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Lo que enseña la Iglesia sobre Jesucristo


Dallin Oaks, “Las enseñanzas de Jesús”, Liahona, noviembre de 2011

Jesucristo es el Unigénito y Amado Hijo de Dios… Él es nuestro Salvador del pecado y de la muerte. Éste es el conocimiento más importante sobre la tierra.

Boyd K. Packer, “El mediador Jesucristo”, Liahona, abril de 2011

Jesucristo, nuestro Mediador, paga el precio que a nosotros no nos es posible pagar a fin de que podamos volver a vivir con nuestro Padre Celestial.

Quentin L. Cook, “Nosotros seguimos a Jesucristo”, Liahona, mayo de 2010

Nos regocijamos por todo lo que el Salvador ha hecho por nosotros. Él ha hecho posible que cada uno de nosotros obtenga la salvación y la exaltación.

Jeffrey R. Holland, “Nadie estuvo con Él”, Liahona, mayo de 2009

La verdad que se pregonó desde la cima del Calvario es que nunca estaremos solos ni sin ayuda, aunque a veces pensemos que lo estamos.

Neil L. Andersen, “Venid a Él”, Liahona, mayo de 2009

Por el poder del Espíritu Santo sé con claridad perfecta e indudable que Jesús es el Cristo, el Amado Hijo de Dios.

Gordon B. Hinckley, “Testificamos de Jesucristo”, Liahona, marzo de 2008

El Redentor de la humanidad nació hace poco más de dos mil años en Belén de Judea.

Boyd K. Packer, “¿Quién es Jesucristo?” Liahona, marzo de 2008

En una reunión que tuvo con los Doce en Cesarea de Filipo, Jesús les preguntó: “…Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Simón Pedro, el apóstol principal, le respondió: “…Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15–16).

Russell M. Nelson, “Jesús el Cristo: Nuestro maestro y mas”, Liahona, abril de 2000

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de conocer al Señor, de amarle, de seguirle, de servirle, y de enseñar y testificar del Él.

Lawrence E. Corbridge, “El camino”, Liahona, noviembre de 2008

Hay sólo un camino a la felicidad y a la realización. Jesucristo es el Camino.

Jay E. Jensen, “El Salvador—El maestro de maestros”, Liahona, enero de 2011

Debemos deleitarnos en las palabras de Cristo —las Escrituras— y, así como Él lo hizo, utilizarlas para enseñar y fortalecer a los demás.