Introducción al Progreso Personal

Elaine S. Dalton Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

El Progreso Personal ayuda a cada mujer joven que participa a desarrollar rutinas diarias en rectitud y hábitos santos.

El Progreso Personal es un modelo de pequeñas acciones en rectitud que, al hacerlas consistentemente a lo largo del tiempo, fortalecerán tu fe en el Padre Celestial y en Su Hijo, Jesucristo, edificarán tu testimonio y te prepararán para tus tareas futuras. Hacer tu Progreso Personal te preparará para entrar en los santos templos del Señor. Te estarás fortaleciendo espiritualmente por participar en el Progreso Personal. El élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce Apóstoles enseña acerca de la importancia de las pequeñas acciones en rectitud realizadas habitualmente:

progreso personal

“Me inclino a pensar en la… armadura espiritual no como una pieza sólida de metal moldeada al cuerpo, sino más bien como una cota de malla. La cota de malla consiste de docenas de pequeñas piezas de acero sujetadas una a la otra para permitir una mayor flexibilidad sin disminuir la protección. … Por mi experiencia veo que no existe una sola cosa grandiosa que podamos hacer para ponernos la armadura espiritual. El verdadero poder espiritual proviene de numerosos pequeños actos entretejidos para conformar un tejido de fortaleza espiritual que nos escuda y protege del mal” (“Be Strong in the Lord”, Ensign, julio de 2004, pág. 8).

El Progreso Personal no es un programa aparte y separado de tu vida. Es una herramienta que puedes utilizar para acercarte al Padre Celestial y a nuestro Salvador, servir a los demás, estar anhelosamente consagrada a buenas causas, aprender habilidades de liderazgo, establecer relaciones con los demás y prepararte para los convenios del templo. El Progreso Personal ayuda a cada mujer joven que participa a desarrollar rutinas diarias en rectitud y hábitos santos. Al hacer pequeñas acciones en forma consistente, éstas se vuelven parte de ti y te transforman. Realmente es así, que “… por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas” (Alma 37:6).