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Gordon B. Hinckley

Tienes el potencial para llegar a ser lo que te propongas.

Hace muchos años trabajé en las oficinas centrales del ferrocarril y era el encargado de tráfico de destino. Un día recibí una llamada de mi homólogo en Newark, Nueva Jersey, quien dijo: “El tren número tal y cual ha llegado, pero no viene el furgón del equipaje. En alguna parte, 300 pasajeros han perdido sus maletas y están enfadados”.

De inmediato me dispuse a indagar dónde habría ido a parar. Descubrí que había sido cargado y debidamente conectado en Oakland, California; lo habían movido a St. Louis. Pero un descuidado operador de los depósitos de St. Louis movió una pequeña pieza de acero tan sólo 7,5 centímetros, en un punto de cambio de vía, luego tiró de la palanca para desconectar el furgón. Descubrimos que un furgón de equipaje que debía estar en Newark, Nueva Jersey, había ido a parar a Nueva Orleans, Luisiana, a dos mil cuatrocientos kilómetros de su destino. El movimiento de sólo 7,5 centímetros que había hecho un empleado descuidado en el depósito de St. Louis había puesto el furgón en la vía equivocada y la distancia a su verdadero destino aumentó de manera radical.

No hay duda, ninguna en lo absoluto, de que estudiar vale la pena. No arruinen su vida con atajos… si lo hacen, lo pagarán una, y otra y otra vez.

Lo mismo ocurre en nuestras vidas. En vez de seguir una ruta constante, una idea errónea nos tira en otra dirección. El movimiento que nos aleja de nuestro destino original puede ser muy pequeño, pero si se sigue, se convierte en una gran brecha y nos encontramos lejos de donde teníamos pensado llegar.

Son las cosas pequeñas sobre las que gira la vida lo que surte el mayor efecto en nuestra vida mis queridos amigos.

No hay duda, ninguna en lo absoluto, de que estudiar vale la pena. No arruinen su vida con atajos… si lo hacen, lo pagarán una, y otra y otra vez.

Cumplan con su potencial

Tienes el potencial para llegar a ser lo que te propongas. Tienen una mente, un cuerpo y un espíritu, y con esos elementos trabajando unidos, podrán recorrer el sendero de la rectitud que lleva al éxito y a la felicidad. Pero eso requerirá esfuerzo, sacrificio y fe.

Obtengan toda la educación académica posible. La vida se ha vuelto tan compleja y competitiva. No deben asumir que se les deben privilegios. Se espera que hagan grandes esfuerzos y que utilicen sus mejores talentos para labrarse el futuro más maravilloso del que sean capaces. Sacrifiquen la compra de un auto, sacrifiquen cualquier cosa a fin de que ello les habilite para desempeñar el trabajo del mundo. En gran parte, ese mundo les pagará lo que considera que valen, y el valor de ustedes aumentará a medida que obtengan estudios y sean aptos en el campo seleccionado.

El Señor quiere que tengan una formación académica

Han recibido el mandamiento del Señor de educar sus mentes, sus corazones y sus manos. El Señor ha dicho: “Enseñaos diligentemente… de cosas tanto en el cielo como en la tierra, y debajo de la tierra; cosas que han sido, que son y que pronto han de acontecer; cosas que existen en el país, cosas que existen en el extranjero; las guerras y perplejidades de las naciones, y los juicios que se ciernen sobre el país; y también el conocimiento de los países y de los reinos, a fin de que estéis preparados en todas las cosas” (D. y C. 88:78–80).

Él desea que capaciten sus mentes y sus manos para que lleguen a ser una influencia para bien al seguir adelante con su vida.

Él desea que capaciten sus mentes y sus manos para que lleguen a ser una influencia para bien al seguir adelante con su vida. Y al hacerlo, al desempeñar sus tareas honorablemente y con excelencia, traerán honor a la Iglesia, ya que se les considerará hombres o mujeres de integridad , de habilidad y que hacen un trabajo de calidad. Además, la instrucción que reciban fortalecerá su servicio en la Iglesia. Hace algunos años se realizó un estudio que indicaba que cuanto más elevada es la instrucción, tanto mayor es la fe y la participación en las actividades religiosas.

El Señor desea que eduquen su mente y sus manos. Cualesquiera sea el campo que elijan, ya sea reparando refrigeradores, o el trabajo de un diestro cirujano, deben capacitarse. Procuren la mejor educación posible; conviértanse en obreros de integridad en el mundo que yace adelante.

