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Para los asesores de quórum y los padres

El programa Mi Deber a Dios es un medio para ayudar a los poseedores del Sacerdocio Aarónico a:

  • Fortalecer su testimonio y su relación con nuestro Padre Celestial.

  • Aprender sobre los deberes del sacerdocio y cumplirlos.

  • Poner en práctica las normas del folleto Para la fortaleza de la juventud.

En las instrucciones de esta sección se esbozan las funciones que ustedes tienen para ayudar a los jóvenes a cumplir esos propósitos. En el sitio DutytoGod.lds.org.

Centren su atención en lo que ellos están llegando a ser

El cumplimiento de nuestro deber a Dios es una tarea de toda la vida. Es por eso que el libro Mi Deber a Dios no debe considerarse como una lista de tareas que los jóvenes deban hacer de prisa con el fin de recibir un premio. Ayuden a los jóvenes a concentrarse en cómo los planes que elaboren les ayudarán a desarrollar atributos espirituales y llegar a ser el tipo de poseedores del sacerdocio que Dios desea que sean.

Ayuden a los hombres jóvenes

Aprende

Propósito de la sección “Aprende”. Cada una de las partes de este libro comienza con una actividad de aprendizaje que sirve a los jóvenes para aprender lo que nuestro Padre Celestial desea que hagan y por qué es importante. Cuando un joven conoce el “porqué” de sus deberes del sacerdocio, el Espíritu Santo lo inspira a actuar y sus actos aumentan su fe y su testimonio.

Cuándo se debe ayudar a los jóvenes con las actividades de aprendizaje. Los jóvenes deben aprender sus deberes del sacerdocio en cuanto sean ordenados a un oficio.

Los asesores deben considerar apartar tiempo para que los jóvenes realicen juntos las actividades de aprendizaje en quórum. Por ejemplo, podrían hacerlo en las reuniones de quórum o en la mutual. Podrían darles la asignación a los jóvenes de trabajar en las actividades de aprendizaje por su cuenta y que den un informe de ello en las reuniones de quórum. El intercambio de ideas en cuanto a los deberes del sacerdocio, la fortaleza espiritual y las normas del Señor fomentarán la unidad del quórum.

Los padres deben considerar el participar en las actividades de aprendizaje con sus hijos en cuanto éstos sean ordenados a un oficio del sacerdocio. Pidan a sus hijos que compartan con ustedes lo que estén aprendiendo acerca del cumplimiento de su deber a Dios.

Actúa

Propósito de la sección “Actúa”. Después de terminar la actividad de aprendizaje, a los jóvenes se les insta a hacer planes para cumplir sus deberes del sacerdocio y con ello aumentar su fortaleza espiritual. El hecho de que elaboren sus propios planes permite que los jóvenes:

  • Ejerzan su albedrío.

  • Adapten las actividades de acuerdo con sus circunstancias individuales.

  • Desarrollen autosuficiencia espiritual.

Cuándo se debe ayudar a los jóvenes a elaborar el plan. Algunos jóvenes podrían necesitar guía para elaborar su plan. Los asesores deben considerar apartar tiempo para que los jóvenes intercambien ideas en el quórum al escribir su plan individual. Por ejemplo, podrían hacerlo en las reuniones de quórum o en la mutual, o bien, podrían invitar a los jóvenes a escribir su plan por su cuenta o con sus padres y a compartirlo en una reunión de quórum. Cualquiera que fuere el caso, motívenlos a que compartan su plan con sus padres.

Al intercambiar opiniones en quórum acerca de su plan, los jóvenes se dan ideas y se apoyan entre ellos. De igual modo, los padres pueden proporcionar ideas y apoyo a sus hijos a medida que éstos elaboren su plan. Al compartir su plan con los miembros del quórum y con sus padres, los jóvenes reafirman su compromiso de cumplirlos. Algunos planes se pueden elaborar y llevar a cabo en quórum o en familia.

