Aprender, enseñar y predicar el Evangelio

Elyse Alexandria Holmes

No tienes que esperar hasta tu misión para comenzar a usar Predicad Mi Evangelio.

“¿Cómo sabes que José Smith fue un profeta?”, preguntó el investigador.

“Bien, respira hondo. Puedes contestar esto”, se dijo Tanner a sí mismo. Tanner J. estaba enseñando la Primera Visión con su compañero una de las primeras veces.

De pronto, el ruido fue desapareciendo en el fondo y la habitación se volvió tranquila y calmada. En ese momento, sólo importaban Tanner, su compañero y el investigador. Tanner relató la Primera Visión y compartió un testimonio solemne y sincero de José Smith. Desde entonces, Tanner nunca ha estado nervioso al compartir su testimonio de la Primera Visión.

Pero esa experiencia no ocurrió mientras Tanner estaba en una misión de tiempo completo. De hecho, ocurrió tres años antes, en su centro de reuniones con el primer consejero del obispado como su “investigador”.

Comenzar temprano

Cuando se publicó Predicad Mi Evangelio por primera vez, el obispado del barrio de Tanner reconoció su importancia de inmediato. Apartaron un domingo al mes, juntaron a todos los hombres jóvenes del Sacerdocio Aarónico y se enfocaron en enseñar los principios de Predicad Mi Evangelio. Desde ese momento en adelante, a cada hombre joven se le daba una copia de Predicad Mi Evangelio cuando recibía el Sacerdocio Aarónico.

Aaron C., un presbítero, recuerda estar entusiasmado por entrar en el Sacerdocio Aarónico, pero no estaba seguro de qué pensar en cuanto a Predicad Mi Evangelio cuando oyó acerca de él por primera vez. “No había escuchado de Predicad Mi Evangelio hasta que el obispo me lo mostró en una entrevista”, dice él. “Pero al interiorizarnos más con él y aprender más sobre él cada mes, comencé a entusiasmarme en cuanto a la misión y al Evangelio, por compartir la palabra de Cristo”.

Derek P., un diácono, tuvo una experiencia similar: “No sabía mucho sobre él hasta mi entrevista con el obispo. Después de que me lo dio, estaba contento de tenerlo”.

El hermano de Aaron, Ryan, también participó, y actualmente sirve en la Misión Colombia Bogotá Norte. Ryan le dijo a Aarón lo útil que había sido la experiencia al prepararse para la misión. Aaron dice: “Él me dijo que hacer esto todos los meses le ha ayudado mucho y que ha aprendido muchísimo más”.

Aprender a enseñar

Pero estos jóvenes dicen que aprender de Predicad Mi Evangelio no es la mejor parte. Les gusta cómo los ha ayudado a que les encante enseñar el Evangelio. Aunque no enseñen a investigadores reales, se los pone en compañerismos y enseñan en diferentes situaciones, igual que en una misión de tiempo completo. “Mi parte favorita ha sido actuar como si estuviésemos en reuniones con ‘investigadores’ y tratar de enseñar las lecciones”, dice Aaron.

La mayoría de los hombres jóvenes están de acuerdo con que enseñar es su parte favorita, o que esperan el momento de hacerlo. Ben B., un diácono nuevo dice: “Estoy emocionado por enseñar, porque voy a aplicar lo que sé y voy a enseñarlo, lo mismo que haré en la misión”.

Aunque enseñar es una de sus partes favoritas de la experiencia, a menudo es por lo que están más nerviosos, por lo menos al principio. Jordan M., también un diácono, recuerda los sentimientos que tuvo cuando comenzó a enseñar de Predicad Mi Evangelio: “La primera vez estaba muy nervioso. No dije mucho; pero cuando fui creciendo, hablaba más”.

Tanner recuerda estar nervioso por tener que enseñar, aunque tenía 16 años cuando se implementó el programa: “Las primeras veces, estaba un poco incómodo al enseñar, pero, con el tiempo, realmente me ayudó”.

La preparación para servir

Adam B., que se está preparando para presentar los papeles para la misión, está muy agradecido por la experiencia con Predicad Mi Evangelio. “Hace que te acostumbres a saber lo que vas a enseñar en el campo misional”, dice. Adam también reconoce que conocer Predicad Mi Evangelio será una ventaja cuando llegue al centro de capacitación misional, así como durante su misión.

