Señales


Las señales son acontecimientos o experiencias que demuestran el poder de Dios. Muchas veces son milagrosas. Indican y anuncian acontecimientos grandes, tales como el nacimiento, la muerte y la segunda venida del Salvador. Les recuerda a los hijos de Dios de los convenios que el Señor ha hecho con ellos. Las señales también pueden dar testimonio de un llamamiento divino o indicar la desaprobación del Señor. La palabra señal también se emplea en las Escrituras como recordatorio de un acontecimiento que no se debe olvidar (véase Éxodo 13:1–10).

Información adicional

Las señales están relacionadas con los dones del Espíritu. Muchas veces son una indicación de fe en Dios. Después de resucitar, Jesucristo enseñó a Sus discípulos: “Y estas señales seguirán a los que creyeren” (Marcos 16:17; véase también Mormón 9:24–25).

Algunas personas afirman que creerían en Dios o en Su obra si recibieran una señal. Pero la fe no viene por las señales, sino por medio del Espíritu Santo, a medida que las personas estudian las Escrituras y procuran aprender, con espíritu de oración, sobre el plan de Dios. El Señor ha dicho: “La fe no viene por las señales, mas las señales siguen a los que creen” (D. y C. 63:9). Tales señales se dan a los que son fieles y obedientes, a fin de fortalecerles en su fe y ayudarles a cumplir la voluntad de Dios.

Como las señales están relacionadas con la fidelidad, las personas no creyentes a menudo se burlan de los que sí creen y les piden que les muestren una señal. Para tentar a Jesucristo, Satanás hizo esta misma petición, que encubría burla (véase Mateo 4:3, 6); al igual que hicieron aquellos que crucificaron al Cristo (véase Mateo 27:40, 42). Jesús enseñó: “La generación mala y adúltera demanda señal” (Mateo 12:39). Las señales no se dan para producir fe, sino para confirmarla y bendecir a los que son fieles.

Véase también Fe; Obediencia; Segunda Venida de Jesucristo

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