CAPÍTULO 4

Los Dioses proyectan la creación de la tierra y toda vida sobre ella—Se exponen los planes de los seis días de la creación.

  Entonces el Señor dijo: Descendamos. Y descendieron en el aprincipio, y ellos, esto es, los Dioses, borganizaron y formaron los cielos y la tierra.

  Y la tierra, después de ser formada, estaba vacía y desolada, porque no habían formado más que la tierra; y la obscuridad prevalecía sobre la haz del abismo, y el Espíritu de los Dioses acubría la faz de las aguas.

  Y ellos (los Dioses) dijeron: Haya luz; y hubo luz.

  Y ellos (los Dioses) comprendieron la luz, porque brillaba; y separaron la luz, o sea, hicieron que fuera separada de las tinieblas.

  Y los Dioses llamaron a la luz Día, y a las tinieblas llamaron Noche. Y aconteció que desde la tarde hasta la mañana llamaron noche, y desde la mañana hasta la tarde llamaron día; y éste fue el primero, o sea, el principio de lo que ellos llamaron día y noche.

  Y los Dioses también dijeron: Haya una aexpansión en medio de las aguas, y ésta separará las aguas de las aguas.

  Y los Dioses ordenaron la expansión, de modo que separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión; y así fue, tal como ordenaron.

  Y los Dioses llamaron a la expansión aCielo. Y sucedió que lo que fue desde la tarde hasta la mañana llamaron noche; y sucedió que lo que fue desde la mañana hasta la tarde llamaron día; y fue la segunda bocasión que designaron noche y día.

  Y los Dioses ordenaron, diciendo: Júntense en aun lugar las baguas que están debajo del cielo, y aparezca la tierra seca; y fue hecho como lo ordenaron;

 10  y a la parte seca los Dioses llamaron Tierra; y al recogimiento de las aguas llamaron aGrandes Aguas; y los Dioses vieron que se les obedecía.

 11  Y los Dioses dijeron: Preparemos la tierra para que produzca apasto; la hierba que dé semilla; el árbol frutal que dé fruto según su especie, cuya semilla dentro de sí reproduzca su especie sobre la tierra; y fue así, tal como ordenaron.

 12  Y los Dioses organizaron la tierra para que produjese el pasto de su propia semilla, y la hierba para que de su propia semilla produjese hierba, dando semilla según su especie; y la tierra para que produjese el árbol frutal de su propia semilla, cuya semilla sólo pudiera reproducir lo que estuviese en sí, según su especie; y los Dioses vieron que se les obedecía.

 13  Y aconteció que contaron los días; de la tarde a la mañana llamaron noche, y aconteció que de la mañana a la tarde llamaron día; y fue la tercera ocasión.

 14  Y los Dioses organizaron los aluminares en la expansión del cielo, e hicieron que separasen el día de la noche; y los organizaron para que fuesen por señales y por estaciones, y por días y por años;

 15  y los organizaron para que fuesen por luminares en la expansión del cielo, para alumbrar la tierra; y fue así.

 16  Y los Dioses organizaron los dos grandes luminares, el luminar amayor para señorear el día, y el luminar menor para señorear la noche; con el luminar menor también fijaron las estrellas;

 17  y los Dioses los pusieron en la expansión de los cielos para dar luz a la tierra, y para que señoreasen el día y la noche, y hacer que separasen la luz de las tinieblas.

 18  Y los Dioses vigilaron aquellas cosas que habían ordenado hasta que obedecieron.

 19  Y sucedió que de la tarde a la mañana fue noche; y sucedió que de la mañana a la tarde fue día; y fue la cuarta ocasión.

 20  Y los Dioses dijeron: Preparemos las aguas para que produzcan en abundancia los seres animados que tienen vida; y las aves, para que vuelen sobre la tierra en la vasta expansión del cielo.

 21  Y los Dioses prepararon las aguas para que produjesen grandes aballenas y todo ser viviente que se mueve, los cuales las aguas habían de producir abundantemente, según su especie; y toda ave alada, según su especie. Y los Dioses vieron que se les obedecería, y que su plan era bueno.

 22  Y los Dioses dijeron: Los bendeciremos y haremos que fructifiquen y se multipliquen y llenen las aguas en los mares, o sea, las agrandes aguas; y haremos que las aves se multipliquen en la tierra.

 23  Y sucedió que de la tarde a la mañana llamaron noche; y sucedió que de la mañana a la tarde llamaron día; y fue la quinta ocasión.

 24  Y los aDioses prepararon la tierra para que produjese animales vivientes, según su especie, ganado y todo lo que se arrastra, y bestias de la tierra según su especie; y así se hizo, tal como habían dicho.

 25  Y los Dioses organizaron la tierra para que produjese las bestias según su especie, y ganado según su especie; y todo lo que se arrastra sobre la tierra, según su especie; y los Dioses vieron que obedecerían.

 26  Y los Dioses tomaron aconsejo entre sí, y dijeron: Descendamos y bformemos al hombre a nuestra cimagen, conforme a nuestra semejanza; y le daremos dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado y sobre toda la tierra y toda cosa que se arrastra sobre la tierra.

 27  De modo que los aDioses descendieron para organizar al hombre a su propia imagen, para formarlo a imagen de los Dioses, para formarlos varón y hembra.

 28  Y dijeron los Dioses: Los bendeciremos. Y los Dioses dijeron: Haremos que fructifiquen y se multipliquen, y llenen la tierra y la sojuzguen; y que tengan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre toda cosa viviente que se mueve sobre la tierra.

 29  Y los Dioses dijeron: He aquí, les daremos toda hierba que produce semilla que nacerá sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol que producirá fruto; sí, les daremos el fruto del árbol que da semilla; esto les será por aalimento.

 30  Y a toda bestia de la tierra, a toda ave del cielo y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, he aquí, les daremos vida, y también, les daremos toda hierba verde como alimento, y así se organizarán todas estas cosas.

 31  Y los Dioses dijeron: Haremos todo lo que hemos dicho y los organizaremos; y he aquí, serán muy obedientes. Y sucedió que de la tarde a la mañana llamaron noche; y sucedió que de la mañana a la tarde llamaron día; y contaron la asexta ocasión.