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Lo que la Iglesia enseña acerca del albedrío


“El albedrío”, Liahona, marzo de 2006

“Una creencia básica del cristianismo es que Dios ha dado a Sus hijos el albedrío, es decir, la capacidad y el privilegio de escoger. Sin embargo, el concepto del albedrío, como se enseña en el Libro de Mormón y lo imparten los profetas y apóstoles de los últimos días, en consonancia con otras verdades del Evangelio, es una doctrina rebosante de poder y con implicaciones eternas”.

“El albedrío es esencial para nuestro progreso eterno”, Liahona, junio de 2010

“Nuestro Padre Celestial nos ha dado el albedrío, la capacidad de elegir nosotros mismos, que es una parte esencial del plan de salvación”.

Robert D. Hales, “El albedrío: Esencial para el plan de la vida”, Liahona, noviembre de 2010

“El albedrío es actuar con responsabilidad y dar cuenta de nuestras acciones. Nuestro albedrío es esencial para el plan de salvación. Con él somos ‘…libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo’ ”.

Robert D. Hales, “Para actuar por nosotros mismos: El don y las bendiciones del albedrío”, Liahona, mayo de 2006

“El albedrío empleado de manera correcta permite que la luz disipe las tinieblas y que vivamos con dicha y felicidad”.

Wolfgang H. Paul, “El don del albedrío”, Liahona, mayo de 2006

“Si obedecemos los mandamientos de nuestro Padre Celestial, nuestra fe aumentará, lograremos más sabiduría y fortaleza espiritual, y nos será más fácil tomar decisiones correctas”.

“El albedrío y la responsabilidad”, en Para la Fortaleza de la Juventud

“Tu Padre Celestial te ha dado el albedrío, la habilidad de elegir entre el bien y el mal y de actuar por ti mismo o por ti misma; se te ha dado el Espíritu Santo para ayudarte a discernir el bien del mal. Mientras estés en la tierra, serás probado o probada para ver si utilizarás tu albedrío para demostrar tu amor por Dios al guardar Sus mandamientos”.

“La libertad de escoger”, en el manual Principios del Evangelio

El capítulo 4 del manual Principios del Evangelio proporciona una reseña básica del principio del albedrío.

Donald L. Hallstrom, “El uso prudente del albedrío”, Liahona, enero de 2006

“El albedrío moral, la capacidad de escoger por uno mismo, es una parte fundamental del gran plan de felicidad de nuestro Padre Celestial. Como el Señor le dijo a Adán: ‘Y les es concedido [a tus hijos] discernir el bien del mal; de modo que, son sus propios agentes’ (Moisés 6:56)”.

Charles W. Dahlquist II, “Dieciocho formas para mantenerse fuerte”, Liahona, octubre de 2008

“Elige la rectitud y la felicidad sin importar cuáles sean tus circunstancias. Sé responsable de las decisiones que tomes. Desarrolla tus aptitudes y talentos y utilízalos para fines positivos. No desperdicies tu tiempo y ten la disposición de trabajar con afán”.

M. Russell Ballard, “¡Oh ese sutil plan del maligno!”, Liahona, noviembre de 2010

“La batalla por el albedrío dado al hombre por Dios continúa”.

Thomas S. Monson, “Escogeos hoy”, Liahona, noviembre de 2004

“Las decisiones que tomamos determinan nuestro destino”.

James E. Faust, “Las fuerzas que nos salvarán”, Liahona, enero de 2007

“Nuestro albedrío, el cual se nos concede mediante el plan de nuestro Padre, es la gran alternativa al plan de coacción de Satanás. Con este sublime don, podemos crecer, mejorar, progresar y procurar la perfección. Sin el albedrío, ninguno de nosotros podría crecer ni desarrollarse aprendiendo de las equivocaciones y errores propios y de los demás”.

David A. Bednar, “¿Sabías que…?” Liahona, septiembre de 2009

“...los propósitos fundamentales del don del albedrío eran que nos amáramos unos a otros y escogiéramos a Dios”.

M. Russell Ballard, “¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, noviembre de 2006

“Dado que el principio eterno del albedrío nos otorga la libertad de elegir y pensar por nosotros mismos, debemos ser cada vez más diestros en la solución de problemas. Tal vez cometamos algún error, pero en tanto sigamos las pautas y los principios del Evangelio, aprenderemos de esos errores y tendremos mayor comprensión de las personas y seremos más eficaces al servirles”.

Dieter F. Uchtdorf, “En alas de águilas”, Liahona, julio de 2006

“Ustedes tienen albedrío; son libres para escoger; pero en realidad no existe tal cosa como el libre albedrío, pues el albedrío tiene un precio; debemos sufrir las consecuencias de las decisiones que tomemos”.