Jóvenes reciben reconocimiento por labor de lectura

Élder Wilford W. Andersen, presidente del Área del Caribe, y unos jóvenes de la República
Dominicana en el cierre oficial del Programa de Lectura de las Escrituras "365 días"

 

Con una numerosa congregación de más de 550 jóvenes y adultos de Santo Domingo, el sur y este del país, tuvo lugar el domingo 18 de noviembre de 2012, en Santo Domingo, el cierre oficial del Programa de Lectura de las Escrituras “365 días” implementado bajo la dirección de la Presidencia del Área del Caribe y con el apoyo del departamento de Seminarios e Institutos de la Iglesia.  

La iniciativa consistió en lanzar un desafío a todos los jóvenes en edad de seminario (14-17 años) para que leyeran las escrituras, especialmente El Libro de Mormón, cada día y sin fallar durante los 365 días del año. Como reconocimiento por su esfuerzo, los líderes de la Iglesia recompensarían a los jóvenes con un obsequio simbólico: un juego de las escrituras conteniendo La Biblia, El Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, y la Perla de Gran Precio.  

“Me siento muy agradecido al recibir estas escrituras, y más que solo recibirlas, agradezco el crecimiento de mi testimonio al estudiarlas diariamente y saber  que podemos contar con grandes bendiciones; puedo testificar que esto me ha ayudado a aumentar mi fe en Cristo” expresó evidentemente agradecido el joven Jorge Lisandro Aponte, un joven del barrio Manoguayabo en la Estaca Las Caobas, quien participó de este programa.

Junto a Jorge Lisandro, otros 2,465 jóvenes de seminario de 29 estacas y 18 distritos ubicados en República Dominicana, Puerto Rico, Haití, Jamaica, Bahamas, Guyana, Trinidad y Tobago, Barbados y el resto de las islas del Caribe asumieron el reto y se dedicaron a cumplir con su estudio diario de las escrituras durante este período que inició el 1 de septiembre del 2011 y concluyó el pasado 31 de octubre.

Entre los jóvenes participantes, se encontraban muchas mujeres jóvenes como Didiuska Aguiar, del barrio Herrera I en la Estaca San Gerónimo, quien emocionada dijo: “cumplí la meta que me propuse el año pasado de leer 365 días y pude aprender mucho. Además de fortalecer mi testimonio, sé que no le fallé a mi Salvador porque cumplí una promesa que le hice.” Al mismo tiempo, reflexionó: “no se lee solo por un premio, sino por el conocimiento adquirido y todo lo que se puede aprender.”

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El acto de cierre fue convocado para las 4:00pm, sin embargo alrededor de 15 minutos antes de empezar la reunión, el salón principal del edificio del Instituto de Religión en Santo Domingo estaba prácticamente lleno a capacidad. A medida que continuaron llegando más personas, se vio desafiada la capacidad del edificio, en el cual no quedó una sola silla disponible y muchos jóvenes, padres, maestros y líderes tuvieron que ingeniárselas para escuchar desde los pasillos y los alrededores del salón que al final no fue suficiente debido a la gran asistencia.

EL programa estuvo presidido por el Elder Wilford W. Andersen de los Setenta, quien es también Presidente del Área del Caribe. Al dirigir las palabras principales del acto, el Elder Andersen se mostró agradecido por la puntualidad, el apoyo masivo y el ánimo de todos los jóvenes que se dieron cita al instituto y enfatizó la importancia de desarrollar amor y apego a las escrituras como una fuente de conocimiento, sabiduría y fortaleza:

“Por el poder del Espíritu Santo, el conocimiento que recibiremos en nuestra mente llegará a nuestros corazones. Esto es lo que significa el consejo del Señor de ‘busca[r]conocimiento, tanto por el estudio como por la fe’” (D. y C. 88:118)

Asimismo, a raíz de los cambios recientes en la edad mínima para servir una misión de tiempo completo, tanto a los varones como a las mujeres, les exhortó:

“Prepárense para servir al Señor como misioneros y como futuros padres, no hay tiempo que perder. Estudien las escrituras y oren para que el Espíritu Santo les ayude a entenderlas y aplicarlas a sus vidas.”

A su vez, el hermano Oscar Amparo, Coordinador de Seminarios e Institutos, tuvo la oportunidad de anteceder al Elder Andersen con una motivación especial para todos los jóvenes a fin de que hicieran del estudio de las escrituras un hábito de toda la vida. Su presentación fue complementada por un hermoso video con testimonios de jóvenes de diferentes partes de la República Dominicana sobre su experiencia con este novedoso programa de lectura, el cual se realiza por primera vez en el área.

Finalmente, el Elder Andersen y el hermano Amparo entregaron a los jóvenes presentes unos 220 juegos personalizados de las escrituras de la Iglesia, las cuales constituyen el fruto de una promesa, esfuerzo y sacrificio voluntario de esta juventud que a la vez promete ser el futuro de la Iglesia en la región.

Este fue el último de una serie de eventos similares realizados en la mayoría de los países del Caribe para conmemorar el aniversario número 100 del programa de seminario.

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