Comparte

Propósito de la sección “Comparte”. Se alienta a los jóvenes a que conversen sobre sus experiencias con los demás una vez que hayan trabajado en su plan por un tiempo. Al compartir sus experiencias, los jóvenes podrán:

  • Fortalecer su testimonio y aumentar su comprensión del Evangelio.

  • Notar el progreso que están logrando.

  • Aumentar su confianza y capacidad para hablar sobre las verdades del Evangelio.

Es probable que los jóvenes se sientan incómodos en un principio, pero mientras más oportunidades tengan de hacerlo, más cómodos se sentirán.

Cuándo ayudar a los jóvenes a compartir sus experiencias. Los asesores deben considerar apartar tiempo para que los jóvenes compartan las experiencias que tengan a medida que lleven a cabo sus planes. Por ejemplo, durante los primeros minutos de las reuniones de quórum, el presidente de éste podría invitar a los jóvenes a que hablen acerca de lo que aprendan a medida que vayan estudiando las Escrituras con regularidad (véanse las páginas deacons, teachers, and priests). Otra opción podría ser invitarlos a compartir alguna experiencia que hayan tenido al prestar servicio a otras personas (véanse las páginas deacons, teachers, and priests). El escuchar las experiencias de sus compañeros de quórum servirá para que los demás jóvenes recuerden sus planes y los motivará a vivir sus propias experiencias. Alienten a los jóvenes para que también hablen de sus planes y experiencias con sus padres.

Los padres deben pedir a sus hijos que conversen sobre lo que vayan aprendiendo y de las experiencias que tengan con ellos. Eso ayudará a que los jóvenes vean el progreso que van logrando.

Conversaciones espontáneas. Los jóvenes a menudo se benefician más de las conversaciones en cuanto al Evangelio que del escuchar clases sobre el mismo. Aprovechen todas las oportunidades que tengan para que los jóvenes hablen con ustedes sobre sus experiencias. Compartir experiencias no es algo que los jóvenes hagan sólo una vez, y ello no quiere decir que con eso ya terminaron su plan. No lo tienen que hacer en un entorno formal; de hecho podría ser más eficaz en conversaciones casuales durante actividades de quórum, con amigos y familiares.

Los poseedores del Sacerdocio Aarónico deben “amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo” (D. y C. 20:59). Las conversaciones informales sobre el Evangelio estrecharán su relación con los jóvenes y fortalecerá el testimonio de ellos del Evangelio restaurado.

Para la fortaleza de la juventud

Después de que los jóvenes hayan comenzado a trabajar en sus planes en cuanto a la “fortaleza espiritual” y los “deberes del sacerdocio”, tendrán la oportunidad de elaborar un proyecto basado en algunas de las normas que se hallan en el folleto Para la fortaleza de la juventud. A los presbíteros se les invita a elaborar un proyecto adicional a fin de prepararse para recibir el Sacerdocio de Melquisedec y prestar servicio en una misión de tiempo completo. Los jóvenes deben pedirle a uno de sus padres o a un líder que apruebe su proyecto antes de que comiencen a trabajar en él. Ustedes pueden ayudarles a elaborar un proyecto que requiera cierto esfuerzo y que se base en las necesidades e intereses de ellos.

Evalúen su progreso

La mejor manera de ayudar a los jóvenes a ver su progreso es mediante conversaciones frecuentes con ellos en cuanto a sus planes y experiencias.

Por lo menos una de esas conversaciones se debe tener cuando el joven se acerque a la edad de ser ordenado a un oficio en el sacerdocio. Durante la conversación, pidan al joven que repase los planes que hizo como diácono, maestro o presbítero. Hablen de cómo el cumplir dichos planes ha ayudado al joven a prepararse para cumplir los deberes adicionales del sacerdocio que esté a punto de recibir. Ésta es una oportunidad para ayudar al joven a reflexionar en cuanto a la clase de poseedor del sacerdocio que está llegando a ser. Al final de las secciones “Fortaleza espiritual” y “Deberes del sacerdocio” se encuentra una página de “Repaso”. Es ahí donde ustedes y el joven indican con sus firmas que han tenido la conversación.

