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La vida en la era de los selfis

Hadley Griggs La autora vive en Utah, EE. UU.

No quedes atrapado en el “yo, yo, yo” de las redes sociales.

Las redes sociales pueden ser grandiosas. Te pueden ayudar a mantenerte en contacto con familiares y amigos en este mundo apresurado, o ayudarte a compartir el Evangelio. Con una publicación, puedes mostrar a tus amigos y familiares lo bueno que eres haciendo macarrones con queso o lo bien que luce tu nuevo corte de cabello. ¡Las redes sociales son divertidas!

Pero a pesar de que pueden ser fabulosas para mantenerse en contacto, a veces pueden dejarnos sintiéndonos solos. De hecho, algunos estudios sugieren que ahora más personas que antes se sienten solas, los investigadores piensan que esto tiene que ver con todas las redes sociales a nuestro alcance.

¿Entonces, qué es lo que está pasando?

Piensa en ello: cuando todos los días te dedicas a publicar en las redes sociales sobre tu fin de semana divertido o acerca de la excelente nota que obtuviste en la prueba de matemáticas o sobre la cantidad de tareas que tienes, es fácil olvidarse acerca de las personas que nos rodean y empezar a pensar solo en nosotros mismos. Después de un tiempo, sin duda eso puede empezar a sentirse como un poco de aislamiento.

Si no tenemos cuidado, nuestra experiencia en las redes sociales puede llegar a ser muy egocéntrica. Cuando constantemente publicamos acerca de nosotros, a menudo nos obsesionamos sobre cómo podemos parecer geniales, más espontáneos y más populares. Podemos llegar a estar absortos en nuestra propia imagen y eso puede distraernos de las personas que nos rodean, las personas que incluso puedan necesitar un amigo o nuestra ayuda. Tal vez tu hermanito siempre está aburrido y quiere pasar tiempo contigo. O tu amiga de la otra cuadra estuvo enferma la semana pasada y necesita ayuda con las lecciones de matemáticas que se perdió. Si estamos ocupados pensando en nosotros mismos, quizás no nos demos cuenta.

¡Esto no significa que publicar acerca de nosotros es malo! Eso es parte de lo que las redes sociales es: dejar saber a las personas lo que haces. Sin embargo, si no prestamos atención, es fácil caer en el “yo, yo, yo” y en la trampa de centrarse en uno mismo.

El servicio es la solución

Entonces, ¿cómo podemos evitar el “yo, yo, yo”? Bueno, el Salvador tiene un gran consejo en Mateo 16:25: “… todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. ¡Tenemos que tomar un descanso de pensar en nosotros mismos y en su lugar centrarnos en servir a otras personas! Hay muchas maneras de hacer esto e incluso puedes usar las redes sociales. Por ejemplo, podrías tomarte una foto con un hermano menor y publicar sobre lo maravilloso que son las familias; podrías publicar algo amable en la página de un amigo; o podrías publicar un recordatorio sobre la próxima actividad de la Mutual y preguntar a tus amigos si van a asistir. ¡Y siempre puedes compartir citas inspiradoras o tus versículos favoritos de las Escrituras para iluminar el día de los demás!

Por supuesto, incluso con todas las grandes maneras de centrarse en los demás a través de las redes sociales, también es bueno tomar un descanso de todo y servir y amar a los demás a la antigua. Aléjate por un tiempo de posar para tomarte selfis y actualizar tu estado, en su lugar juega con un hermano menor o ve a la casa de tu amiga y ayúdala con su tarea de matemáticas. Incluso cuando las redes sociales pueden ser grandiosas, no pueden reemplazar el servicio y el amor cara a cara.

Hay muchas maneras de dejar de pensar solo en nosotros mismos y comenzar a pensar acerca de los demás, ¡solo tienes que intentarlo!

Este artículo apareció originalmente en junio de 2017 en la revista New Era.

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