Capítulo 3

Jeremías, hablando por Judá, lamenta la calamidad, pero confía en Jehová y ora, suplicando la liberación.

  Yo soy el hombre que ha visto la aflicción en la vara de su enojo.

  Él me ha guiado y me ha hecho andar en tinieblas y no en luz.

  Ciertamente ha vuelto contra mí una y otra vez su mano todo el día.

  Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos.

  Me sitió y me rodeó de amargura y de trabajo.

  Me hizo habitar en oscuridades, como los que murieron hace ya mucho tiempo.

  aMe cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho pesadas mis cadenas.

  Aun cuando clamo y doy voces, él cierra los oídos a mi oración.

  Cercó mis caminos con piedra labrada; torció mis senderos.

  10  Fue para mí como oso que acecha, como león en escondrijos.

  11  Desvió mis caminos y me despedazó; me dejó desolado.

  12  Su arco tensó y me puso como blanco para la saeta.

  13  Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.

  14  Fui escarnio a todo mi pueblo, canción de ellos todo el día.

  15  Me llenó de amarguras; me saturó de ajenjo.

  16  Y me quebró los dientes con cascajo; me cubrió de ceniza.

  17  Y mi alma se alejó de la paz; me olvidé del bien.

  18  Y dije: Perecieron mis fuerzas junto con mi esperanza que venía de Jehová.

  19  Acuérdate de mi aflicción y de mi angustia, del ajenjo y de la hiel.

  20  Aún lo tendrá en memoria mi alma que está abatida dentro de mí.

  21  Esto haré volver a mi corazón, por lo cual esperaré.

  22  Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca terminan sus misericordias.

  23  Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

  24  Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

  25  aBueno es Jehová para los que en él besperan, para el alma que le cbusca.

  26  Bueno es aesperar en silencio la salvación de Jehová.

  27  Bueno le es al hombre allevar el yugo en su bjuventud.

  28  Se sentará solo y callará, porque él se lo impuso.

  29  Pondrá su boca en el polvo, por si acaso hay esperanza.

  30  Dará la amejilla al que le hiere; se hartará de bafrentas.

  31  Porque el Señor no desechará para siempre;

  32  antes bien, si aflige, también se acompadecerá según la multitud de sus misericordias.

  33  Porque él no aaflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.

  34  Aplastar bajo los pies a todos los encarcelados de la tierra,

  35  torcer el derecho del hombre ante la presencia del Altísimo,

  36  trastornar al hombre en su litigio, el Señor no lo aprueba.

  37  ¿Quién es aquel que diga que algo va a suceder y que eso ocurra sin que el Señor lo haya mandado?

  38  ¿Acaso no sale de la boca del Altísimo lo malo y lo bueno?

  39  ¿Por qué se queja el hombre viviente, el hombre en el castigo de sus pecados?

  40  Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos y avolvámonos a Jehová.

  41  aLevantemos nuestros corazones y nuestras manos hacia Dios en los cielos.

  42  Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado, y tú no has perdonado.

  43  Desplegaste la ira y nos perseguiste; amataste y no perdonaste.

  44  Te cubriste de una nube para que no pasase nuestra oración.

  45  Como escoria y basura nos has hecho en medio de los pueblos.

  46  Todos nuestros aenemigos abrieron contra nosotros su boca.

  47  Terror y foso nos han sobrevenido, asolamiento y quebranto.

  48  aRíos de agua derraman mis ojos por el quebranto de la hija de mi pueblo.

  49  Mis ojos destilan sin cesar, porque no hay alivio,

  50  hasta que Jehová mire y vea desde los cielos.

  51  Mis ojos entristecen mi alma por todas las hijas de mi ciudad.

  52  Mis enemigos tenazmente me dieron caza como a ave, sin haber por qué.

  53  Ataron mi vida en la cisterna y pusieron una piedra sobre mí.

  54  Aguas corrieron sobre mi cabeza, y dije: Muerto soy.

  55  Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la profunda cisterna.

  56  Oíste mi voz; no escondas tu oído a mi clamor, a mi suspiro.

  57  aTe acercaste el día en que te invoqué; dijiste: No temas.

  58  Abogaste, Señor, por la causa de mi alma; redimiste mi vida.

  59  Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa.

  60  Tú has visto toda su venganza, todas sus maquinaciones contra mí.

  61  Tú has oído el oprobio de ellos, oh Jehová, todas sus maquinaciones contra mí,

  62  los dichos de los que contra mí se levantan y su adesignio contra mí todo el día.

  63  Su sentarse y su levantarse mira; yo soy su canción.

  64  Dales el pago, oh Jehová, según la obra de sus manos.

  65  Dales dureza de corazón, tu maldición a ellos.

  66  Persíguelos en tu furor y destrúyelos de debajo de tus cielos, oh Jehová.