Consejo especial para las jovencitas

En estos tiempos, una jovencita necesita estudios formales; necesita los medios a través de los cuales pueda ganarse la vida en caso de encontrarse en una situación en donde tenga que hacerlo por necesidad.

La gama entera de oportunidades está a la disposición de la mujer; no hay nada que ustedes no puedan hacer si se esfuerzan por lograrlo. Agradezco que las mujeres de hoy en día tienen las mismas oportunidades de estudiar ciencias, profesiones y cualquier otra faceta del conocimiento humano. Tienen tanto derecho como los hombres al Espíritu de Cristo, que ilumina a todo hombre y mujer que viene al mundo (véase D. y C. 84:46).

En el sueño de la mujer que quisieran llegar a ser podrían incluir la imagen de una que esté preparada para servir a la sociedad y hacer una importante contribución al mundo del cual forma parte. Establezcan sus prioridades en términos de matrimonio y familia, pero también busquen formarse académicamente, de modo que las lleve a obtener un trabajo satisfactorio y empleo productivo en caso de que no se casen, o a un sentimiento de seguridad y satisfacción en el caso de que se casen. La formación académica aumentará su valor y refinará sus talentos.

Consejo especial para los jóvenes

Ningún joven ansioso por complacer a su Padre Celestial desaprovechará las oportunidades educativas. Pero se está generalizando una tendencia inquietante. Es más probable que sean los jóvenes en lugar de las jóvenes los que abandonen sus estudios. Las mujeres han adquirido más licenciaturas que los hombres.

Es claramente obvio… que las jóvenes están superando a los jóvenes en la búsqueda de programas educativos. De manera que les digo a ustedes, jovencitos, levántense y disciplínense para aprovechar las oportunidades educacionales. ¿Desean casarse con una joven cuya instrucción haya sido muy superior que la ustedes? Hablamos de “estar unidos en yugo igual”; pienso que eso se aplica al asunto de los estudios.

Más que un aprendizaje secular

Nunca antes tantas personas han recibido formación en el aprendizaje del mundo. Qué cosa poderosa es, los estudios intensivos de un gran porcentaje de jóvenes del mundo, que se reúnen a diario con maestros para obtener conocimiento de toda la historia de la humanidad.

Al buscar nuestros estudios seculares, agreguemos también a nuestra vida el cultivar el Espíritu.

La magnitud de ese conocimiento es asombroso. Abarca las estrellas del universo, la geología de la tierra, la historia de las naciones, la cultura e idioma de los pueblos, el funcionamiento de los gobiernos, las leyes de comercio, el comportamiento del átomo, las funciones del cuerpo y las maravillas de la mente.

Con tanto conocimiento disponible, uno podría pensar que el mundo está cerca de la perfección. Sin embargo, constantemente se ve el otro lado de la moneda, la inmoralidad de la sociedad, los problemas y las contenciones que provocan miseria en la vida de millones de personas.

Cada día somos más conscientes de que la vida es mucho más que ciencia y matemáticas, más que historia y literatura. Es necesaria otro tipo de formación, sin la cual la esencia del aprendizaje secular podría sólo llevar a la destrucción. Me refiero a la formación del corazón, de la conciencia, del carácter, del espíritu, estos aspectos indefinibles de nuestras personalidades que determinan tan ciertamente lo que somos y lo que hacemos en nuestras relaciones el uno con el otro.

Hace más de cincuenta años, mientras servía como misionero en Inglaterra, fui a la casa central de la Asociación de jóvenes cristianos en Londres. Supongo que ese viejo edificio desde hace mucho tiempo ya no está, pero nunca olvidaré las palabras que encontraban los visitantes en el vestíbulo cada vez que entraban. Eran las palabras de Salomón: “Con todo lo que adquieras, adquiere entendimiento” (Proverbios 4:7).

¿Entendimiento de qué? ¡Entendimiento de nosotros mismos, de los propósitos de la vida, de nuestra relación con Dios, quien es nuestro Padre, de los grandes principios dados divinamente que por siglos han proporcionado el poder que dirige el progreso real de la humanidad!

Al buscar nuestros estudios seculares, agreguemos también a nuestra vida el cultivar el Espíritu. Si lo hacemos, Dios nos bendecirá con esa paz y las bendiciones que provienen sólo de Él.