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La vida en la misión

Lo amplio y profundo de la experiencia de un misionero se definen mediante su propósito: invitar a otras personas a venir a Cristo.

La alarma rítmica y constante del reloj suena en el tranquilo apartamento: vuelve a ser las 6:30 de la mañana; comienza otro día. Otro día de estudio, oración, planeamiento y trabajo para enseñar, ayudar y servir. Otro día para atesorar. Otro día como misionero.

Cuando cada uno de los más de 75.000 misioneros de tiempo completo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se levanta cada día, le aguardan muchas actividades y experiencias diferentes: lecciones, visitas y reuniones; planes sin contratiempos y planes que fracasan; aceptación y rechazo; y mucho trabajo arduo y oración.

En todo ello, el elemento en común de la vida de un misionero es su objetivo: “Invitar a otras personas a venir a Cristo a fin de que reciban el Evangelio restaurado mediante la fe en Jesucristo y Su expiación, el arrepentimiento, el bautismo, la recepción del don del Espíritu Santo y el perseverar hasta el fin” (Predicad Mi Evangelio, 2004, pág. 1).

“Cuando los misioneros interiorizan el propósito de traer a las personas a Cristo mediante los principios y las ordenanzas del Evangelio restaurado, entienden que la obra misional no es un programa, sino una causa: la causa del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Entenderán que no son vendedores ni técnicos, sino maestros de rectitud divinamente autorizados y comisionados. Entenderán que el mundo no tiene acceso a la gracia expiatoria y a la salvación sino por medio de ellos y de la Iglesia que representan: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Entenderán qué significan ellos y esta obra, y estarán preparados y listos para trabajar en los asuntos de su Padre. Como los hijos de Mosíah, ellos enseñarán ‘con poder y autoridad de Dios’ (Alma 17:3)” (élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles, Seminario para nuevos presidentes de misión, 22 de junio de 2008).

Para obtener ideas de cómo el objetivo de un misionero puede comenzar a inundar todos los aspectos de tu vida, dale un vistazo a algunas de las cosas que los misioneros hacen durante una semana normal.

Sesiones de planificación

Cómo aprovechar el tiempo es una parte importante en la edificación del Reino de Dios y en cada etapa de tu vida. ¿Podrías administrar mejor tu tiempo? Averigua cómo en el capítulo 8 de Predicad Mi Evangelio.

Los misioneros tienen una sesión de planificación y para establecer metas de dos a tres horas una vez por semana, y una sesión más corta al final de cada día. Como con todo lo que hacen, la planificación diaria y la semanal se centran en su objetivo. Su planificación se basa en más que sólo un horario; se basa en la oración, la inspiración y la preocupación por las necesidades de los demás a medida que vienen a Cristo. Por ejemplo, los misioneros planean las visitas con los investigadores para enseñar y hacer un seguimiento, planean las visitas con los miembros para ayudarlos a compartir el Evangelio con los demás, y planean actividades centradas en encontrar, enseñar, bautizar y confirmar a las personas.

“El Señor merece nuestro mejor esfuerzo y no podemos dárselo sin un planeamiento bueno y cuidadoso.

“Élderes y hermanas, si planean bien tendrán inspiración para saber qué deben hacer y recibirán algunas impresiones para hacerles saber lo que no deben hacer. El poder de esta obra se halla cuando llegamos a un punto en nuestra relación con el Padre Celestial en que conocemos la voz del Espíritu, y la conocemos tan bien que sabemos exactamente lo que debemos hacer” (élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, discurso pronunciado en un devocional dado en el Centro de Capacitación Misional de Provo, el 25 de junio de 2002).

“Las metas claras y el planeamiento cuidadoso le serán de ayuda para lograr lo que el Señor espera de usted. Al cuidar a las personas del área que le haya sido asignada, usted dará cuentas al Señor y a los líderes de su misión” (Predicad Mi Evangelio, 2004, pág. 145).

Oración

La oración sincera es una parte esencial de cada etapa de la obra misional. Aprende de los líderes de la Iglesia por qué es importante la oración y cómo puedes hacer que tus oraciones sean más significativas.

La oración se convierte en algo natural para los misioneros. Ellos oran individualmente cada mañana y noche, y llevan una oración en su corazón durante todo el día. Oran juntos como compañeros cuando planean, estudian, enseñan y comen juntos. Enseñan a la gente la forma de orar. Oran con los investigadores y los miembros. Saben que su éxito depende de tener el Espíritu con ellos y que “se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis” (D. y C. 42:14).

