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Lema de la Mutual para 2012

“Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones” (D. y C. 115:5).

Mujeres Jóvenes, ¡levántense y brillen!

Por la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Elaine S. Dalton (center), president; Mary N. Cook (left), first counselor; and Ann M. Dibb (right), second counselor.

El lema de la Mutual de este año es un llamado para que sean líderes; es un llamado para que guíen en pureza, modestia y santidad. ¡Es un llamado a cambiar el mundo!

Cuando llegaron a formar parte de la organización de las Mujeres Jóvenes, se les entregó un colgante con una antorcha blanca y dorada para que lo usaran como recordatorio de que, como mujeres jóvenes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, defenderán la verdad y la rectitud, y se levantarán y permitirán que su luz ilumine al mundo. Eso significa que serán fieles a su identidad divina como valiosas hijas de Dios. Significa que se esforzarán por ser testigos de Él y del Salvador “…en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” (Mosíah 18:9).

Ustedes brillarán al orar todos los días, al leer el Libro de Mormón, al obedecer las normas que se encuentran en Para la Fortaleza de la Juventud y al sonreír.

Esperamos que este año usen el colgante de la antorcha con orgullo, como recordatorio de que son un ejemplo para las personas que las rodean. Ustedes brillarán al orar todos los días, al leer el Libro de Mormón, al obedecer las normas que se encuentran en Para la Fortaleza de la Juventud y al sonreír. Sabemos que, a medida que guarden los mandamientos y vivan de acuerdo con las normas de Para la Fortaleza de la Juventud, irradiarán gozo y serán merecedoras de la guía del Espíritu Santo, la cual les permitirá tomar decisiones que las ayudarán a ser dignas de recibir una recomendación para el templo.

Como Presidencia General de las Mujeres Jóvenes testificamos que, si hacen estas cosas, el Salvador las acompañará para iluminarles el camino. Él les promete: “…y también seré vuestra luz…; y prepararé el camino delante de vosotros, si es que guardáis mis mandamientos… y sabréis que yo soy el que os conduce” (1 Nefi 17:13).

Sean un ejemplo radiante

Por la Presidencia General de los Hombres Jóvenes

David L. Beck (center), president; Larry M. Gibson (left), first counselor; and Adrián Ochoa (right), second counselor.

Hombres jóvenes de la Iglesia, diáconos, maestros y presbíteros del magnífico Sacerdocio Aarónico: han tomado sobre ustedes el nombre del Salvador, portan Su santo sacerdocio, han sido llamados a llevar a cabo Su obra y a bendecir a toda persona que los conozca. Éste es el momento de cumplir con sus deberes del sacerdocio y “brillar” como un “estandarte a las naciones” (véase D. y C. 115:5).

Éste es el momento de que “…alumbre [su] luz delante de los hombres, para que vean [sus] buenas obras y glorifiquen a [su] Padre que está en los cielos” (véase Mateo 5:16). Jesucristo es el ejemplo perfecto. Esfuércense por conocerlo, por seguirlo y por llegar a ser más semejantes a Él al obedecer Sus mandamientos y cumplir las normas de la Iglesia, según se describen en Para la Fortaleza de la Juventud. Al hacerlo, serán una fuerza resplandeciente de fortaleza espiritual para quienes los rodeen.

Su pureza moral les permitirá brillar con una luz especial ante los miembros de su barrio o rama a medida que representen dignamente al Salvador.

El Señor dijo: “Sed limpios los que lleváis los vasos del Señor” (D. y C. 133:5). Su pureza moral les permitirá brillar con una luz especial ante los miembros de su barrio o rama a medida que representen dignamente al Salvador cada domingo al preparar, bendecir y repartirles la sagrada Santa Cena.

Busquen y aprovechen las oportunidades diarias de servir a su familia, a sus amigos, a los miembros del quórum y a otras personas. Ustedes se convertirán en alegres ministros de luz para ellos y para quienes los observen en silencio.

Brillen con una amistad y bondad sinceras para con todos. Compartan con sus amigos las maravillosas bendiciones de las actividades de la Iglesia y de las enseñanzas del Evangelio. Sean valientes e invítenlos a venir a la Luz y Vida del mundo, es decir, Jesucristo.

¡Los queremos! Rogamos por ustedes. Damos testimonio de que el Señor los ama y necesita que ayuden a edificar Su reino. Como poseedores de Su santo sacerdocio, éste es el momento en que han de “levantarse y brillar”. A medida que magnifiquen este sacerdocio y cumplan con su deber a Dios, su luz se convertirá en “un estandarte a las naciones”.

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