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Sé fuerte, sé saludable, sé inteligente

Adrián Ochoa De los Setenta

¿Deseas sentirte mejor y más seguro física y emocionalmente? El hacer ejercicio en forma regular te ayudará.

Hace poco leí un concepto interesante sobre el ejercicio. Leí que, si uno se levanta temprano por la mañana, se pone ropa deportiva y piensa: “Me pondré esto, saldré a caminar y, si me siento bien, empezaré a correr”, lo más probable es que, antes de que se dé cuenta, haya tenido una buena sesión de ejercicio. El tener un plan sencillo como éste puede ayudarte a crear buenos hábitos de ejercicio y cuidar de tu cuerpo. Para muchas personas, lo más difícil es empezar y ser constante. Si recuerdas que el ejercicio no sólo bendice tu cuerpo sino también tu mente y tu intelecto, eso te ayudará a tener el deseo de estar en mejor estado físico. Al hacer ejercicio, tendrás más energía y te sentirás fuerte, con confianza, alerta y seguro.

No seas como el ave holgazana que intercambiaba sus plumas por gusanos.

Recuerdo la historia de un ave que empezó a intercambiar sus plumas por gusanos. Era fácil conseguir alimento de esa manera y el ave consideraba que tenía plumas de sobra. Mientras intercambiaba sus plumas, el ave disfrutaba de no tener que levantarse temprano para cazar gusanos; podía quedarse en el nido todo el día sin la necesidad de mover un sólo músculo. Sin embargo, con el tiempo, el pájaro se acostumbró demasiado a eso y se dio cuenta de que ya no podía volar porque había perdido sus plumas indispensables.

Esto le puede pasar a cualquier persona que caiga en la trampa de los malos hábitos, las rutinas perezosas o el uso de sustancias adictivas. En Para la Fortaleza de la Juventud dice que esas cosas “dañan tu bienestar físico, mental, emocional y espiritual; deterioran las relaciones con la familia y los amigos, disminuyen tus sentimientos de autoestima y limitan tu capacidad para tomar decisiones por ti mismo(a)”. El ser activos y comer bien nos ayuda a evitar esos malos hábitos. Si el ave hubiera seguido volando y cazando, nunca hubiera perdido sus plumas. En forma similar, si “batimos nuestras alas” y hacemos ejercicio con regularidad, desarrollamos la capacidad de evitar las tendencias que nos dañan y degradan.

Mientras que algunas personas luchan con la salud física, otras tienen dificultades con la salud emocional. La vida puede ser difícil y a veces quizá experimentemos sentimientos de ansiedad, depresión o falta de autoestima; pero recuerda que, tanto para la salud física como la emocional, el ejercicio y el trabajo arduo ayudan a mantener una perspectiva positiva. El cuidar tu cuerpo también bendice tu mente y te ayuda a recordar que eres hijo o hija de Dios, a tener confianza en ti mismo y sentirte feliz. Nuestra naturaleza emocional, física y espiritual están conectadas. En Para la Fortaleza de la Juventud se enseña: “Tu salud emocional es también importante y puede afectar tu bienestar espiritual y físico. La decepción y la tristeza ocasionales son parte de esta vida mortal. Sin embargo, si tienes sentimientos de tristeza, desesperación, ansiedad o depresión prolongados, habla con tus padres y con tu obispo, y busca ayuda”.

¿Por qué algunas de las personas que nos rodean parecen más activas y alegres? Una de las razones principales son los hábitos. Si consideramos nuestro cuerpo desde una perspectiva espiritual y comprendemos que es “un templo, un don de Dios”, lo amaremos y lo mantendremos sagrado.

Para mí, sagrado significa limpio, nutrido y fuerte. Una de las formas en que el Padre Celestial nos ayuda a mantener nuestro cuerpo sagrado es mediante la Palabra de Sabiduría. En Para la Fortaleza de la Juventud se explica: “Cuando obedeces [la Palabra de Sabiduría], permaneces libre de adicciones nocivas y tienes control de tu vida; obtienes las bendiciones de un cuerpo saludable, una mente alerta y la guía del Espíritu Santo, y estarás preparado para servir al Señor. Nunca permitas que Satanás ni otras personas te engañen haciéndote pensar que el quebrantar la Palabra de Sabiduría te hará más feliz, más popular o más atractivo(a)”. Al obedecer la Palabra de Sabiduría, recuerda que estarás cuidando tanto tu cuerpo como tu mente, lo cual te permite “[hallar] sabiduría y grandes tesoros de conocimiento” (D. y C. 89:19).

En vez de ser un ave holgazana que intercambia plumas, ponte calzado deportivo y mantente activo. Sé constante en hacer ejercicio. Inscríbete para practicar tu deporte preferido o busca amigos con quienes puedas salir a correr o realizar otras actividades recreativas. Al hacer actividad física, entrenas no sólo tu cuerpo, sino también tu mente. El ejercicio también fortalece tu salud emocional. Recuerda que lo más importante no es cuán veloz o atlético eres, sino más bien la constancia que tienes. Si haces ejercicio regularmente, no sólo serás más feliz, también serás más fuerte, más saludable y más inteligente.

Este artículo apareció originalmente en octubre de 2013 en la revista Liahona.

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