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Cada invitación es un éxito misional

Puedes ser un miembro misionero exitoso simplemente al invitar a otras personas a participar en las cosas que ya estás haciendo.

Muchos miembros se desaniman porque aunque han invitado a sus amigos a aprender más sobre el Evangelio, ninguno de ellos se ha bautizado.

Debido a que no podemos controlar lo que alguien decide, no debemos medir nuestro éxito por si un amigo acepta o no nuestra invitación, sino porque se le extendió la invitación.

¿Cómo puedo empezar a compartir con los demás lo que sé?

La verdad es que sólo por vivir el Evangelio crearás las oportunidades para compartir con los demás. En algún momento un amigo te hará preguntas acerca de lo que haces y por qué, tales como: “¿Por qué no puedes venir el lunes por la noche?” o “¿Por qué te levantas tan temprano para leer las Escrituras?”.

Cuando eso sucede, responde con sinceridad y confía en el Señor para ayudarte a saber qué decir (véase D. y C. 33:10). Esto permite al Espíritu Santo testificar.

Luego extiende la invitación para que te acompañe y deja que tu amigo ejerza el albedrío. Podrías simplemente preguntar: “¿Deseas venir a la noche de hogar?” o “¿Quieres asistir a una clase de estudio de las Escrituras llamada Seminario?”.

Ven y siente el Espíritu

Por Matthew R.

El año pasado me hice amigo de una joven de otra religión. A medida que se fortalecía nuestra amistad, sentí repetidamente las impresiones del Espíritu de que tenía que compartir el Evangelio con ella.

Comencé a invitarla a mi casa para pasar tiempo con mi familia y para sentir el Espíritu. Sé que fue la fortaleza de mi familia y el Espíritu en nuestro hogar lo que le dio deseos de saber más acerca de la Iglesia, porque pronto quería saber por qué éramos tan felices. Después de unas semanas, le di un Libro de Mormón con mi testimonio escrito en la portada, y ella ha empezado a asistir a la Iglesia en su localidad.

Cómo prepararse para compartir

Por supuesto, el compartir el Evangelio es siempre más fácil cuando has estudiado, encontrado respuestas y practicado el responder preguntas. Esas oportunidades están disponibles en la Escuela Dominical, los quórumes del Sacerdocio Aarónico y las clases de las Mujeres Jóvenes a medida que estudies Ven, sígueme. Predicad Mi Evangelio también contiene  explicaciones fáciles de entender de las doctrinas de la Iglesia y ejemplos de cómo enseñarlas con eficacia.

No te dejes llevar por el pánico

Por Tanner J.

En el segundo año de la escuela secundaria, después de haber estado aprendiendo y enseñando de Predicad Mi Evangelio, un amigo se me acercó durante la clase de levantamiento de pesas y me dijo: “Oye, Tanner, tú eres mormón, ¿verdad?”.

Un poco nervioso, respondí: “Sí, lo soy”.

“¿Te puedo hacer un par de preguntas en cuanto a tu Iglesia?”, preguntó.

Comencé a sentir pánico. ¿Qué hago si no sé las respuestas a sus preguntas? ¿Qué sucedería si sólo sonara tonto? Entonces pensé por un minuto: “He hecho esto antes. He practicado. No será tan difícil”.

Debido a lo que ya había aprendido y practicado, tuve la oportunidad de responder a algunas de sus preguntas y lo guie en la dirección correcta. Pudo contactar con los misioneros, luego se bautizó y sirvió una misión.

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