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Mujeres Jóvenes

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Naturaleza divina  

Imagen de Naturaleza divina

[Sed] participantes de la naturaleza divina… poniendo toda diligencia… añadid a vuestra fe virtud: a la virtud, conocimiento; al conocimiento, templanza; a la templanza, paciencia, a la paciencia, piedad: a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor (2 Pedro 1:4–7).

He heredado cualidades divinas que me esforzaré por desarrollar.

Experiencias que se requieren con un valor

Completa las siguientes tres experiencias que se requieren del valor. Cuando termines, pide a uno de tus padres o a un líder que firme y escriba la fecha en cada una de las experiencias.

¿Cuáles son algunas de las cualidades divinas de una hija de Dios? Lee “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” (véase la página 101); 2 Pedro 1; Alma 7:23–24; y Doctrina y Convenios 121:45. En tus propias palabras, escribe una lista de las cualidades divinas que se mencionaron en lo que leíste. Piensa en la forma en que puedes descubrir y desarrollar cada una de esas cualidades y escribe tus ideas en tu diario.

Como mujer joven eres bendecida con cualidades femeninas divinas. Aumenta tu comprensión de la bendición de ser mujer y tu aprecio por ello. Lee Proverbios 31:10–31 y dos discursos de una conferencia general de la revista Liahona que traten sobre el ser mujer. Repasa lo que dice: “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” (véase la página 101) acerca de ser esposa y madre, y pregúntale a tu madre o a otra madre a la que admires cuáles son los atributos que considera importantes para ser una buena madre. Enumera los atributos en tu diario. Después escoge uno de esos atributos y trata de desarrollarlo. Al cabo de dos semanas, informa de tu progreso a uno de tus padres o a un líder.

Mejora la vida familiar en tu hogar. Durante dos semanas haz un esfuerzo especial por fortalecer tu relación con algún integrante de tu familia; para ello demuestra tu amor con hechos. Abstente de juzgar, criticar o hablar mal y busca las cualidades positivas de esa persona. Escribe notas de ánimo, ora por esa persona, busca maneras de ayudarle y expresarle amor con palabras. Comparte tus experiencias y las cualidades divinas que hayas descubierto con uno de tus padres o con un líder.

Experiencias adicionales con un valor

Completa tres experiencias adicionales con un valor. Puedes elegir de las siguientes opciones o escribir hasta dos propias. Uno de tus padres o un líder debe aprobar las que escribas tú misma antes de que comiences a trabajar en ellas. Una vez que termines, pide a uno de tus padres o a un líder que firme y escriba la fecha en cada una de las experiencias.

Aprende de memoria las oraciones sacramentales que se encuentran en Doctrina y Convenios 20:77, 79. Durante la Santa Cena, escucha detenidamente las oraciones y piensa en lo que significa tomar sobre ti el nombre de Jesucristo y cómo el hacerlo debe influir en tus hechos y en tus decisiones. Practica el guardar tus convenios bautismales. Comienza haciendo algo cada día para reconocer y desarrollar ampliamente tus cualidades divinas y que te ayude a recordar siempre al Señor Jesucristo. Después de dos semanas escribe tu experiencia en tu diario.

La obediencia es un atributo del Salvador. Esfuérzate por ser más obediente a tus padres. Lee Lucas 2:40–51 y Juan 6:38. A fin de cultivar el hábito de la obediencia, haz un esfuerzo especial por cumplir lo que tus padres te pidan sin que tengan que recordártelo. Después de dos semanas, escribe en tu diario cómo el ser más obediente te motivó a querer seguir siéndolo, y cómo te ayudó a entender tu naturaleza divina y las funciones divinas de las madres y los padres.

Desarrolla tus cualidades divinas. Lee Mateo 5:9; Juan 15:12; Gálatas 5:22–23; Colosenses 3:12–17; 1 Juan 4:21; y Moroni 7:44–48. De estos pasajes, memoriza el que sea tu preferido. Identifica las cualidades divinas mencionadas en todos estos pasajes. Selecciona una cualidad y durante dos semanas esfuérzate por hacer que forme parte de tu vida diaria. Registra tu progreso y escribe tus experiencias en tu diario.

Aprende la definición de la palabra pacificador. Después busca y lee cinco pasajes de las Escrituras que enseñen acerca de los pacificadores. A fin de ser un ejemplo de un pacificador en tu hogar y en la escuela, abstente de criticar, de quejarte, de hablar mal de otras personas y de hacer comentarios hirientes. Ora todas las mañanas y todas las noches a tu Padre Celestial para pedir Su ayuda para hacer esto. Después de dos semanas, escribe en tu diario cuáles son los nuevos hábitos que quieras desarrollar, cómo el ser una pacificadora es parte de tu naturaleza divina y en qué forma seguirás siéndolo.

Experiencias personalizadas con un valor

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Proyecto con un valor

Después de completar seis experiencias con el valor naturaleza divina, crea un proyecto que te ayude a poner en práctica lo que hayas aprendido. Debe representar un esfuerzo importante que requiera un mínimo de diez horas. Con oración busca la guía del Espíritu Santo para seleccionar un proyecto que sea significativo.