Diario personal y el estudio con el compañero

Ya sea que seas misionero de tiempo completo o un miembro misionero, el estudio de las Escrituras aumentará tu habilidad para vivir y compartir el Evangelio. Aprende cómo puedes utilizar las herramientas de estudio en línea para que tu estudio diario sea más eficaz.

Es esencial que los misioneros estudien todos los días: una hora solos y otra hora con el compañero. Además, para algunos es necesario unos 30 o 60 minutos adicionales para estudiar el idioma. Se centran en las Escrituras y en las doctrinas de las lecciones de Predicad Mi Evangelio.

“Con frecuencia les digo a los misioneros que se encuentran en el campo misional: ‘Lo que hagan cada mañana determinará su éxito en la misión. Díganme qué logran en esas horas de la mañana desde las 6:30 hasta que salen a la calle durante su misión, sea la hora que sea; díganme cómo les ha ido durante esas horas y yo les diré cómo les irá durante el resto del día, les diré cómo será su mes, su año, su misión y su vida’” (élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, Seminario para nuevos presidentes de misión, 26 de junio de 2011).

Enseñar a las personas

No tienes que esperar a ser misionero de tiempo completo para enseñar a las personas. Empieza hoy mismo al crear un perfil en Mormon.org y compartirlo con los demás.

Ya sea que estés en tu casa, en la calle, en la Iglesia o en línea, los misioneros enseñan y testifican de las doctrinas del Evangelio restaurado, ayudan a las personas a sentir y a reconocer el Espíritu y las invitan a comprometerse a hacer aquellas cosas que les ayudarán a convertirse: estudiar el Libro de Mormón, orar para saber la verdad, arrepentirse de sus pecados, guardar los mandamientos y asistir a la Iglesia.

Las enseñanzas básicas que los misioneros comparten con las personas se encuentran en el capítulo 3 de Predicad Mi Evangelio. Los misioneros estudian y asimilan esas doctrinas y esos principios para saber qué enseñar y para seguir el Espíritu y adaptar su enseñanza a las necesidades de cada persona.

Cómo hacer un seguimiento de las visitas que se hayan hecho a las personas

Cuando las personas acceden a comprometerse a hacer algo, los misioneros tratan de hacer con ellos un seguimiento con frecuencia, a diario si es posible. Los misioneros los animan, les responden preguntas, resuelven sus inquietudes, les prometen que Dios los bendecirá y ofrecen cualquier otra ayuda que esté a su alcance para que esas personas puedan cumplir con sus compromisos. Por ejemplo, los misioneros podrían leer el Libro de Mormón junto con una persona que se haya comprometido a leerlo pero aún no lo haya hecho. Otros compromisos podrían ser más difíciles de cumplir para las personas, como el compromiso de dejar de fumar o dejar de tomar alcohol. Los misioneros dan apoyo y ofrecen muchas ideas para superar esa conducta adictiva.

“Cambiar puede ser difícil. Su función es lograr fortalecer a las personas en su resolución de cambiar. Usted debe hacer todo lo que pueda por ayudar a las personas a cumplir con sus compromisos…

“Usted no habrá terminado su ministerio sino hasta que las personas cumplan con esos compromisos, o en otras palabras, sino hasta que se arrepientan (véase 3 Nefi 18:32)” (Predicad Mi Evangelio, 2004, pág. 217).

Reuniones de la Iglesia

¿Deseas invitar a alguien a una reunión de la Iglesia pero temes que se ofenda? Aprende del élder Jeffrey R. Holland el modo de extender invitaciones que no se vean ofensivas.

Los misioneros saben que el asistir a la Iglesia varias veces antes de bautizarse brinda a los investigadores una mejor oportunidad de permanecer activos después. En la Iglesia, los investigadores sienten el Espíritu, los misioneros los presentan a los miembros y los ayudan a familiarizarse con lo que se lleva a cabo en las reuniones.

El transporte

Para ir desde el punto A al punto B durante sus labores cotidianas, los misioneros utilizan cualquier medio de transporte disponible para ellos. En muchos lugares, eso significa caminar. En otros lugares hay más opciones, tales como las bicicletas o el transporte público. Incluso, a algunos misioneros se les dan automóviles. A menudo, sin embargo, los misioneros no viajan de un lugar a otro tan eficientemente como pudieran. En lugar de ello, escogen un método de transporte que les permita la oportunidad de compartir el Evangelio con personas que puedan conocer en el viaje, ya que los misioneros deben hablar “cada día… con cuantas personas [les] sea posible” (Predicad Mi Evangelio, 2004, pág. 169).

