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Lema de la Mutual 2011

José Smith sabía que debemos creer en normas y valores, y procurar este tipo de cosas a fin de tener el poder y la fortaleza del Espíritu Santo.

“Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos” (Artículos de Fe 1:13).

¡Creemos!

Por la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Elaine S. Dalton (centro), presidenta; Mary N. Cook (izquierda), primera consejera; y Ann M. Dibb (derecha), segunda consejera.

Fotografía de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes
© Busath.com

“Creemos que una mujer joven virtuosa, guiada por el Espíritu, puede cambiar el mundo. Como presidencia general de las Mujeres Jóvenes, hemos observado a mujeres jóvenes que hacen lo que creen que es correcto, que son testigos, que viven las normas del Evangelio y que están marcando una auténtica diferencia. Es increíble lo que una mujer joven puede lograr cuando es virtuosa, escucha la voz apacible y delicada del Espíritu Santo, y después actúa.

Cuando José Smith escribió el decimotercer artículo de fe, expresó todo lo que podemos y debemos buscar y llegar a ser como creyentes. José Smith sabía que debemos creer en normas y valores y aspirar a estas cosas para tener el poder y la fortaleza del Espíritu Santo. Sabía que deberíamos seguir al Salvador en palabras y hechos. Sabía que al hacer esto nos prepararíamos para ser dignas de las bendiciones del templo.

Cree en ti misma

¿Cómo puedes hacer esto? ¿Cómo guiarás a otras personas para que sigan el ejemplo del Salvador, vivan una vida virtuosa y se preparen para el templo? En primer lugar, ¡cree en ti misma! Tu valentía y fortaleza te ha permitido llegar a ser líder, y tu compromiso marcará una tremenda diferencia este año. Tus ideas, innovaciones y acciones pueden moldear el mundo ahora y en el futuro.

“Creemos que ustedes son la generación cuyas creencias y acciones cambiarán el mundo. ¡Creemos en ustedes!”

En el mundo tecnológico en el que vives, tienes la capacidad de inundar la tierra con aquellas cosas que son virtuosas, bellas y dignas de alabanza. Tienes a tu alcance la capacidad de testificar del evangelio de Jesucristo al mundo entero. Nunca antes ha habido una generación con tal capacidad, bendición y oportunidad.

Tres cosas y una más… ¡todos los días!

Creemos en ti. Ha llegado el momento de unirnos y dar comienzo a un cambio que te dará poder a ti misma y que bendecirá a los demás. Te invitamos a seguir haciendo tres cosas, y una más, cada día.

  • Ora todas las mañanas y todas las noches.
  • Lee el Libro de Mormón al menos cinco minutos al día.
  • ¡Sonríe!
  • Además, te invitamos a obedecer y vivir las normas que se indican en Para la Fortaleza de la Juventud. Familiarízate con estas normas, compártelas con los demás y sé ejemplo de los creyentes.

Durante este año, cree. Cree que eres una hija del Padre Celestial, que te ama y te ayudará. Cree en el Salvador, Jesucristo. Él es tu luz; Él es tu esperanza; Él es tu ejemplo y tu Redentor. ¡Cree en ti misma! Cree en el poder de todas las mujeres jóvenes que viven las normas. Todas juntas podemos aspirar a todo aquello que es virtuoso, bello y digno de alabanza. Todas juntas podemos marcar la diferencia en nuestro mundo.

Creemos que ustedes son la generación cuyas creencias y acciones cambiarán el mundo. ¡Creemos en ustedes!

Llegar a ser un fiel hombre del sacerdocio

Por la Presidencia General de los Hombres Jóvenes

David L. Beck (centro), presidente; Larry M. Gibson (izquierda), primer consejero; y Adrián Ochoa (derecha), segundo consejero.

Antes de salir de la Primaria, muchos de ustedes memorizaron el decimotercer artículo de fe y ojalá que todavía puedan recitarlo de memoria. Este año, nosotros, en calidad de presidencia, los animamos a que vayan más allá de la simple memorización y que aprendan verdaderamente lo que el profeta José Smith quiso decir cuando afirmó que seguimos la admonición de Pablo. Les pedimos que estudien detenidamente cada cualidad que se menciona en el decimotercer artículo de fe, el lema de la Mutual de este año. Los invitamos a poner en práctica lo que aprendan, y los invitamos a que compartan con otras personas el gozo que el vivir estas normas trae a su vida.

Este modelo de comportamiento es el mismo que ya estás utilizando en el nuevo programa Mi Deber a Dios: aprender, actuar, compartir. El seguir estos tres pasos sencillos te ayudará a convertirte en un fiel hombre del sacerdocio.

El decimotercer artículo de fe declara, en parte: “Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, [y] virtuosos” (cursiva agregada). El hecho de ser implica algo más que nuestra manera de actuar; se refiere a lo que somos. El ser honrado, verídico, casto, etc., te distingue de la mayoría de los jóvenes de tu edad. Cuando los demás vean tus cualidades positivas, desearán tener lo que tú tienes. A medida que aprendas tus deberes del sacerdocio y actúes de acuerdo con ellos, cambiarás. A medida que vayas haciendo “el bien a todos los hombres”, bendecirás y cambiarás la vida de los demás.

Buenos ejemplos

Ben es un gran ejemplo en el aspecto de ayudar a los demás y de ser una bendición en su vida. Él procura buscar a personas que no tienen muchos amigos o que no se sienten integradas. Piensa en los demás más que en sí mismo. Cuando Kelon se mudó al barrio de Ben, describía su vida como “nada más que una fiesta” que avanzaba por el camino equivocado. Se sentía vacío en su interior, pero gracias al ejemplo de sus amigos Santos de los Últimos Días y particularmente al de su mejor amigo, Ben, se dio cuenta de que existía un camino mejor. Ben invitó a Kelon a participar en las actividades de la Iglesia. En esas actividades, Kelon se dio cuenta de que había algo diferente en los jóvenes que participaban. Deseaba ser como ellos. No estaba seguro de qué era, pero sabía que lo deseaba. Quería ser feliz como ellos.

Oró a Dios y supo que tenía que unirse a la Iglesia. Ben bautizó a su mejor amigo cuando ambos tenían dieciséis años. Kelon dijo lo siguiente en cuanto a su bautismo: “Por fin había hallado paz, y sentí los brazos amorosos del Salvador al salir de la pila. Me siento agradecido por tener buenos amigos que viven lo que creen”.

El poder del Sacerdocio Aarónico

En Doctrina y Convenios 58:27–28 dice que “los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad” con el fin de “efectuar mucha justicia; porque el poder está en ellos”. El poder está en ti. Se te ha confiado el poder del Sacerdocio Aarónico. Te amamos y sabemos que eres capaz de hacer grandes cosas a medida que llegues a ser un fiel hombre del sacerdocio.

Al hacer “el bien a todos”, serán bendecidos y surtirán un cambio en la vida de las personas.

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