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Mujeres Jóvenes

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Virtud  

Imagen de Virtud

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas (Proverbios 31:10).

Me prepararé para entrar en el templo y permanecer pura y digna.

Mis pensamientos y hechos se basarán en elevadas normas morales.

Experiencias que se requieren con un valor

Lleva a cabo las siguientes cuatro experiencias que se requieren del valor. Una vez que termines cada experiencia, pídele a uno de tus padres o a tu líder que la firme y escriba la fecha.

La virtud es un modelo de pensamiento y de conducta basado en elevadas normas morales e incluye la castidad y la pureza. El poder de crear vida en esta tierra es un poder exaltado que Dios ha dado a Sus hijos, y Él ha mandado que este poder se use únicamente entre un hombre y una mujer legítimamente casados como esposo y esposa. Para estudiar el significado y la importancia de la castidad y de la virtud, lee Moroni 9:9; Jacob 2:28; “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” (pág. 101) y la sección que trata sobre la pureza sexual en Para la Fortaleza de la Juventud. Lee también el Artículo de Fe número trece y Proverbios 31:10–31. Anota en tu diario las bendiciones que se prometen por ser sexualmente limpia y pura y por tu compromiso de ser casta.

El vivir de manera virtuosa “en todo tiempo y en todas las cosas y en todo lugar” te da derecho a la compañía constante del Espíritu Santo. Al ser bautizada y confirmada, se te concede el don del Espíritu Santo para que guíe todos los aspectos de tu vida. Debido a que el Espíritu Santo no mora en tabernáculos inmundos, el vivir una vida virtuosa es un requisito para tener la compañía del Espíritu Santo y recibir las bendiciones de las ordenanzas del templo. Lee las siguientes referencias de las Escrituras y localiza las bendiciones prometidas: Juan 14:26–27; 15:26; 2 Nefi 32:1–5; y Doctrina y Convenios 45:57–59; 88:3–4; 121:45–46. Anota en tu diario lo que has aprendido, y escribe en cuanto a alguna ocasión en la que sentiste la guía del Espíritu Santo.

Prepárate para ser digna de entrar en el templo y de participar en las ordenanzas del templo. Lee Alma, capítulo 5. Haz una lista de las preguntas que hace Alma. Contesta las preguntas tú misma y haz una lista de lo que puedes hacer y de lo que harás para prepararte para ser pura y digna de entrar en el templo y de recibir todas las bendiciones que nuestro Padre Celestial ha prometido a Sus amadas hijas.

Tú puedes arrepentirte debido a que el Salvador te ama y ha dado Su vida por ti. El arrepentimiento es un acto de fe en Jesucristo. Lee Moroni 10:32–33, el libro de Enós y la sección sobre el arrepentimiento de Para la Fortaleza de la Juventud. El sacrificio expiatorio del Salvador ha hecho posible que tus pecados sean perdonados. Lee las oraciones de la Santa Cena en Doctrina y Convenios 20:77, 79 y toma la determinación de participar dignamente de la Santa Cena cada semana y de llenar tu vida con actividades virtuosas que te brinden poder espiritual. Al hacerlo, te fortalecerás en tu capacidad para resistir la tentación, guardar los mandamientos y llegar a ser más como Jesucristo. Decide lo que puedes hacer a diario a fin de permanecer pura y digna y anota el plan en tu diario.

Proyecto con un valor

Puedes comenzar en cualquier momento el proyecto que se requiere del valor.

El Salvador eligió vivir de manera virtuosa. A fin de seguir Su admonición “aprende de mí” (D. y C. 19:23), lee todo el Libro de Mormón: Otro testamento de Jesucristo. Aplica los pasajes de las Escrituras a tu vida y a tus circunstancias. A medida que leas, anota tus ideas con regularidad en tu diario; fíjate en el ejemplo del Salvador. ¿Qué hicieron el Redentor y aquellos que lo siguieron a fin de llevar una vida virtuosa? Una vez que termines la lectura, escribe tu testimonio.