No se pierdan la llamada

David Dickson Church Magazines

En cada conferencia general, de seguro hay un mensaje especialmente para ustedes. ¡No se lo pierdan!

Imagínense que están esperando una llamada telefónica increíblemente importante. Piensen, por ejemplo, que han mandado solicitudes a varias universidades, y que la que más prefieren los va a llamar el jueves por la noche para informarles si los han aceptado. Pero, hay un leve inconveniente: ellos tienen una larga lista de personas a quienes llamar, por lo que si no están disponibles cuando llamen para hablar sobre los detalles, tendrán que rechazarlos automáticamente.

Si todavía falta mucho para que vayan a la universidad como para imaginárselo, piensen en otra cosa que esperarían con impaciencia. Podría ser que alguien los llamara para informarles que han sido aceptados en un equipo deportivo, en una clase de danzas, o en la presentación musical del colegio; cualquier cosa que fuera muy importante para ustedes.

“Nos reunimos cada seis meses para fortalecernos unos a otros, para dar ánimo, para proporcionar consuelo, para fortalecer la fe. Estamos aquí para aprender… Cada uno puede ser iluminado y recibir ánimo y consuelo al sentir el Espíritu del Señor”. —Presidente Thomas S. Monson

Ahora, la pregunta sería: ¿se mantendrían cerca de tu teléfono para esperar esa llamada?

Si fuera tan importante para ustedes, lo más probable es que ¡no querrían alejarse del teléfono; no querrían perderse esa llamada!

En forma similar, cada seis meses hay un mensaje sumamente importante para ustedes, esperándolos personalmente. Pero, repito, aquí hay un leve inconveniente: Para recibir el mensaje, primero tienen que estar presentes.

Una abundancia de revelaciones

La conferencia general es un tiempo para ser edificados, inspirados y fortalecidos espiritualmente. Es también una ocasión valiosísima para hallar respuestas a las preguntas personales.

El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “La conferencia general de esta Iglesia es una ocasión extraordinaria: es una declaración institucional de que los cielos están abiertos; de que la guía divina es tan real en la actualidad como lo fue para la antigua casa de Israel; de que Dios, nuestro Padre Celestial, nos ama y nos comunica Su voluntad por medio de un Profeta viviente” (“Las cosas apacibles del reino”, Liahona, enero de 1997, pág. 93).

Si tienen preguntas sobre las que han estado orando, la conferencia general puede ser una ocasión para recibir respuesta a esas preguntas específicas. Aun si no tuvieran ninguna pregunta en especial, nunca saben cuál mensaje o mensajes de la conferencia general serán precisamente los que necesiten oír. Con frecuencia, la inspiración más importante que recibimos es la que nos ayuda a saber cómo servir mejor a las demás personas.

En una conferencia general, el presidente Thomas S. Monson dijo acerca de las conferencias generales: “Nos reunimos cada seis meses para fortalecernos unos a otros, para dar ánimo, para proporcionar consuelo, para fortalecer la fe. Estamos aquí para aprender. Algunos de ustedes tal vez busquen respuesta a preguntas o desafíos por los que estén pasando en la vida. Algunos sufren a causa de la desilusión o de pérdidas. Cada uno puede ser iluminado y recibir ánimo y consuelo al sentir el Espíritu del Señor” (“Al reunirnos otra vez”, Liahona, mayo de 2012, pág. 4).

Los mensajes que se imparten en la conferencia general son como Escrituras para nosotros en nuestros días. Como dijo el Señor: “…sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo” (D. y C. 1:38).

Si se preparan espiritualmente para la conferencia, y si prestan especial atención a los mensajes, podrán hallar y hallarán instrucción e inspiración específicas para ustedes, independientemente de sus circunstancias.

Prepararse para recibir inspiración

El dedicar tiempo antes de la conferencia a fin de prepararse para recibir revelación es siempre útil. El Señor nos ha aconsejado que procuremos obtener revelación: “Si pides, recibirás revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento, a fin de que conozcas los misterios y las cosas apacibles, aquello que trae gozo, aquello que trae la vida eterna” (D. y C. 42:61).

“A los jóvenes miembros de la Iglesia les prometo que, si prestan atención, sentirán crecer el Espíritu en su interior. El Señor les dirá lo que Él quiere que hagan con sus vidas”. —Élder Robert D. Hales

Si bien es posible recibir revelación personal en cualquier momento y en cualquier lugar, no debemos por ello dejar de estudiar detenidamente la conferencia general. Sólo durante las conferencias generales podemos oír instrucciones de los profetas, apóstoles y otros líderes de la Iglesia en tal abundancia.

En la conferencia general de octubre de 2013, el élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “A los jóvenes miembros de la Iglesia les prometo que, si prestan atención, sentirán crecer el Espíritu en su interior. El Señor les dirá lo que Él quiere que hagan con sus vidas” (“La Conferencia general: Fortalece la fe y el testimonio”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 6).

Cada sesión cuenta

Volvamos a esa llamada telefónica importante. Si supieran que los iban a llamar, con toda seguridad no se alejarían del teléfono a menos que fuera estrictamente necesario. Entonces, con respecto a la conferencia general, ¿tiene sentido perderse una o dos sesiones porque preferirían hacer otras cosas durante parte del fin de semana? ¿Qué pasaría si el sábado por la mañana decidieran irse de excursión, perdiéndose “solamente” la primera sesión, pero da la casualidad de que es precisamente la sesión que más necesitaban oír?

Ya sea que vivan en una región del mundo en la que puedan ver la transmisión de la Conferencia General en vivo o que tengan que esperar un poco hasta que llegue a su zona, siempre vale la pena el tiempo y el esfuerzo de estudiar con atención cada discurso tan pronto como estén disponibles.

Consideren tomar hoy mismo la decisión de asistir listos para oír y dispuestos a escuchar cada discurso, estando muy pendientes de la inspiración que más necesiten escuchar.

Después de todo, nunca se sabe cuándo va a sonar el teléfono.

¿Cuántas sesiones de la conferencia mirarán? Puedes verla aquí.

Este artículo apareció originalmente en la revista Liahona de marzo de 2014.