Salmo 71

David alaba a Dios con acción de gracias — ¿Quién como Dios?

  En ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.

  Hazme escapar y líbrame en tu justicia; inclina a mí tu oído y sálvame.

  Sé para mí apeña de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has mandado que yo sea salvo, porque tú eres mi broca y mi fortaleza.

  Dios mío, líbrame de manos del malvado, de manos del aperverso y despiadado.

  Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud.

  Por ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza.

  Como prodigio he sido a muchos, y tú mi refugio fuerte.

  Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

  No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mis fuerzas se acaben, no me desampares.

  10  Porque mis enemigos hablan contra mí, y los que acechan mi alma se consultan entre sí,

  11  diciendo: Dios lo ha desamparado; perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.

  12  Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro.

  13  Sean avergonzados y perezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de afrenta y de ignominia los que mi mal buscan.

  14  Mas yo continuamente esperaré y te alabaré más y más.

  15  Mi boca publicará tu justicia y tu salvación todo el día, aunque no sé el número de ellas.

  16  Vendré con el apoder de Jehová el Señor; haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

  17  Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

  18  Y aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu brazo a esta generación, tu poder a todos los que han de venir.

  19  Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso, porque has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿aquién como tú?

  20  Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a adarme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

  21  Aumentarás mi grandeza, y volverás a aconsolarme.

  22  Asimismo, yo te alabaré con instrumento de salterio; tu verdad, oh Dios mío, cantaré yo a ti con el arpa, oh Santo de Israel.

  23  Mis labios se regocijarán cuando cante para ti, y mi alma, la cual tú redimiste.

  24  Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; por cuanto han sido avergonzados, porque han sido humillados los que mi mal procuraban.