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Para las Mujeres Jóvenes: La decisión de servir en una misión

Brittany Beattie Church Magazines

¿Será una misión lo adecuado para ti? Si es así, ¿cómo lo sabrás?

“Una ola de entusiasmo sin precedentes por la obra misional se está extendiendo por toda la tierra”, dijo el élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles (“Súbanse a la ola”, Liahona, mayo de 2013, pág. 45). Tú también has sentido esa ola y seguramente te has preguntado: “¿serviré yo en una misión de tiempo completo?”.

No te deberías preocupar ahora en cuanto a servir o no en una misión de tiempo completo en el futuro. En su lugar, recuerda el consejo de la Primera Presidencia: “Aprovecha el tiempo que estarás en las Mujeres Jóvenes al prepararte para recibir las sagradas ordenanzas del templo, para ser una esposa y madre fiel y para fortalecer el hogar y la familia” (Progreso Personal de las Mujeres Jóvenes, 2010, pág. 1). Permite que ese consejo tenga una influencia en tus metas, y permite que tu entusiasmo por la ola de la obra misional esté centrado en compartir el Evangelio como un miembro misionero ahora.

Entonces, cuando seas lo suficientemente mayor para considerar una misión de tiempo completo, puedes decidir basándote en tu situación en ese momento. Después de todo, mucho puede cambiar durante los últimos años de la adolescencia o principio de los veinte que influya en tu elección, incluso oportunidades como el matrimonio y la maternidad, la educación y otro tipo de servicio. Así que cuando llegue ese momento, ¿cómo sabrás si una misión de tiempo completo es adecuada para ti? Aquí hay algunas cosas en las que puedes pensar.

¿Cómo vendrá mi respuesta?

Igual que al orar en cuanto a una pregunta, hay gran valor en entender y seguir los principios en Doctrina y Convenios 9:7–9 y 8:2–3. Estúdialos. Delibera en consejo con tus padres y los líderes del sacerdocio, decide lo que creas que es mejor para tus circunstancias y luego pide al Padre Celestial que confirme tu elección o te ayude a saber si no es la decisión correcta. Debes estar dispuesta a aceptar Su voluntad y Su tiempo para ti, aunque la respuesta no sea la que deseabas o esperabas (véase la Guía para el estudio de las Escrituras, “Oración”). Algunas respuestas podrían incluir:

  • Sí, quieres servir, y ahora se te llama a la obra (véase D. y C. 4:3).
  • Sí, a pesar de que nunca pensaste que servirías en una misión de tiempo completo, sientes como si fuera el plan del Padre Celestial para ti en este momento en tu vida.
  • Sí, será lo correcto prestar servicio en un futuro cercano, de modo que prepárate con diligencia, pero espera un poco más por el momento adecuado.
  • No, no es lo correcto en este momento, pero podría serlo en unos pocos años.
  • No, nuestro Padre Celestial tiene un plan diferente para ti, incluso si servir en una misión de tiempo completo es algo que te gustaría hacer.
  • No, no deseas servir en una misión de tiempo completa y no es necesario que lo hagas.
  • No recibes ninguna respuesta en absoluto; tal vez se trata de uno de esos momentos en que el Padre Celestial está dejando que tú tomes la decisión porque confía en la elección que tomarás.

Si recibes la última respuesta, recuerda este consejo del élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“¿Qué puedes hacer cuando te has preparado cuidadosamente, has orado con fervor y has esperado un tiempo razonable para recibir una respuesta, y sigues sin sentirla? Tal vez desees dar gracias cuando esto ocurra, pues es una muestra de Su confianza. Cuando vives dignamente y lo que has elegido está de acuerdo con las enseñanzas del Salvador y necesitas actuar, sigue adelante con confianza… Cuando tú vives con rectitud y actúas con confianza, Dios no permitirá que sigas adelante por mucho tiempo sin hacerte sentir la impresión de que has hecho una mala decisión” (“Utilizar el don supremo de la oración”, Liahona, mayo de 2007, pág. 10).

