Quinto libro de Moisés llamado Deuteronomio

Capítulo 32

Israel cantará el cántico de Moisés y aclamará: Dios habla a los cielos y a la tierra; los hijos de Israel eran conocidos en la vida preterrenal; Dios los escogió en esta vida; ellos se olvidaron de la Roca de su salvación; Dios envió terror y una espada y venganza sobre ellos; no hay Dios aparte de Él — Moisés es reunido con su pueblo.

  a Escuchad , cielos, y hablaré; y oiga la tierra las palabras de mi boca.

  Goteará como la lluvia mi doctrina; destilará como el arocío mi bpalabra, como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba.

  Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.

  Él es la aRoca, cuya obra es bperfecta, porque todos sus caminos son justos; Es un Dios de verdad y no hay maldad en él. Es cjusto y recto.

  La corrupción no es suya; ade sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.

  ¿Así pagáis a Jehová, pueblo necio e ignorante? ¿No es él tu apadre que te creó? Él te bhizo y te estableció.

  Acuérdate de los tiempos antiguos; considera los años de muchas generaciones; apregunta a tu padre, y él te lo declarará; a tus ancianos, y ellos te lo dirán.

  Cuando el Altísimo hizo aheredar a las bnaciones, cuando hizo dividir a los hijos de Adán, estableció los clímites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

  Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob, la parte de su heredad.

  10  Lo halló en tierra de desierto, y en yermo horrible y rugiente; lo protegió, lo cuidó, y lo guardó como a ala niña de sus ojos.

  11  Como el aáguila despierta su nidada, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, y los lleva sobre sus plumas.

  12  Jehová solo le guió, y no hubo con él dios extraño.

  13  Lo hizo cabalgar sobre alas alturas de la tierra, y comió los frutos del campo; e hizo que sorbiese miel de la peña y aceite del duro pedernal;

  14  mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo mejor del trigo, y de la sangre de la auva bebiste vino puro.

  15  Pero engordó aJesurún, y dio coces (bengordaste, te hiciste grueso y te cubriste de gordura); entonces dejó al Dios que lo hizo y menospreció a la cRoca de su salvación.

  16  Le provocaron a celos con a dioses ajenos, y le provocaron a ira con abominaciones.

  17  aOfrecieron sacrificios a demonios, y bno a Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos c dioses que hacía poco habían surgido, que no habían temido vuestros padres.

  18  De la Roca que te creó te olvidaste; te has olvidado de Dios, tu acreador.

  19  Y lo vio Jehová, y los desdeñó por la provocación de sus hijos y de sus hijas.

  20  Y dijo: aEsconderé de ellos mi rostro; veré cuál será su fin, porque son una generación perversa, hijos bsin fe.

  21  Ellos me provocaron a acelos con lo que no es Dios; me provocaron a bira con sus vanidades; yo también los provocaré a celos con los que no son un pueblo, con nación insensata los provocaré a ira.

  22  Porque se ha encendido el afuego de mi furor, y arderá hasta las profundidades del Seol; y devorará la tierra y sus frutos, y abrasará los fundamentos de los montes.

  23  Yo amontonaré males sobre ellos; emplearé en ellos mis saetas.

  24  Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de amarga pestilencia; diente de bestias enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra.

  25  Afuera desolará la aespada, y dentro de las casas el terror; tanto al joven como a la doncella, al niño de pecho como al hombre cano.

  26  Dije que los aesparciría, que haría cesar de entre los hombres el recuerdo de ellos,

  27  si no hubiera temido la provocación del enemigo, y que entendiesen mal sus adversarios, y que dijesen: Nuestra mano aalta ha hecho todo esto y no Jehová.

  28  Porque son nación que carece de consejo, y no hay en ellos entendimiento.

  29  ¡Ojalá fueran asabios, que comprendieran esto, que entendieran su final!

  30  ¿Cómo podría perseguir uno a mil, y dos hacer ahuir a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, y Jehová no los hubiera entregado?

  31  Porque la roca de ellos no es como nuestra aRoca, y aun nuestros enemigos son de ello jueces.

  32  Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, y de los campos de Gomorra; las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, racimos muy amargos tienen.

  33  Veneno de serpientes es su vino, y ponzoña cruel de áspides.

  34  ¿No tengo yo esto guardado conmigo, sellado en mis tesoros?

  35  Mía es la avenganza y la retribución, a su tiempo su pie resbalará, porque el día de su aflicción está cercano, y lo que les está preparado se apresura.

  36  Porque Jehová ajuzgará a su pueblo y por amor de sus siervos btendrá compasión, cuando vea que la fuerza de ellos se agota y que no queda nadie, ni esclavo ni libre.

  37  Y él dirá: ¿Dónde están sus adioses, la roca en que se refugiaban;

  38  los que comían la grasa de sus sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? ¡Que se levanten y os ayuden! Sean para vosotros refugio.

  39  Ved ahora que yo, yo asoy, y no hay dioses bconmigo; yo chago morir y yo hago vivir; yo hiero y yo dsano, y no hay quien pueda librar de mi mano.

  40  Porque yo alzaré a los cielos mi mano y diré: aVivo yo para siempre.

  41  Si afilo mi reluciente aespada, y mi mano empuña el juicio, yo tomaré venganza de mis enemigos, y daré el pago a los que me aborrecen.

  42  Embriagaré de sangre mis saetas, y mi espada devorará carne: la sangre de los muertos y de los cautivos, las cabezas de los jefes del enemigo.

  43  Alabad, naciones, a su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, y tomará venganza de sus enemigos, y hará expiación por su tierra y por su pueblo.

 44 Y vino Moisés y recitó todas las palabras de este acántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun.

 45 Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a atodo Israel,

 46 y les dijo: Aplicad vuestro acorazón a todas las palabras con las que yo os amonesto hoy, para que las encomendéis a vuestros hijos, para que cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.

 47 Porque no os son cosa vana, pues son vuestra vida; y por ellas prolongaréis vuestros días sobre la tierra que vais a poseer cuando paséis el Jordán.

 48 Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo:

 49 Sube a estos montes de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel.

 50 Y amorirás en el monte al cual subes y serás reunido con tu pueblo, así como murió bAarón, tu hermano, en el monte Hor y fue reunido con su pueblo;

 51 por cuanto afuisteis infieles contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba, en Cades, en el desierto de Zin, porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.

 52 Verás, por tanto, delante de ti la tierra, mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.