4 de febrero de 2019

    Una invitación personal a participar en Seminarios e Institutos

    Presidente Russell M. Nelson

    Mis queridos jóvenes amigos, ¡cuánto los ama el Señor! ¡Y cuánto los amo yo!

    Estos son días emocionantes; el Señor está apresurando Su obra frente a nuestros ojos. Es apasionante, es exigente. Se requiere más de cada uno de nosotros, más que nunca antes, y se nos da más.

    Mis queridos jóvenes, estoy encantado con los informes de las experiencias que ustedes han tenido al responder a las cinco invitaciones que les hice. Si no participaron en el devocional o no aceptaron mis invitaciones, les insto a que vean la transmisión. Tengan suficiente interés por su vida y su futuro como para responder a esas cinco invitaciones ahora.

    Y ustedes, jóvenes adultos, su capacidad para ser más sabios e inteligentes y tener mayor impacto en el mundo que cualquier generación anterior depende completamente del nivel de su devoción a Jesucristo. Cuanto más lo sigan, más éxito tendrán.

    Hoy mi mensaje es para aquellos que tienen la edad que corresponde a Seminarios e Institutos. Como nota personal, les confieso que me gusta descifrar fórmulas. Me gusta descubrir los elementos claves de una situación y cómo combinarlos para garantizar el éxito. Por ejemplo, cuando era un joven cirujano del corazón, aprendí que se podía detener temporalmente el corazón humano al cambiar la proporción de sodio-potasio en la sangre que alimenta el corazón. Luego, para reiniciar el corazón, simplemente restaurábamos la proporción de sodio-potasio a la normalidad. Siempre funciona. Es una de las muchas leyes divinas que los doctores aprenden a obedecer.

    No todas las fórmulas son tan importantes como esa, debo confesar una vez más. Cuando juego Scrabble [a formar palabras] con mi esposa en nuestro iPad, he descifrado una fórmula que casi siempre resulta en “¡bingo!” [uso todas mis letras]. Observen que dije: “casi siempre”; con esta fórmula, no hay garantía (la mayoría de las veces, ella es la que gana).

    Pues bien, aquí hay una fórmula para su vida que sí funcionará todas las veces. Es esta: cuanto más se acerquen a su Padre Celestial y a Jesucristo mediante la obediencia a Sus mandamientos y al guardar los convenios que han hecho con Ellos, más felices serán. Al vivir de acuerdo con las normas que se enseñan en Para la Fortaleza de la Juventud (que son pautas maravillosas tanto para los jóvenes como para los jóvenes adultos), más fácil será para ustedes distanciarse de las modas extremas, las filosofías falsas y las implacables tentaciones del mundo. Hacer estas cosas mejorará su capacidad para ser una influencia positiva entre sus amigos, familiares y otras personas. Esta fórmula funcionará siempre. En pocas palabras, cuanto más sigan el ejemplo de Jesucristo, más éxito tendrán.

    ¿Qué es, entonces, lo que les ayudará a llegar a ser esa clase de discípulo devoto de Jesucristo? Una respuesta es: Seminarios e Institutos; no solo asistir, sino participar activamente en clase y cumplir fielmente con las asignaciones dadas.

    Hace unas semanas, un hombre joven y una mujer joven hablaron durante la reunión sacramental acerca de la forma en que ahora ellos saben que son responsables de su propio aprendizaje del Evangelio. Sus mensajes incentivaron a todos los que estábamos escuchando a querer esforzarnos más en nuestro propio estudio del Evangelio, enseñanza del Evangelio, aprendizaje del Evangelio y vivir el Evangelio.

    Seminarios e Institutos puede ayudarles en ese esfuerzo. Con el nuevo plan de estudio de 2019, centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, cada uno de ustedes es responsable de ayudar a enseñar el Evangelio en su hogar a las personas con quienes viven.

    Seminarios e Institutos les ayudará a “remodelar” su hogar para convertirlo en un santuario de fe; un lugar donde el evangelio de Jesucristo se enseñe, se aprenda, se viva y se ame. Dondequiera que vivan, esa morada puede llegar a ser un lugar donde residen verdaderos discípulos de Jesucristo. Allí podrán buscar refugio de las tormentas de la vida y aumentar el amor que tienen por el Señor y unos por los otros.

    Mis queridos hermanos y hermanas, el “velo del mundo”1 continúa descorriéndose, y uno de los profundos deseos de mi corazón es que reciban todo lo que el Señor está dispuesto a revelarles. Seminarios e Institutos les ayudará.

    Graduarse de Seminarios e Institutos aumentará su capacidad para sobresalir en las cosas más importantes que harán en la vida. ¡Sentirán verdadero gozo! Testifico de ello y expreso mi amor por cada uno de ustedes, en el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.

    Nota
    1 Ver “El Espíritu de Dios”, Himnos, nro. 2