“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5–6).

No cumpliré 19 años por unos años más. ¿Debo estar preparándome ahora para una misión de tiempo completo?

Esta pregunta podría ser más fácil de responder si piensas más acerca de cómo prepararte para compartir el Evangelio que acerca de cómo prepararte para servir en una misión de tiempo completo. Si te estás preparando ahora para ser mejor al compartir el Evangelio, entonces estarás maravillosamente preparada si sirves en una misión. Pero incluso si no sirves en una misión, serás una bendición para las personas que te rodean a medida que efectúes la obra misional como miembro para ayudar a traer a otras personas al Evangelio, o ayudar a rescatar a aquellos que han sido menos activos. Tu preparación también te ayudará a enseñar a tus hijos, si tienes la bendición de llegar a ser madre en el futuro.

Mientras te preparas de mejor manera para compartir el Evangelio ahora, considera estudiar Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, 2004. Este libro no es sólo para los misioneros de tiempo completo; muchos líderes de la Iglesia han instado a todos los miembros a leerlo (véase, por ejemplo, el élder L. Tom Perry, “La forma que se tenía en el pasado de enfrentar el futuro”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 73–76).

¿Debo servir en una misión?

El presidente Thomas S. Monson ha dicho claramente que “la obra misional es un deber del sacerdocio… Sin embargo, les aseguramos a las hermanas jóvenes de la Iglesia que pueden hacer una valiosa contribución como misioneras y aceptamos con brazos abiertos su servicio” (“Bienvenidos a la conferencia”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 5).

No se requiere que las jovencitas sirvan en una misión, de modo que no debes sentirte culpable por no escoger ser misionera de tiempo completo. Sigue el Espíritu a medida que hagas planes y vivas tu vida, y el Padre Celestial te dará muchas oportunidades para que sirvas a Sus hijos en tu hogar, tu comunidad y el mundo, ya sea que eso incluya el servicio misional de tiempo completo o no.

¿Cuáles son las razones por las que debo considerar prestar servicio?

Si deseas servir en una misión sólo porque has oído que obtendrás un testimonio fuerte, que podrás visitar lugares interesantes, que podrás aprender otro idioma —en pocas palabras, que sabes que una misión bendecirá tu vida— entonces puede que una misión no sea la mejor opción para ti todavía. Esa motivación definitivamente te llevaría a recibir grandes bendiciones, pero hay una mejor motivación para servir en una misión: “invitar a todos a venir a Cristo” (D. y C. 20:59).

La Primera Presidencia enseñó: “Todo misionero tiene una importante función en la tarea de ‘llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre’ (Moisés 1:39)”. Si eso te emociona, entonces estás llegando al centro del propósito de un misionero.

¿Podría yo ser una buena misionera?

Tal vez seas tímida o piensas que no eres una experta en las Escrituras. ¿Significa eso que no deberías servir en una misión? Absolutamente no. A ti, el presidente Monson dijo: “Es posible que, por naturaleza, algunos de ustedes sean tímidos o se consideren incapaces de responder afirmativamente al llamado a servir. Recuerden que ésta es la obra del Señor, y que cuando estamos en los asuntos del Señor, tenemos derecho de recibir Su ayuda. El Señor fortalecerá las espaldas para que puedan soportar las cargas” (“El Señor necesita misioneros”, Liahona, enero de 2011, pág. 4).

Las cualidades que te ayudarán a ser una misionera de éxito incluyen seguir el Espíritu y enseñar con Él, amar a los demás, obedecer los mandamientos, desarrollar atributos como los de Cristo, trabajar arduamente y servir a los demás (véase Predicad Mi Evangelio, págs. 10–11). Estas cualidades no sólo te bendecirán si decides servir en una misión, sino también te ayudarán a servir al Señor en tu hogar y en la Iglesia a lo largo de tu vida. Recuerda que tendrás la ayuda divina para desarrollar esos dones del Espíritu cuando ores por ellos y te esfuerces por adquirirlos (véase D. y C. 46:28).

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