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15 de febrero de 2018

Ver —y escuchar— a cada persona en particular: Utilizar los principios de escuchar de manera eficaz

Escuchar de manera eficaz es una de las habilidades más importantes y más simples que podemos poner en práctica para ayudarnos a ver a cada persona en particular.
alumnos en clase

Dedique un momento para mirar a cada joven adulto en la fotografía de una clase de Instituto que se encuentra arriba. ¿Qué percibe acerca de los alumnos? ¿Qué puede decir de ellos simplemente al mirarlos en la fotografía? ¿Qué cree que estaba pensando o sintiendo cada uno de ellos justo en el momento en el que se tomó la fotografía?

La verdad es que no sabemos todo acerca de nuestros alumnos simplemente al mirarlos. Sin embargo, la prioridad de Ver a cada persona en particular de este año, nos ha inducido a cultivar la habilidad semejante a la de Cristo de percibir las necesidades, las fortalezas y el potencial divino de cada alumno. Escuchar de manera eficaz es una de las habilidades más importantes y más simples que podemos utilizar para lograr esa meta.

Debido a que escuchar de manera eficaz es una habilidad importante para la enseñanza, cada uno de nosotros debe tomar un momento y evaluar qué tan bien escucha a sus alumnos. Considere lo siguiente:

  • ¿Cree que todavía haya algo que pueda hacer para mejorar la manera en que escucha a sus alumnos?
  • ¿Alguna vez ha hecho una suposición errónea acerca de lo que un estudiante estaba pensando basándose en la expresión de su rostro?
  • ¿Influye su estado de ánimo en la manera en que escucha y responde a sus alumnos?
  • ¿Ha notado que la participación de los alumnos en los análisis en clase puede verse afectada por el hecho de que a los alumnos les haya gustado o que entendieran algo que se les enseñó?

Ya que queremos que nuestros alumnos sepan que nos interesamos por ellos, queremos evitar interacciones que los hagan sentir que no los escuchamos o que hicimos conjeturas erróneas acerca de ellos.

Los Cuatro Principios de Escuchar de manera eficaz

Dedique tiempo a estudiar detenidamente los siguientes cuatro principios de escuchar de manera eficaz:

Sea presto para observar y discernir (véase Mormón 1:2)

El primer principio de escuchar de manera eficaz es ser presto para observar y discernir. La mayoría de las razones de un comportamiento inapropiado y la necesidad de disciplina surgen de necesidades que no se han resuelto. A menudo nos apresuramos tanto a intentar corregir el comportamiento que no tomamos tiempo para saber cuál es la necesidad subyacente que no se ha satisfecho.

Preste atención a las emociones, las conductas y las inquietudes. Procure una mayor comprensión comunicándose con el alumno acerca de lo que usted observa. El decir algo tan simple como: “He notado que a menudo estás cabizbajo, ¿cómo estás? ¿está todo bien?”, puede tener un impacto tremendo.

Haga una pausa y reflexione antes de responder (véase Santiago 1:19)

Tenga cuidado de no hacer suposiciones ni de responder demasiado pronto al comentario o conducta de un alumno. Hacer una pausa antes de responder a un comentario o a una conducta puede parecer algo simple, pero puede hacer una gran diferencia en la manera en que el resto de la interacción se desarrolle. Tome tiempo para reflexionar y considerar las posibles razones por la cuales un alumno puede estar actuando de cierta manera en lugar de llegar a conclusiones erróneas.

Por ejemplo, imagine que usted tiene un alumno en su clase que continuamente está en el teléfono jugando o enviando mensajes de texto. Usted le ha pedido que deje el teléfono a un lado pero él se niega. Tome un momento para pensar en tres posibles razones para su comportamiento.

Una razón puede ser que no tenga interés y que realmente no le importe; puede que esa sea la razón de su comportamiento; sin embargo, ¿cuáles podrían ser otras razones? ¿Sería posible que este joven no lea muy bien y piense que si siempre está en el teléfono y parece desinteresado usted no le pedirá que lea? ¿O podría ser que tenga dudas respecto a su testimonio y quiera algo que lo distraiga de tener que pensar acerca de las cosas sobre las que no está seguro?

¿De qué manera el pensar acerca de varias posibilidades para el comportamiento de ese joven, en lugar de simplemente asumir que está desinteresado, cambiaría la forma en que usted le hable o le responda? Esté dispuesto a tomar tiempo para reflexionar sobre la razón por la cual sus estudiantes puedan estar actuando en maneras específicas antes de reaccionar.

Asegúrese de entender bien

Dedicar tiempo a hacer preguntas aclaratorias puede ayudar a que los alumnos no se sientan incomprendidos. La próxima vez que un alumno le responda o exprese un sentimiento, pruebe usar esta frase: “Por lo que entiendo, lo quieres decir es…”, y luego dígale lo que entendió. Entonces, haga una última pregunta: “¿Entendí bien?”.

Hacer esas preguntas le ayudará a asegurarse de que verdaderamente entiende lo que el alumno piensa y siente, y también le ayudará a responder las preguntas que los estudiantes pudieran tener pero que no hacen.

Exprese gratitud

Cuando un joven o un joven adulto le dé a conocer lo que siente o lo que sucede en su vida, hágale saber que usted agradece el que se haya acercado y la confianza que ha demostrado. Los alumnos no nos deben una explicación acerca de por qué actúan o responden de cierta manera; exprese gratitud por el hecho de que ellos confían en usted lo suficiente como para compartir lo que está sucediendo en su vida.

Posibles Ideas para la capacitación de maestros en funciones

Como docentes, practiquen los siguientes principios de escuchar de manera eficaz:

  • Piense en personas de sus clases que tengan problemas de comportamiento.
  • Indique tres posibles razones por las cuales podrían estar actuando de maneras específicas.
  • Antes de hablar con el alumno que necesite ayuda, practique lo que va a decir. Recuerde utilizar la frase: “Por lo que entiendo, lo quieres decir es…”
  • Practique expresar agradecimiento por lo que los alumnos compartan con usted.