GEE Jonatán

En el Antiguo Testamento, hijo de Saúl, rey de Israel. Jonatán fue íntimo amigo de David (1 Sam. 13–23; 31).


GEE Job

El libro puede dividirse en cuatro partes. Los capítulos 1 y 2 constituyen un prólogo de la historia. En los capítulos del 3 al 31, se relata una serie de conversaciones entre Job y sus tres amigos. En los capítulos del 32 al 37, se encuentran los discursos de Eliú, un cuarto amigo, que condena a Job por razones distintas de las de los tres primeros amigos. En los capítulos del 38 al 42 se concluye el libro y en ellos se le asegura a Job que ha llevado una vida buena desde el principio.


GEE Natanael

En el Nuevo Testamento, apóstol de Cristo y amigo de Felipe (Juan 1:45–51), originario de Caná de Galilea (Juan 21:2). Cristo dijo que Natanael era un verdadero israelita en quien no había engaño (Juan 1:47). Generalmente se piensa que él y Bartolomé eran la misma persona (Mateo 10:3; Mar. 3:18; Lucas 6:14; Juan 1:43–45).


GEE Gad el Vidente

En el Antiguo Testamento, profeta, fiel amigo y asesor de David (1 Sam. 22:5; 2 Sam. 24:11–19). Escribió un libro de los hechos de David, que se encuentra entre las Escrituras que se han perdido (1 Cró. 29:29).


GEE Amor

En todo tiempo ama el amigo, Prov. 17:17.

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GEE Hermandad

Os recibo en confraternidad, con determinación de ser vuestro amigo y hermano, DyC 88:133.


GEE Jared

Jared le pidió a su hermano que suplicara al Señor que no confundiera el lenguaje de su familia y sus amigos, Éter 1:34–37.


GEE Guerra

Todo hombre queda justificado si se defiende a sí mismo, a sus amigos y propiedad, y al gobierno, DyC 134:11.


GEE Hermano(s), hermana(s)

Puesto que todos somos hijos de nuestro Padre Celestial, también todos somos hermanos espirituales. En la Iglesia, los miembros a menudo usan los términos “hermano” y “hermana” para dirigirse unos a otros y para los amigos que frecuentan las reuniones.


GEE Jareditas

Pueblo del Libro de Mormón cuyos integrantes eran descendientes de Jared y de su hermano y de los amigos de ellos (Éter 1:33–41). Dios los guio desde la Torre de Babel hasta las Américas, una tierra prometida (Éter 1:42–43; 2–3; 6:1–18). Aunque en una época su pueblo se componía de millones de personas, como resultado de su iniquidad todas hallaron la muerte en una guerra civil (Éter 14–15).