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Santos de la República Dominicana comparten sus impresiones sobre la Conferencia General


Ciento ochenta y tres años después de celebrarse la primera Conferencia General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, miles de familias dominicanas vieron o escucharon la 183° Conferencia General, cuyas sesiones del día sábado coincidieron con la fecha de la fundación de la Iglesia en el 1830.

“Para mí, todos estos años transcurridos desde la organización de la Iglesia significan un tiempo de desarrollo espiritual e intelectual  para la humanidad", manifestó el joven Michael Gómez, quien sirvió como misionero hace algún tiempo y que hoy se encuentra en los preparativos para casarse en el templo mormón de la avenida Bolívar en Santo Domingo en los próximos días.

La familia Gómez, formada por los esposos José y Julia Gómez, consta de cuatro hijos; Michael Jennifer, Anéudy y Warner.  La familia Gómez comparte la misma fe y creencias que miles de familias dominicanas, quienes al igual que ellos se congregan semestralmente para escuchar la voz de los líderes mundiales de la Iglesia en la Conferencia General.

"Significa mucho para mí porque en la Iglesia he podido ver las cosas con más claridad. Es lo que ha traído esperanza a toda la humanidad, es lo que me ayudó a conocer mejor a Jesucristo, a conocer mejor los mandamientos; ha sido lo más grandioso que ha podido pasar en nuestras vidas”, expresó Julia Gómez.

El 6 de abril de 1830, en una vieja casa construida a base de troncos propiedad del señor Peter Whitmer, padre, José Smith, de 24 años de edad; su hermano Hyrum, Oliver Cowdery, Samuel H. Smith, Peter Whitmer, hijo; y David Whitmer, constituyeron la cantidad mínima de hombres requerida para organizar La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Además, les acompañaron unas 60 personas.  Hoy, fruto de ese acontecimiento, las familias de la República Dominicana y el mundo pueden disfrutar de las bendiciones que el evangelio restaurado trae a sus vidas.

“Para mí la restauración del evangelio de Jesucristo sobre la tierra ha sido el acontecimiento más importante, el mismo ha sido para beneficio del hombre por los conocimientos que se nos enseñan en la Iglesia, los mandamientos que debemos de guardar y el saber que El Señor nos ha dado otra oportunidad aquí ahora en  nuestro tiempo para conocer estas verdades”, manifestó la hermana Dulce María Bueno.

“Uno siempre espera la perspectiva y los mensajes que los profetas nos dan, porque son mensajes para nuestros tiempos y ahora mismo en un mundo con tantos desafíos los necesitamos más que nunca. Uno siempre espera que el profeta nos guíe y nos diga lo que el Señor desea que cada uno de sus hijos sepa ahora”, añadió, refiriéndose a la 183° Conferencia General.

José Miguel Bueno, quien sirve como Segundo consejero de la Estaca Santiago Sur, consideró que “la organización de la Iglesia en esta época indica que el Señor nos tiene presente, que somos una posteridad escogida para vivir los últimos tiempos. El Señor ha abierto las ventanas de los cielos y ha traído profetas nuevamente."

El Segundo Consejero de la Estaca Santiago Sur manifestó que lo que ha venido ocurriendo con la Iglesia en los pocos años que tiene ha sido trascendental. En solo 183 años tenemos 15 millones de miembros de la Iglesia, aproximadamente 70 mil misioneros de tiempo completo en todo el mundo, tanto jóvenes como matrimonios, significa que el Señor está preparando la vía para su segunda venida.

Ángela Arias de Tejada espera que las voces del Profeta, los Apóstoles y todas las Autoridades Generales, sean una bendición para las familias de la tierra.

Ciento ochenta y tres años después de que Dios llamara al joven profeta José Smith y le diera las llaves de la dispensación del cumplimiento de los tiempos a fin de proveer las bendiciones y ordenanzas necesarias para heredar vivir con Dios y Jesucristo y recoger al pueblo del convenio desde cualquier lugar en la tierra, aun continuamos recibiendo instrucciones de El mediante su profeta y apóstoles vivientes en cada conferencia general, este acontecimiento es esperado cada seis meses por todas las familias dominicanas.