“Creo que al poder enseñar he obtenido un mayor testimonio que tan sólo al escuchar una lección”. —Zach

Muchos de los hombres jóvenes, como el hermano gemelo de Adam, Aaron B., piensan que Predicad Mi Evangelio es una manera muy buena de fortalecer el testimonio. “Te da un testimonio más fuerte de la obra misional porque te ayuda a entender lo que vas a enseñar”, dice Aaron.

Zach J. también ha sentido crecer su testimonio del Evangelio: “Creo que poder enseñar me ha dado un testimonio más firme que tan sólo al escuchar una lección”.

Los jóvenes que ya están en la misión también están agradecidos por el formato de esta clase. El élder Chris Hughes, que sirve en la Misión Escocia/Irlanda, dice que “al aprender [de Predicad Mi Evangelio] con anticipación, pude llegar y comenzar la obra de inmediato”.

Animar a otros a estudiar

Mediante esta experiencia, los jóvenes han reconocido rápidamente la importancia de Predicad Mi Evangelio. Alex B. cree que todos los hombres jóvenes se deben familiarizar con Predicad Mi Evangelio durante sus años en el Sacerdocio Aarónico. “Creo que todos los hombres jóvenes deberían hacer esto, porque les da una ventaja, les da más experiencia y los prepara para lo que harán en el centro de capacitación misional”, comenta.

Chris da este consejo a otros hombres jóvenes: “No subestimen lo que Predicad Mi Evangelio puede hacer por ustedes al prepararse para servir al Señor. Se nos ha dado esta herramienta para poder llegar a ser los misioneros que Él necesita que seamos”. Eso es verdad ya sea que usen Predicad Mi Evangelio en la clase, el quórum o por sí mismos en su casa.

Orar y confiar en el Espíritu

“El mensaje de la restauración del Evangelio se debe enseñar con poder divino, el poder del Espíritu Santo, que es el tercer miembro de la Trinidad…

“…Al esforzarse por desarrollar la fe para depender del Espíritu, usted debe… pedir el Espíritu por medio de la oración” (Predicad Mi Evangelio, págs. 3-4).

Pide tu ejemplar de Predicad Mi Evangelio

¿Quieres tu propio ejemplar de Predicad Mi Evangelio? Habla con tu obispo o con tu presidente de rama o visita store.lds.org para comprar un ejemplar. También puedes descargar un ejemplar en PDF gratis.

Cumplir Mi Deber a Dios

Aprender y enseñar de Predicad Mi Evangelio es sólo un ejemplo de cómo los hombres jóvenes y los quórumes del Sacerdocio Aarónico se preparan para cumplir con su deber a Dios de “invitar a todos a venir a Cristo” y cumplen con él (D. y C. 20:59). Aprende a establecer tus propios planes para este aspecto de tu servicio en el sacerdocio al estudiar y usar el librito Cumplir Mi Deber a Dios.

No te dejes llevar por el pánico

Por Tanner J.

En el décimo grado de la escuela secundaria, después de haber estado aprendiendo y enseñando de Predicad Mi Evangelio, un amigo mío se me acercó durante la clase de levantamiento de pesas y dijo: “Oye, Tanner, tú eres mormón, ¿verdad?”.

Un poco nervioso, respondí: “Sí, lo soy”.

“¿Te puedo hacer un par de preguntas en cuanto a tu Iglesia?”, preguntó.

“Gracias a lo que ya había aprendido y practicado, pude responder algunas de las preguntas [de mi amigo]”. —Tanner

Me entró el pánico. ¿Qué pasaba si no sabía las respuestas a sus preguntas, o si sonaba tonto? Entonces pensé por un momento: “Ya he hecho esto antes. He practicado en la clase que tenemos todos los meses y puedo contestar las preguntas. No es para tanto. ¿Por qué tengo tanto miedo?”.

Gracias a lo que ya había aprendido y practicado, pude responder algunas de sus preguntas y dirigirlo en la dirección correcta. Se puso en contacto con los misioneros, y más adelante se bautizó y sirvió en una misión.