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Cómo definirte a ti mismo

Élder Dallin H. Oaks Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Siempre recuerda que eres hijo o hija de Padres Celestiales, procurando reunir cualidades para ser digno de la herencia eterna de ese linaje.

Ten cuidado de cómo te defines a ti mismo; no te describas ni te definas a ti mismo valiéndote de alguna cualidad temporal. La única cualidad que debe caracterizarte es que eres hijo o hija de Dios. Ese hecho trasciende todas las demás características, incluso raza, ocupación, características físicas, honores o aun afiliaciones religiosas.

Sin embargo, hay personas entre nosotros que deciden definirse a sí mismas mediante alguna otra característica. Puede ser el hecho de que sean “patriotas”, fanáticas de algún equipo deportivo, una persona de Texas, pelirroja, un gran jugador de baloncesto o una persona de bajo rendimiento.

Tenemos nuestro albedrío y podemos escoger cualquier característica que nos defina. No obstante, hemos de saber que cuando elegimos definirnos a nosotros mismos o presentarnos mediante alguna característica que sea temporal o trivial desde una perspectiva eterna, restamos importancia a lo que es más importante acerca de nosotros y damos demasiada importancia a lo que es relativamente irrelevante. Esto puede llevarnos por el camino equivocado y detener nuestro progreso eterno.

Por ejemplo, una persona que se llama a sí misma de “bajo rendimiento” tiende a buscar o alentar a otras personas a buscar cosas que interpreten su comportamiento en esos términos. Esto tendría una connotación muy diferente si ella y otras personas vieran esa característica de “bajo rendimiento” como una simple tendencia temporal que debería ser disciplinada en el transcurso de obtener un título, empleo o la vida eterna. Siempre recuerda que eres hijo o hija de Padres Celestiales, procurando reunir cualidades para ser digno de la herencia eterna de ese linaje.

Como un ejemplo positivo de autodefinirnos, cito a Jenny Oaks Baker, nuestra hija. Como violinista reconocida a nivel nacional, ella fácilmente podría identificarse y pensar de sí misma como una gran violinista que también es madre de tres niñas y un niño. Me siento complacido de que ella no lo ha hecho. Ella piensa de sí misma como una madre que también es violinista y determina sus prioridades de esa manera.

¿Cómo has aplicado esto?

“Nací con labio leporino y el paladar hendido. A causa de ello, he tenido problemas para hacer amigos y varias personas se han burlado de la manera que hablo. Pero yo no permito que eso defina quién soy. Puedo quejarme sobre esto o echarle la culpa de lo que me sucede a este defecto congénito, pero no lo hago. No dejo que lo que dice la gente me moleste porque sé que soy hija de Dios y que Él me ama. ¡No permito que otras personas decidan quién soy; yo decido quién soy por lo que sé!”.

Rachel W., 15 años. Arizona, EE. UU.

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