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Bendiciones del Templo

La pequeña rama de Vieques, Puerto Rico ha experimentado las bendiciones que vienen de fijar la vista en las bendiciones que Nuestro Padre Celestial nos ofrece por hacer y cumplir con los convenios del templo.  


 

Hace como dos años el Presidente Roberto Velez comenzó a inculcar a los miembros de Vieques la importancia de prepararse para ir al templo.  Al principio solo el Presidente Velez, su esposa Maribel y la hermana Crucita Abril eran los únicos miembros de la rama que habían recibido las bendiciones del templo.

               

Por medio de los buenos ejemplos, invitaciones  y amor de ellos, varios miembros de la rama comenzaron a participar más fielmente en la Iglesia.  Esto aumentó la fe y el gozo de los miembros y comenzaron a recibir muchas bendiciones espirituales y temporales.

 

Los primeros que respondieron a la invitación de ir al templo fueron nuevos conversos Andy y Aída.  Ellos sintieron profundamente el espíritu de Elías con un gran deseo de proveer las bendiciones del evangelio a sus antepasados.   Con la ayuda del Hermano Rafael Rivera, el especialista de historia familiar de Fajardo, Andy y Aída tuvieron experiencias muy especiales al buscar la información de sus antepasados.  Además de recibir sus propias ordenanzas del templo, hicieron la obra por muchos de sus familiares.

 

Poco después, la familia Ventura, Melvin, Bethsaida y Carlos (Prieto), vinieron al templo para recibir sus bendiciones junto con la hermana Luz Romero.  Prieto es parte de familia Ventura, algunos de los primeros conversos de la Iglesia en Vieques hace 30 años.  Después de un período largo de ser menos activos, Prieto sintió el deseo de que su familia se uniera y que tuviera las bendiciones del evangelio en sus vidas.  Al invitar a los misioneros a visitar su hogar, Bethsaida, su esposa, ganó un testimonio y fue bautizada.  Con el buen ejemplo y amor de sus padres Melvin también recibió las lecciones y se bautizó.  La familia anhelaba ser una familia eterna y con su sellamiento en el templo hicieron los convenios necesarios para hacerlo posible.  Un momento inolvidable ocurrió en la pila bautismal del templo cuando Prieto bautizó a Melvin por su propio papá y varios abuelos y tíos.

 

Después de casarse Luis y Yarisbel empezaban a soñar con tener una familia grande, pero con el transcurso del tiempo y a pesar de muchas visitas al doctor, no recibieron la bendición que anhelaban.  Aunque antes habían estado activos en la iglesia, poco a poco empezaron a faltar algunos domingos a la capilla y gradualmente llegaron a estar menos activos.  Luego, cuando los dos perdieron su empleo, estuvieron muy preocupados y deprimidos.  Los padres de Yarisbel, Presidente y Maribel Velez, les invitaron a mudarse a Vieques mientras que buscaban un nuevo empleo.  Por el amor y la invitación de sus padres, Luis y Yarisbel empezaron a asistir a la Iglesia otra vez.  El Espíritu les tocó el corazón y decidieron poner su fe en las promesas del Señor en cuanto al diezmo.  Casi de inmediato Luis y Yarisbel recibieron bendiciones temporales que les ayudaron a comenzar un negocio que ha llegado a ser bastante exitoso.

Siendo dignos de una recomendación para entrar en el templo, Luis y Yarisbel fueron a Santo Domingo con Los Velez.  Recibieron sus investiduras, fueron sellados como matrimonio y Yarisbel fue sellada a sus padres.  Las bendiciones de una familia eterna empezaban a realizarse.

Poco después de regresar del viaje al templo, Yarisbel supo que estaba embarazada.  ¡Qué bendición!  Pero las bendiciones apenas estaban comenzando porque una tomografía reveló que no solo iban a tener un hijo, sino ¡tres!  Hay muchos riesgos de embarazos con bebés múltiples, pero con mucha fe, oración y ayuno,  Yarisbel dio a luz tres bebés saludables.

“Porque así dice el Señor: Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin.”
Doctrina y Convenios 76:5

Los trillizos de Luis y Yarisbel son los primeros niños nacidos en el convenio en la isla de Vieques.  Las bendiciones del Señor son reales y ciertas.  Los miembros de la rama de Vieques son testigos de esto.