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Peldaños a la felicidad

D. Todd Christofferson Of the Quorum of the Twelve Apostles

Los mandamientos no se dan con el fin de restringir, sino más bien con el fin de hacer posible lo que verdaderamente deseamos y lo que nuestro Padre Celestial, quien nos ama, desea para nosotros.

A veces, algunas personas se confunden y piensan que los mandamientos son restricciones o limitaciones que complican la vida, que nos privan de oportunidades, de la felicidad o de los placeres de la vida. La realidad es que los mandamientos nos protegen y nos conducen a la felicidad. No tienen la finalidad de limitar, sino de hacer posible —permitirnos alcanzar en esta vida y en la venidera— lo que verdaderamente deseamos y lo que nuestro Padre Celestial, que nos ama, desea para nosotros.

Son como una escalera: cada peldaño podría representar un mandamiento y, tras la obediencia a cada mandamiento, ascendemos. Luego, si comprendemos la esencia de los mandamientos, queremos más. No nos resentimos por los mandamientos; queremos más para poder progresar más; y un Padre Celestial que nos ama nos da según nuestros deseos. Si lo deseamos, Él nos dará más mandamientos para facilitar nuestro progreso.

Así que, jóvenes, por favor no se quejen de los mandamientos. No digan: “No quiero más”; digan, en cambio, “Sí, más, más. Quiero progresar; quiero ser feliz; quiero ser como mi Padre Celestial. Los mandamientos me muestran la forma de hacerlo; allanan mi camino y además me protegen del mal y de las cosas que destruyen la felicidad y, a veces, hasta protegen la vida misma”.

Espero que estén convencidos. Debemos hacer todo lo que sea necesario a fin de guardar los mandamientos, aun cuando parezca que nos encontramos totalmente solos al hacerlo.

De un discurso dado a los jóvenes de Salta, Argentina, en noviembre de 2011.

Para obtener más información sobre este tema, véase Monson, “La obediencia trae bendiciones”, Liahona, mayo de 2013, pág. 89; y L. Tom Perry, “La obediencia a la ley es libertad”, Liahona, mayo de 2013, pág. 86.

Únete a la conversación

Durante el mes de septiembre estudiarás acerca de los mandamientos en el quórum del sacerdocio y las clases de Mujeres Jóvenes y la Escuela Dominical. Sería bueno que pensaras en algunos mandamientos con los que a menudo las personas de tu edad tengan dificultades. ¿Qué bendiciones has recibido o han recibido otras personas por cumplir esos mandamientos? Piensa en las formas en que podrías testificar de esas bendiciones a aquellos que te rodean; sigue el Espíritu a fin de saber qué decir y en qué momento decirlo. Podrías demostrar algunos ejemplos durante una noche de hogar o compartir tu testimonio durante una lección de la Escuela Dominical. También puedes compartir tus ideas al hacer clic en Compartir tu experiencia a continuación.

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