Capítulo 3

Los sacerdotes que enseñan por precio y los profetas que adivinan por dinero traen maldición sobre el pueblo.

  Y dije: Oíd ahora, oh gobernantes de Jacob y jefes de la casa de Israel: ¿No os corresponde a vosotros saber lo que es justo?

 Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos;

 que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les arrancáis la piel de sobre ellos, y les quebráis los huesos y los rompéis, como para el caldero, y como carne en la olla.

 Entonces aclamarán a Jehová y no les responderá, sino que esconderá de ellos su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicieron obras malas.

 Así ha dicho Jehová acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, aque muerden con sus dientes y claman: Paz, y al que no les da de comer, declaran contra él bguerra santa.

 Por tanto, habrá para vosotros anoche sin visión y oscuridad sin badivinación; y sobre los profetas se pondrá el sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos.

 Y serán avergonzados los profetas, y se confundirán los adivinos; y todos ellos se cubrirán los labios, porque no hay respuesta de Dios.

 Pero yo estoy lleno del apoder mediante el bespíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su crebelión y a Israel su pecado.

 Oíd ahora esto, gobernantes de la casa de Jacob y jefes de la casa de Israel, que abomináis la justicia y pervertís todo lo que es recto,

 10 que edificáis a Sión con sangre y a Jerusalén con injusticia.

 11 Sus gobernantes juzgan por acohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por bdinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.

 12 Por tanto, a causa de vosotros Sión será arada como campo, y aJerusalén será bmontones de ruinas; y el monte de la ccasa, como cumbres de bosque.