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Invitar a todos forma parte de toda prioridad

Invitar a todos está implícito en toda prioridad de Seminarios e Institutos de Religión conforme los maestros invitan a los alumnos a confiar en las enseñanzas y la expiación de Jesucristo.
alumno escribiendo

El objetivo de Seminario e Institutos de Religión comienza con estas palabras: “Nuestro propósito es ayudar…” (La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio: Manual para maestros y líderes de Seminarios e Institutos de Religión, 2011, pág. X). En términos muy sencillos, invitar significa ayudar. Cada día invitamos a jóvenes y a jóvenes adultos a hacer algo para convertirse en algo.

La prioridad de Invitar a todos forma parte de las otras prioridades:

  • Al ver a cada persona en particular, reconoceremos los desafíos y las oportunidades, y entonces invitaremos a los alumnos y a otras personas a ayudar a abordarlos.

  • El Dominio de la doctrina invita a los alumnos a entender mejor la doctrina y luego ponerla en práctica, compartirla y testificar de ella. En última instancia, esta prioridad es una invitación a ejercer mayor fe cuando surjan preguntas.

  • Al procurar elevar el aprendizaje, se invita a los maestros y alumnos a estar mejor preparados y a desempeñar un papel más activo en el proceso de aprendizaje. Eso incluye la invitación a confiar en la palabra de Dios y en el Espíritu. Al hacerlo, los maestros y los alumnos aumentarán su deseo de entender y confiar en las enseñanzas y la expiación de Jesucristo.

La prioridad de Invitar a todos es parte integral de todo lo que hacemos en Seminarios e Institutos de Religión. Es más que solo reclutar e inscribir; el comprender esto nos ayudará a aplicar los principios de esta prioridad a todo lo que hacemos y contribuirá a que los alumnos cosechen más plenamente los beneficios de Seminario e Instituto.

El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “‘Vengan como son’, nos dice el amoroso Padre a cada uno de nosotros, pero añade: ‘No planeen permanecer como son’” (Jeffrey R. Holland, “Las canciones que se cantan y las que no se cantan”, Liahona, mayo de 2017, pág. 51).

Invitamos a los alumnos a hacer muchas cosas: a inscribirse en Seminario; a leer las Escrituras con regularidad; a asistir a las clases; a explicar, compartir y testificar; a poner en práctica lo que han aprendido; a desarrollar atributos semejantes a los de Cristo; y a muchas otras cosas. Recibimos con gusto a los alumnos tal y como son: con sus desafíos, temores, imperfecciones, dudas y luchas; y entonces los invitamos a aplicar los principios del Evangelio de una manera que les ayude a llegar a ser mejores.

Cuando era un joven, tenía dudas y temores que influenciaron en mis decisiones y en mi comportamiento. Un maestro de Seminario y un líder de Hombres Jóvenes me invitaron a ser más de lo que yo podía ver en mí mismo.

A causa de algunas dificultades de aprendizaje y dudas que tenía en cuanto a mis aptitudes, había evitado tener muchas experiencias espirituales; en lugar de ello, me mantuve aislado de ellas. Las invitaciones de mi maestro de Seminario en la clase a leer, compartir y sentir me abrieron el corazón. Comencé a experimentar un cambio en mis deseos, lo que me llevó a servir en una misión y a vivir más plenamente el Evangelio. Empecé a prepararme para el templo y para compartir mi testimonio con los demás; aunque no lo veía de ese modo en ese momento.

Mi líder de Hombres Jóvenes me inspiró al invitarme de una manera diferente. Nunca preguntó si iba a servir una misión; en vez de ello, me decía que iba a ser un gran misionero y por qué. Él me invitó a cumplir con mis deberes del sacerdocio y me ayudó a tener éxito. Me infundió confianza en mi capacidad para servir en una misión, e incluso, para ser un buen misionero.

No necesitaba una invitación para inscribirme o asistir a Seminario, ya asistía; no necesitaba una invitación a participar en el programa de los Hombres Jóvenes, me encantaba; yo necesitaba algo más. Necesitaba un maestro de Seminario y un líder de Hombres Jóvenes que me ayudaran a ver lo que me faltaba, lo que debía experimentar y lo que me ayudaría a entender y a confiar en el Salvador y a prepararme para el templo y la misión. Cuán agradecido estoy por dos hombres que hicieron precisamente eso.

La comisión de invitar a todos es más que reclutar e inscribir; ¡es lo que hacemos!

Mark Spencer actualmente trabaja en la División de Servicios de Capacitación de Seminarios e Institutos de Religión en Salt Lake City, Utah, Estados Unidos de América.

Compartan sus experiencias

Los invitamos a usar los principios que se enseñan en el Proceso para lograr el éxito no solo a nivel de programa o Área, sino también en las clases y con los alumnos individualmente. Determinen dónde está la brecha y luego elaboren un plan para cubrir las necesidades y ayudar a cumplir el objetivo en la vida de los alumnos.

Una parte importante de cada prioridad es compartir las prácticas eficaces y el éxito que tenemos. Los invitamos a hacer lo siguiente:

 

Colaborar con los coordinadores de todo el mundo compartiendo cómo determinaron la brecha y elaboraron su plan. Ustedes también pueden encontrar ejemplos de lo que otras personas están planificando.

 

Además, pueden compartir sus experiencias en la página de Facebook S&I Worldwide News and Updates.