Cumpliendo con los convenios todos los días

Ryan Brown

La frase “guardar los convenios” puede sonar intimidante, pero es más sencillo de lo que te imaginas.

Ésta es una pregunta que quizás hayas oído en la Primaria o cuando te uniste a la Iglesia: ¿Qué sucede cuando nos bautizamos? Una de las respuestas suele ser: Hacemos convenio con Dios. No está mal, ¿verdad? Qué te parece ésta: ¿Cuáles son algunos ejemplos de los convenios que hacemos con Dios? Mmm, es más difícil. Qué tal esta otra: ¿Qué cosas de todos los días nos ayudan a guardar esos convenios? Ésa sí es una buena pregunta.

Al bautizarnos hacemos convenios con Dios. Algo que nos puede ayudar es mirar los convenios en las Escrituras y después encontrar maneras pequeñas de ponerlas en práctica todos los días en nuestra vida. Veamos unos ejemplos.

“Tomar sobre sí el nombre de Jesucristo”

Tomar sobre nosotros el nombre de Cristo se manifiesta de diversas maneras. Una de las más sencillas es que llegamos a ser miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Otra es que estamos dispuestos a hacer lo que Cristo haría y compartir nuestro conocimiento del Evangelio con los demás. Éstas son algunas maneras en que puedes demostrar que has tomado sobre ti el nombre de Cristo:

  • Encontrar oportunidades de servir a los demás por Él.
  • Cumplir con tus llamamientos y asignaciones de la Iglesia. Para los jóvenes, la orientación familiar es la responsabilidad de representar a Cristo y servir a las personas que se le han asignado visitar.
  • Meditar en lo que significa ser cristiano y cómo ser un mejor “pacífico discípulo de Cristo” (véase Moroni 7:3).
  • Dar a conocer tu fe al compartir tu testimonio con amigos y familiares y publicar mensajes relacionados con el Evangelio en los medios sociales.

“Llorar con los que lloran”

Si estás leyendo esto y piensas: “¿Significa que tengo que llorar mucho?”, no te preocupes. El profeta Alma también usa la frase “consolar a los que necesitan de consuelo” (véase Mosíah 18:9), que se relaciona con el tema central de esta promesa. En realidad se trata de la compasión, no de llorar (aunque a veces lloramos con los demás durante tiempos difíciles). Para guardar la promesa de consolar y fortalecer a los demás, prueba estas ideas:

  • Escucha a alguien que haya perdido a un ser querido y expresa tu amor por esa persona.
  • Dile algo lindo a alguien que se sienta solo o deprimido.
  • Escríbele una nota alentadora a un amigo cuando sabes que ha tenido un mal día.
  • Ayuda a los demás a superar una decepción al hacerle saber cuán especiales son.

“¡Las personas que guardan sus convenios son personas que guardan los mandamientos!” —Linda K. Burton

“Tienen la determinación de servirle hasta el fin”

Servir “hasta el fin” podría sonar un poco desalentador. Sin embargo este convenio significa que tomamos una firme decisión de siempre guardar los mandamientos de la mejor manera posible y servir a Dios. Puedes tener esta determinación al llevar a cabo algunas de las siguientes opciones:

  • Seguir trabajando arduamente en tus llamamientos y asignaciones de la Iglesia, aunque pienses que tus esfuerzos no marcan una diferencia.
  • Tomar decisiones firmes acerca de los mandamientos. Haz una lista de cosas que siempre harás y cosas que nunca harás, y guíate por esa lista. Por ejemplo: Siempre pagaré mi diezmo. Nunca fumaré.
  • Encontrar la manera de servir todos los días.
  • Orar para reconocer a las personas a las que puedas prestar servicio.

“Ser testigo”

Las Escrituras dicen que debemos ser testigos “en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” (véase Mosíah 18:9). Con la brecha cada vez mayor entre las normas de la Iglesia y las maneras del mundo, es más importante que nunca seguir los mandamientos y ser testigo. Por ejemplo:

  • Vivir las normas de Para la Fortaleza de la Juventud.
  • Invitar a los amigos a venir a la Iglesia, a las actividades de la Mutual, a la noche de hogar y otras actividades donde pueden sentir el Espíritu.
  • Compartir testimonios de las bendiciones del Evangelio cuando los amigos te preguntan acerca de la Iglesia.
  • No rebajar tus normas ni hacer excepciones con los mandamientos.

“Recordarle siempre”

Al bautizarnos prometemos “recordar siempre” al Salvador. Escuchamos esa promesa cada semana cuando participamos de la Santa Cena. Éstas son algunas formas en que puedes recordarle siempre:

  • Ora con regularidad. Ora en el corazón, pero también tómate el tiempo para orar en voz alta.
  • Toma la Santa Cena semanalmente.
  • Perdona a los demás cuando te sientas herido u ofendido.
  • Al tomar decisiones, piensa en lo que haría Cristo.
  • Coloca un recordatorio visual de Cristo donde puedas verlo y recordarlo.

Ayuda a otras personas a guardar sus convenios

“Tomen un momento para pensar en otro [hijo o] hija de Dios que necesite ánimo para volver al camino del convenio o que necesite un poco de ayuda para mantenerse en él. Pregunten al Padre Celestial en cuanto a [él o] ella… Él los conoce por su nombre… Sean pacientes y continúen con fe y orando por ellos, y actúen de acuerdo con los susurros que reciban del Espíritu” —Carole M. Stephens, Primera Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, “Tenemos gran motivo para regocijarnos”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 115.

Este artículo apareció originalmente en la edición de febrero de 2014 de la revista New Era.