No es requisito terminar las actividades de este libro para ser avanzado en el sacerdocio. El propósito de las actividades es ayudar a los jóvenes a prestar servicio en el sacerdocio.

Certificados Mi Deber a Dios

Después de que terminen las secciones de “Repaso”, y una vez que el joven haya terminado su proyecto del folleto “Para la fortaleza de la juventud”, ya es merecedor del certificado Mi Deber a Dios. Se ofrecen tres certificados: el de diácono (número de artículo 08686 002), maestro (08687 002) y presbítero (08688 002). Los certificados son para reconocer el progreso del joven hacia el cumplimiento de su deber a Dios. Para recibir el certificado de presbítero, el joven también debe terminar su proyecto de la sección titulada “La preparación para recibir el Sacerdocio de Melquisedec”. No es necesario que reciban los certificados de diácono y maestro a fin de recibir el de presbítero.

Los certificados se entregan bajo la dirección del obispo. También está a disposición una placa para exhibir el certificado de presbítero (08694).

Válganse del programa Mi Deber a Dios para fortalecer al quórum

El programa Mi Deber a Dios fortalece al quórum mediante lo siguiente:

  • Ayuda a los miembros del quórum a comprender su deber a Dios. Por ejemplo, usted puede ayudar a los miembros del quórum a comprender sus deberes al pedirles que realicen en quórum las actividades de aprendizaje de este libro. El intercambiar ideas acerca de los deberes del sacerdocio y del progreso espiritual les amplía el entendimiento y les inspira a actuar.

  • Ofrece oportunidades para que los miembros del quórum trabajen juntos en el cumplimiento de sus deberes del sacerdocio. En algunos casos, los miembros del quórum pueden intercambiar ideas para elaborar sus planes y los pueden llevar a cabo juntos. El hacerlo de esa forma les permite apoyarse y alentarse mutuamente.

  • Alienta a los miembros del quórum a compartir ideas y experiencias. Algunos de los miembros más jóvenes del quórum podrían tener dificultad para trazar un plan; el compartir ideas en quórum puede ayudarlos a que se les ocurran más ideas. El compartir experiencias con los miembros del quórum aumenta la fe y fortalece el testimonio y la hermandad. Considere la idea de llevar esto a cabo de forma regular durante las reuniones y actividades de quórum.

  • Brinda la oportunidad al presidente de quórum de guiar por medio del ejemplo. Cuando un joven pasa a formar parte del quórum, el presidente de éste puede valerse del libro Mi Deber a Dios para ayudar al nuevo miembro a comprender sus deberes. El presidente de quórum también podría compartir con el resto del quórum el plan que haya elaborado en su propio libro y contar las experiencias que ha tenido al seguirlo.

  • Ayuda a los miembros del quórum a aprender en cuanto a la importancia de las llaves del sacerdocio. El presidente posee las llaves de la presidencia de su quórum (véase D. y C. 124:142–143). Los asesores del quórum deben permitirle que ejerza esas llaves. A medida que los jóvenes sirvan juntos bajo la dirección del presidente del quórum, ellos llegarán a comprender mejor la forma en que el Señor trabaja por medio de líderes del sacerdocio. Se pueden dar cuenta de que cada quórum se organiza por designio divino y les brinda oportunidades de aprender sus deberes del sacerdocio, de prestar servicio y de progresar espiritualmente.

Utilicen el programa Mi Deber a Dios para estrechar lazos

Si usted tiene lazos estrechos con su hijo o con los jóvenes del quórum, hay más probabilidades de que ellos aumenten su conversión al Evangelio y se mantengan fieles. Las actividades del libro Mi Deber a Dios ofrecen una excelente oportunidad de estrechar esa relación. Por ejemplo, si usted elabora su propio plan y lo sigue junto con su hijo o con un miembro del quórum, esto les permitiría pasar tiempo juntos realizando actividades con propósito. El compartir experiencias les brinda la oportunidad de dar testimonio y fortalecerse el uno al otro espiritualmente.

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