Conexiones familiares eternas

Hannah Marie Mathison

“Él vive”

16 años, Utah

Óleo sobre lienzo

El cuadro “Él vive”, de Hannah Mathison, refleja su testimonio de las familias eternas. La pintura tiene un significado especial para ella a causa de la muerte de sus abuelos.

Hannah, de 16 años, quería mostrar que por medio de las ordenanzas del templo podemos volver a reunirnos como familias por toda la eternidad, sin importar qué tipo de tribulaciones o dificultades enfrentamos en la vida. “En el fondo de la pintura hay una tormenta”, dice ella. “Podemos dejar que la tormenta nos destruya o tenerla en cuenta para acercarnos más a Dios. Incluso en la tormenta, el templo brilla. Deseaba mostrar el reflejo del cielo en el templo y mostrar que podemos compartir nuestros colores y reflejarlos en los demás. Podemos levantarnos y brillar e influir en la vida de las personas, tal como el templo influye en nuestra vida”.

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“Para mí, este cuadro significa que todo va a estar bien y que Dios siempre está con nosotros para consolarnos cada vez que lo necesitamos.”

La pintura al óleo de Hannah del Templo de Salt Lake es una forma de conectarse con su familia. “Mientras mi abuelo todavía estaba en esta tierra, si se le preguntaba cuál era su color favorito, él decía: ‘rosa azulado’. Por eso el fondo de la pintura tiene el rosa azulado. Quería pintar algo que tuviera un significado especial para los dos. El templo brilla en medio del cielo tormentoso. Para mí, esta pintura significa que todo va a estar bien y que Dios siempre está con nosotros para consolarnos cada vez que lo necesitamos”.

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Aunque la obra fue inspirada por la muerte de su abuelo, la consoló en el fallecimiento de su abuela.

“Mientras realizaba el cuadro”, dice Hannah, “mi abuela falleció y regresó a su Padre Celestial y a mi abuelo, que me había dado desde un comienzo la inspiración de hacer esta pintura. El fallecimiento de mi abuela fue difícil para mí, pero cada vez que trabajaba en la pintura, me hacía recordar la razón por la que la estaba haciendo. Me dio consuelo al pensar en la bendición increíble que tenemos de la obra del templo, para que como familias podamos vivir juntos para siempre”.

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Cuando la sobrina de Hannah cumplió doce años e iba a efectuar bautismos vicarios por primera vez, su familia pensó que sería especial que llevara los nombres de algunos familiares. “Mi hermana y yo estábamos investigando para ver si podíamos encontrar nombres que pudiéramos llevar al templo para efectuar bautismos por ellos”, dice Hannah. “Mucha de nuestra historia familiar se ha hecho, sin embargo, hemos encontrado a una abuela de varias generaciones y a su padre por los que nadie había hecho la obra del templo. Mi papá y mi sobrina pudieron llevar sus nombres al templo y efectuar bautismos. Fue una experiencia muy buena para nuestra familia, porque nunca antes habíamos hecho algo similar. Ese día pude sentir verdaderamente el Espíritu y la cercanía de nuestra familia”.

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“El arte es mi pasión”, dice Hannah. “Me encanta poner en práctica los principios de la Iglesia en mis obras. Me recuerda que el Padre Celestial fue quien me dio este talento y habilidad, y es mi decisión si quiero compartirlo o no, y ¡por supuesto que lo hago! El arte me ayuda a sentir el amor que el Salvador tiene por mí y también es una manera de mostrarle el amor que tengo por Él. Mi testimonio se fortalece aún más con cada pintura y dibujo que hago”.