Capítulo 4

El pariente más cercano se niega a cumplir con su deber, y Booz toma a Rut por esposa — Rut da a luz a Obed; éste fue padre de Isaí, quien engendró al rey David.

 Y Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, tú, ven acá y siéntate. Y él fue y se sentó.

 Entonces él tomó a diez hombres de los ancianos de la ciudad y les dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.

 Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.

 Y yo decidí hacértelo saber y decirte que la compres, delante de los que están aquí sentados y delante de los ancianos de mi pueblo. Si quieres redimirla, redímela; y si no quieres redimirla, decláramelo para que yo lo sepa, porque no hay otro que la redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo la redimiré.

 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, has de tomar también a Rut la moabita, esposa del difunto, para que conserves el nombre del muerto sobre su posesión.

 Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que perjudique mi heredad. Redime tú usando de mi derecho, porque yo no podré redimirla.

 Había ya desde antaño esta costumbre en Israel acerca de la redención o del contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, uno se quitaba el calzado y se lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel.

 Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el calzado.

 Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois hoy testigos de que adquiero de mano de Noemí todas las cosas que fueron de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón.

 10 Y que también tomo por esposa a Rut la moabita, esposa de Mahlón, para conservar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos ni de la puerta de su lugar. Vosotros sois hoy testigos.

 11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, quienes edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y tengas renombre en Belén;

 12 y de la descendencia que Jehová te dé de esta joven, sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá.

 13 Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su esposa; y luego que se llegó a ella, Jehová le dio que concibiese, y ella dio a luz un hijo.

 14 Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel.

 15 Él será restaurador de tu alma y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama y es de más valor para ti que siete hijos, lo ha dado a luz.

 16 Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo y fue su nodriza.

 17 Y las vecinas le dieron nombre, diciendo: A Noemí le ha nacido un hijo, y le llamaron Obed. Éste es padre de Isaí, padre de David.

 18 Y éstas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón,

 19 y Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab,

 20 y Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón,

 21 y Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed,

 22 y Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.