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Lema de la Mutual para 2013

David L. Beck y Elaine S. Dalton Presidente General de los Hombres Jóvenes y Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

“Permaneced en lugares santos y no seáis movidos” (D. y C. 87:8).

Permanecer en terreno más elevado

Por David L. Beck

Presidente General de los Hombres Jóvenes

El lema de la Mutual para 2013 proviene de Doctrina y Convenios 87:8: “Por tanto, permaneced en lugares santos y no seáis movidos, hasta que venga el día del Señor”. La pregunta que espero que todos los hombres jóvenes mediten durante este próximo año es: ¿Permanezco en lugares santos?

Al reunirme con hombres jóvenes valientes por todo el mundo, he sido testigo ocular de cómo miles de ustedes ya hacen esto de muchas formas. Permanecen en el lugar más santo de todos cada vez que entran al templo para realizar bautismos por los muertos. Los animo a que aprovechen cada oportunidad que tengan de entrar en el templo y que siempre sean dignos de hacerlo.

A medida que oren y estudien las Escrituras, procuren guardar los mandamientos y presten atención a los susurros del Espíritu, se encontrarán en un terreno más elevado. Por consiguiente, dondequiera que estén puede convertirse en un lugar sagrado.

Todos los días, al cumplir con su deber a Dios, permanecen en lugares santos y están en posición de elevar a otras personas. Permanecen en lugares santos al preparar, bendecir y repartir la Santa Cena cada domingo. Permanecen en lugares santos al compartir el Evangelio y cuando actúan como alguien que ministra, que siempre está dispuesto, y es capaz y digno de servir y fortalecer a los demás.

Como poseedores del Sacerdocio Aarónico, se les ha dado el mandato de amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo (véase D. y C. 20:59). El presidente Harold B. Lee (1899–1973) dijo: “No pueden elevar a otra persona mientras no se hallen en un terreno más elevado que ella… No pueden encender un fuego en otra alma a menos que ese fuego arda en la propia alma de ustedes” (“Stand Ye in Holy Places”, Ensign, julio de 1973, pág. 123). Jóvenes, eso significa que deben esforzarse constantemente por fortalecer su testimonio y siempre estar dispuestos a compartirlo.

Tienen la responsabilidad sagrada de ser un instrumento en las manos del Señor. A medida que oren y estudien las Escrituras, procuren guardar los mandamientos y presten atención a los susurros del Espíritu, se encontrarán en un terreno más elevado. Por consiguiente, dondequiera que estén puede convertirse en un lugar sagrado; entonces, cuando surjan dificultades, tendrán la fortaleza, el valor y la habilidad para elevar a los demás; tendrán el poder y la protección que el Señor promete a quienes permanecen en lugares santos.

Me encanta lo que dijo el presidente Thomas S. Monson acerca de esas promesas cuando nos aseguró que al acercarnos al Señor “sentiremos Su Espíritu en la vida, el cual nos dará el deseo y el valor de permanecer firmes en rectitud, de ‘[permanecer] en lugares santos y no [ser] movidos’ (D. y C. 87:8).

“A medida que los vientos del cambio soplen a nuestro alrededor y la fibra moral de la sociedad continúe desintegrándose ante nuestros propios ojos, recordemos las preciosas promesas del Señor a quienes pongan su confianza en Él: ‘No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré…’ (Isaías 41:10)”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 86).

Lugares santos en su vida

Por Elaine S. Dalton

Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

El lema de la Mutual de este año las invita a salir del mundo y a entrar en el reino de Dios. Como el presidente Boyd K. Packer, Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado, vivimos en territorio enemigo (“Cómo sobrevivir en territorio enemigo”, Liahona, octubre de 2012, págs. 34–37; ). El “[permanecer] en lugares santos” es la clave para sobrevivir.

Cualquier lugar en el que se encuentren, donde el Espíritu esté presente, puede ser un lugar santo… Si viven dignos de la compañía constante del Espíritu Santo, entonces permanecen en un lugar santo.

De este lema surgen preguntas importantes: ¿Qué es un lugar santo? ¿Dónde se encuentra un lugar santo? ¿Cómo podemos permanecer en lugares santos? ¿Qué hacemos para que los lugares en los que nos encontramos regularmente sean más santos? A medida que busquen las respuestas a estas preguntas, dichas respuestas guiarán sus relaciones, su elección de actividades, su forma de vestir, sus palabras y sus acciones.

Se han comprometido a fortalecer su hogar y a su familia. Esfuércense por hacer de su hogar un lugar sagrado, lleno del Espíritu del Señor. Ustedes pueden apoyar las oraciones familiares y el estudio de las Escrituras en familia.

Su habitación puede ser un lugar santo que invite al Espíritu. Si el profeta viese su habitación, ¿la consideraría un lugar santo? ¿La consideran ustedes?

Podemos permanecer en lugares santos al ir a la Iglesia. En las Escrituras se enseña que los barrios y las estacas de Sión son lugares santos que serán “para defensa y para refugio contra la tempestad” (D. y C. 115:6).

El lugar más santo sobre la tierra es el templo. El presidente Thomas S. Monson ha dicho: “Ahora bien, mis jóvenes amigos adolescentes, siempre tengan el templo en la mira. No hagan nada que les impida entrar por sus puertas y participar de las bendiciones eternas y sagradas de allí. Felicito a los que ya van con regularidad a efectuar bautismos por los muertos” (“El Santo Templo: Un faro para el mundoLiahona, de mayo de 2011, pág. 90). Siempre sean dignos de tener una recomendación vigente para el templo, aun cuando el templo esté lejos.

Cualquier lugar en el que se encuentren, donde el Espíritu esté presente, puede ser un lugar santo”. El presidente Harold B. Lee (1899–1973) enseñó que los lugares santos tienen más que ver con la forma en que uno vive que con el lugar donde uno vive (véase Doctrina y Convenios, Manual para el alumno: Religión 324 y 325, 1a. ed. (Manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 1985, pág. 184). Si viven dignos de la compañía constante del Espíritu Santo, entonces permanecen en un lugar santo.

Todos los templos tienen la inscripción: “Santidad al Señor”. Procuren permanecer siempre en lugares santos. Al vivir las normas, orar a diario y leer las Escrituras —en especial el Libro de Mormón— sentirán la compañía del Espíritu Santo. El Señor mismo les promete: “Porque de cierto os digo que os esperan grandes cosas” (D. y C. 45:62). Yo estoy de acuerdo, ¡y testifico que es verdad!

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