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Abrir la puerta

Bethany Bartholomew

Se nos dice que “abramos la puerta” al Salvador; pero ¿qué significa eso y cómo lo hacemos en nuestra vida?

Algunas cosas pueden hacer mucho ruido. Las bocinas de los autos, la música estridente, las personas hablando y mucho más. Pero a menudo las cosas más importantes de la vida son en realidad silenciosas. Una de esas cosas importantes es la silenciosa y persistente inspiración para permitir que el Salvador entre a nuestra vida. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Pero ¿cómo exactamente escuchamos Su voz y qué podemos hacer para abrir la puerta al abrir nuestro corazón al Salvador?

Puerta verde

Cómo escuchar el toque en la puerta

Las Escrituras a veces nos alientan a “estar tranquilos” (véase Salmo 4:4, 46:10; D. y C. 101:16). Pero a veces los ruidos y las distracciones del mundo que nos rodea pueden hacer difícil que nos detengamos y escuchemos esa “voz apacible y delicada” del Espíritu inspirándonos a volvernos al Salvador (véase 1 Reyes 19:11–13). No te preocupes. Tienes el poder de crear esos momentos tranquilos en tu vida.

Comienza por buscar un lugar tranquilo. Puedes ir afuera o incluso sentarte en tu cuarto. Si lo necesitas, escucha música apacible, himnos e incluso ponte tus auriculares sin ninguna música que esté sonando para poder bloquear otras influencias y crear unos minutos de paz.

Luego, donde sea que estés, permanece quieto. Piensa en cosas espirituales, lee las Escrituras y ora. Mientras el Espíritu te habla en estos lugares tranquilos, practica reconocer esos mensajes escribiéndolos o incluso diciéndolos en voz alta para ti mismo. Luego actúa sobre esas impresiones. Mientras más practiques, más entenderás cómo habla el Espíritu contigo. Comenzarás a reconocer las impresiones más a menudo y en más lugares.

Cerradura y llave

Cómo abrir la puerta

Una vez que escuches el toque en la puerta al escuchar el Espíritu, tienes que actuar y abrir la puerta de tu corazón. Puedes hacer eso al abrir o hacer unas cuantas cosas importantes también.

Abre las Escrituras. De verdad estudia las palabras y escucha la guía del Espíritu para ayudarte a estar más cerca del Salvador y entender Sus enseñanzas.

Abre los discursos de la conferencia general. Al escuchar y leer las palabras de los profetas vivientes dando testimonio de Cristo, sentirás el Espíritu enseñándote y ayudándote.

Inicia una conversación con tus padres o líderes. Si tienes una pregunta sobre cualquier cosa relacionada al Evangelio, puedes volverte a quienes confías para ayudarte a encontrar respuestas. Esas respuestas fortalecerán tu testimonio del evangelio de Jesucristo.

Comparte tus creencias con tus amigos. Al compartir el mensaje del Salvador, Su luz encontrará tu corazón y te ayudará a saber qué decir.

Una niña abriendo una puerta

Cuando abres la puerta

Después de que hayas aceptado la invitación del Salvador y abierto la puerta para permitirle entrar a tu vida, ¿qué ocurre?

Solo bendiciones pueden llegar por abrir la puerta de nuestro corazón. Al permitirle al Salvador estar en tu vida, te sanará, fortalecerá y edificará para ser el hijo divino que Dios ve en ti. Todo comienza cuando abres la puerta.

¿Escucharemos ese llamado?

“Con toda la fuerza de mi alma testifico que nuestro Padre Celestial nos ama a cada uno de nosotros… Su hijo, nuestro Salvador y Redentor, hoy nos dice a cada uno de nosotros: ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él’ (Apocalipsis 3:20).

“¿Escucharemos ese llamado? ¿Oiremos esa voz? ¿Le abriremos esa puerta al Señor, a fin de que recibamos la ayuda que está tan dispuesto a brindar? Ruego que así sea”. —Presidente Thomas S. Monson

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¿Cómo dejas que entre el Salvador a tu vida? Comparte tu experiencia a continuación.

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