¿Invitarlo a la Iglesia?

Por Kate Strongin


Hacía menos de un mes que trabajaba en la sala de cine cuando mis compañeros de trabajo descubrieron que era miembro de la Iglesia. Varios de ellos me hicieron preguntas acerca de la Iglesia y yo las respondí, pero nunca invité a nadie a conocer más. A un compañero, Garrett, se le había asignado trabajar en muchos de los mismos turnos que yo y rápidamente nos hicimos amigos.

Una noche se nos había asignado limpiar las salas entre las exhibiciones de las películas y Garrett comenzó a hacerme preguntas sobre el Evangelio. Respondí sus preguntas y luego sentí la clara impresión de que debía invitarlo a la Iglesia. Mi corazón se aceleró. Nunca había invitado a nadie a aprender más acerca del Evangelio; la obra misional me aterrorizaba. Tenía miedo de que si compartía el Evangelio y Garrett no estaba interesado, las cosas se pusieran incómodas entre nosotros. Pero la impresión fue tan fuerte que supe que tenía que hacerle caso.

“Deberías ir a la Iglesia conmigo alguna vez”, le dije, tratando de controlar el temblor de mi voz.

“¡Ni soñarlo!”, exclamó Garrett.

Me quedé atónita. Agradezco que hayamos estado en una sala oscura y que él no haya podido ver lo incómoda que me sentía. Mientras terminábamos de limpiar la sala en silencio, me pregunté por qué había sentido la impresión de invitar a Garrett a la Iglesia. ¿Acaso el Padre Celestial sólo había querido darme una lección de humildad? No lo sabía, pero estaba segura de que las cosas nunca serían iguales entre Garrett y yo. Salimos al pasillo y Garrett rompió el silencio. Pronto, estábamos riéndonos y bromeando. No había ninguna incomodidad entre nosotros.

Entonces caí en la cuenta. Finalmente había tratado de compartir el Evangelio, y aunque mi invitación había sido rechazada, todavía me mantenía de pie. No tenía nada que temer. Desde entonces, he podido compartir el Evangelio varias veces y he tenido algunas experiencias positivas. Estoy agradecida por esta experiencia que me ayudó a superar mi miedo a la obra misional.