El día de preparación

Se elige un día a la semana como el día de preparación de los misioneros. No es un día de descanso; es más bien un día para hacer todas las cosas que no tienen tiempo de hacer cualquier otro día, como escribir a la familia, lavar la ropa, limpiar, hacer compras y cortarse el cabello, además de participar en algunas actividades culturales y recreativas. Pero el propósito de este día es ayudar a los misioneros a ser más productivos, a estar más centrados y a prepararse para el resto de la semana. Y ni siquiera es un día entero, en realidad. Ellos salen y se dedican a las actividades misionales normales desde las 18:00 horas hasta el final del día.

Reuniones de distrito y conferencias de zona

Todos los misioneros de la misma localidad se reúnen para tener una reunión de distrito de 60 a 90 minutos. Un élder es el líder de distrito y dirige la reunión semanal. Los misioneros aprenden de sus compañeros por medio de la capacitación, analizan los problemas que puedan tener o comparten sus testimonios y experiencias. También hablan de cómo progresan sus investigadores.

Cada tres meses, los misioneros de varios distritos llevan a cabo una conferencia de zona, que se efectúa bajo la dirección del presidente de misión. Muchos de los misioneros tendrán que viajar a esas reuniones, que son generalmente más largas que las reuniones de distrito y pueden cubrir una amplia gama de temas.

Trabajar con los miembros

¿Te preguntas cómo puedes trabajar con los misioneros en tu área? Mira y aprende cómo puedes participar en la obra de salvación en la actualidad.

Los misioneros y los miembros de la Iglesia trabajan juntos de muchas formas; los misioneros dedican gran atención a fomentar buenas relaciones con los miembros, dondequiera que presten servicio. En colaboración con los obispos y líderes misionales de barrio, los misioneros ayudan a los miembros a compartir el Evangelio y visitan y fortalecen a aquellos que no se encuentran activos en la Iglesia. Como todos los misioneros aprenden: “Los líderes y los miembros locales de la Iglesia son sus mejores aliados” (Predicad Mi Evangelio, pág. 236). Para ver cómo trabajan juntos los miembros y los misioneros, visita HasteningTheWork.lds.org.

Bautismos y confirmaciones

Cuando una persona acepta la invitación de los misioneros de ser bautizado, es un momento de gran gozo. Ese gozo se multiplica cuando esa persona, tras superar todos los obstáculos, se encuentra en realidad en las aguas del bautismo y efectúa un convenio sagrado. Entonces, es confirmada miembro de la Iglesia y recibe el don del Espíritu Santo.

“El propósito de nuestra obra misional consiste en ayudar a los hijos de Dios a cumplir con una condición prescrita por nuestro Salvador y Redentor. Predicamos y enseñamos con el fin de bautizar a los hijos de Dios, para que puedan ser salvos en el reino celestial en vez de quedar limitados a un reino inferior. Realizamos la obra misional para bautizar y confirmar. Ésta es la base doctrinal de la obra misional” (élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, “¿Por qué realizamos la obra misional?”, Liahona, septiembre de 2009).

Prestar servicio a los demás

Los misioneros no son los únicos que deberían prestar servicio a los demás. Si estás buscando ideas sobre cómo puedes prestar servicio, visita Oportunidades de servicio en la página web.

A los misioneros se les alienta a participar semanalmente en algún tipo de actividad de servicio a la comunidad, según lo apruebe el presidente de misión. Además, se les anima a escuchar al Espíritu en todo momento “para reconocer la oportunidad de ofrecer pequeños actos de bondad a los hijos de Dios” (Predicad Mi Evangelio, pág. 181). Sirven por amor a todos los hijos de Dios y por el deseo de ayudarlos, pero también son conscientes de las personas que desean saber más acerca de su mensaje como resultado de este servicio.

Encuentra más información

Aprende más acerca de cómo prepararte para el servicio misional con videos, recursos y las preguntas que se hacen con más frecuencia. Para aprender más sobre la vida de la misión, lee el ejemplar de octubre de 2013 de la revista Liahona.

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