Cuarto libro de Moisés llamado Números

Capítulo 20

María muere — Moisés golpea una roca en Meriba y sale agua — El rey de Edom rehúsa dejar pasar pacíficamente a Israel por su tierra — Aarón muere y Eleazar se convierte en el sumo sacerdote.

  Y llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada.

 Y como no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón.

 Y contendió el pueblo con Moisés, y hablaron, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!

 ¿Y por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?

 ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, ni de higueras, ni de viñas ni de granados, ni aun de agua para beber.

 Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la entrada del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

 Toma la avara y reúne a la congregación, tú y tu hermano Aarón, y bhablad a la peña a la vista de ellos; y ésta dará su agua, y sacarás para ellos agua de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

 Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

 10 Y Moisés y Aarón reunieron a la congregación delante de la peña, y él les dijo: aOíd ahora, rebeldes: ¿Os hemos de sacar agua de esta peña?

 11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la apeña con su vara dos veces. Y brotó mucha agua, y bebieron la congregación y sus bestias.

 12 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no acreísteis en mí, para bsantificarme ante los ojos de los hijos de Israel, por tanto, cno llevaréis a esta congregación a la dtierra que les he dado.

 13 Éstas son las aguas de aMeriba, por las cuales bcontendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó entre ellos.

 14 Y aenvió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades. Así dice Israel, tu hermano: Tú has sabido todas las dificultades que nos han sobrevenido:

 15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y cómo estuvimos en Egipto largo tiempo, y cómo los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros padres;

 16 y clamamos a Jehová, que oyó nuestra voz, y envió un aángel y nos sacó de Egipto; y ahora estamos en Cades, ciudad que está en un extremo de tu territorio.

 17 Te rogamos que nos dejes pasar por tu tierra. No pasaremos por labranza ni por viña, ni beberemos agua de los pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos ni a la derecha ni a la izquierda, hasta que hayamos pasado tu territorio.

 18 Y Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra ti armado.

 19 Y los hijos de Israel le dijeron: Por el camino real iremos, y si bebemos tus aguas mis ganados y yo, apagaré el precio de ellas. Solamente, déjame pasar a pie, nada más.

 20 Y él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo y con mano fuerte.

 21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se apartó Israel de él.

 22 Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, llegaron al monte Hor.

 23 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte Hor, en los confines de la tierra de Edom, diciendo:

 24 Aarón será reunido con su pueblo, pues no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis arebeldes a mi mandamiento en las aguas de Meriba.

 25 Toma a Aarón y a Eleazar, su hijo, y hazlos subir al monte Hor;

 26 y quita a Aarón sus vestidos y viste con ellos a su hijo Eleazar, porque Aarón será reunido con su pueblo, y allí morirá.

 27 Y Moisés hizo como Jehová le mandó; y subieron al monte Hor a la vista de toda la congregación.

 28 Y Moisés le quitó a Aarón sus vestidos y vistió con ellos a Eleazar, su hijo; y aAarón murió allí en la cumbre del monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte.

 29 Y viendo toda la congregación que Aarón había muerto, le hicieron duelo por treinta días todas las familias de Israel.