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La paz del mundo vs. la paz en Cristo

Sarah Hanson

¿En qué se diferencian?

En un mundo de agitación social, política y religiosa, ¿qué necesitas para tener paz? ¿Buenos amigos? ¿Una familia amorosa? ¿Seguridad y protección? En ocasiones, pensamos que nuestra vida debe cumplir con requisitos como esos para poder sentir paz verdaderamente. Sin embargo, la vida jamás será perfecta y sencilla en todos los aspectos. Entonces, ¿cómo podemos afrontar las pruebas y sentir paz al mismo tiempo?

El mundo nos dice que solamente puede sentirse paz cuando no hay conflicto alguno; pero no es verdad. Por medio de Su evangelio, Jesucristo nos proporciona una paz interior que sobrepasa la paz que ofrece el mundo. Si confiamos en Él con fe, podemos sentir paz en cualquier circunstancia.

El Salvador enseñó: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27; cursiva agregada). Las siguientes son algunas de las formas en que la paz del mundo difiere de la paz de Jesucristo.

La paz del mundo

  1. La paz debe llegar de forma instantánea; ¡no deberíamos tener que esperarla!
  2. No puedes hallar paz durante las dificultades.
  3. La paz es la ausencia de guerra.
  4. La paz se alcanza cuando vives tal como quieres vivir.
  5. Admitir tus faltas y debilidades no trae paz.
  6. La paz se logra al centrarte solamente en tus propias necesidades.
  7. La paz se obtiene al procurar la aprobación de los demás.
  8. Debemos tratar de alcanzar nuestra propia paz individual.

Christus

Paz en Cristo

  1. En ocasiones tenemos que aguardar la paz; no obstante, “no te des por vencido… Confía en Dios y cree en las cosas buenas que están por venir” (Jeffrey R. Holland, Conferencia General de octubre de 1999).
  2. La paz puede llegar incluso en medio de las pruebas.
  3. La paz puede hallarse en cualquier circunstancia.
  4. La paz se alcanza al vivir el Evangelio y al obedecer los mandamientos.
  5. El arrepentimiento sincero nos da paz. “Lo hermoso de la palabra arrepentimiento es la promesa de que se puede escapar de los viejos problemas, y de los viejos hábitos, y de los viejos pesares, y los viejos pecados. Es una de las palabras más llenas de esperanza, ánimo y, sí, de paz, de todo el vocabulario del Evangelio” (Jeffrey R. Holland, Conferencia General de octubre de 1996).
  6. La paz llega al prestar servicio y al ser un pacificador para los demás.
  7. La paz se logra al procurar ser mejores discípulos de Jesucristo.
  8. “El tipo de paz que se promete como recompensa a la rectitud… es el don prometido mediante la misión y el sacrificio expiatorio del Salvador” (Quentin L. Cook, Conferencia General de abril de 2013).

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