Ideas para la noche de hogar
    Notas al pie de página

    Cómo utilizar la revista Liahona

    Ideas para la noche de hogar

    “La adoración en la reunión sacramental”, página 10: Lean las oraciones sacramentales (D. y C. 20:77, 79) y analicen los convenios que renovamos al participar del pan y del agua. El élder Russell M. Nelson sugiere que, durante la Santa Cena, cada uno “se examine a sí mismo” y “medite en las cosas sagradas de Dios”. Pregunten a la familia qué significa examinarse a uno mismo y cuáles son algunas de las cosas sagradas de Dios.

    “Inclinándose a estribor”, página 38: Explique que a veces nuestra vida se enfrenta con tormentas espirituales y que, en ocasiones, cuando éstas nos atrapan nos “inclinamos a estribor”. Pregunten a su familia qué pueden hacer para salvar la nave cuando ésta comience a inclinarse.

    “Mi inspirado llamamiento misional”, página 15: Lean juntos este relato sobre una razón por la que un misionero considera que su llamamiento a una misión determinada fue inspirado. Si algún miembro de la familia ha servido como misionero, pídanle que relate una experiencia misional que fortaleció su testimonio.

    “Se abrieron los cielos”, página 42: Lean el relato del élder Ronald T. Halverson sobre la visita que hizo a Ha’afeva y pregunten a la familia si tendrían la fe necesaria para compartir sus últimos alimentos. Pídanles que se imaginen la fe que se necesitaría para pedir que hiciera buen tiempo para viajar en esas circunstancias. ¿Hay sequías en nuestra vida? ¿Qué clases de “lluvia” solicitaríamos para aliviar estas sequías?

    “El seguir a la mayoría”, página A2: Pregunten a sus hijos si alguna vez se sintieron tentados a hacer algo malo porque otra persona lo estaba haciendo. Hablen de otras alternativas, como el orar en busca de ayuda, hablar con los padres o defender la rectitud.

    “La oración de David”, página A8: Pregunten a sus hijos si a veces tienen miedo. Compartan el relato del presidente David O. McKay y asegúrenles que pueden orar y recibir consuelo, como le sucedió al pequeño David.