienes sellada en una bolsa mi transgresión y cubres mi iniquidad.

  18  Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son removidas de su lugar;

  19  las piedras se desgastan con el agua impetuosa que se lleva el polvo de la tierra; de igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre.

  20  Para siempre prevalecerás sobre él, y él se irá; cambiarás su rostro y lo despedirás.

  21  Sus hijos alcanzarán honores, y él no lo sabrá; o serán humillados, y no se enterará de ello.

  22  Mas su carne sobre él se dolerá, y se lamentará en él su alma.