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Pasos para brindar servicio

Hillary Olsen

Jóvenes de Italia hablan de cómo sirven al Señor con todo su corazón, alma, mente y fuerza.

Ahora que saben que el lema de la Mutual de este año es sobre el servicio, ¿qué van a hacer? El Señor les ha pedido que lo sirvan con todo el corazón, alma, mente y fuerza (véase D. y C. 4:2). Eso es mucho y puede parecer abrumador, ¡pero no tiene que ser así!

El Señor les ha pedido que lo sirvan con todo el corazón, alma mente y fuerza. Eso es mucho y puede parecer abrumador, ¡pero no tiene que ser así!

Entre la pizza, la pasta y los adoquines de la vida italiana, los jóvenes del sur de Italia han encontrado algunos pasos útiles en los cuales concentrarse al tratar de servir con todo el corazón, alma, mente y fuerza.

Procurar guía espiritual

Recibir guía espiritual es un paso importante para servir al Señor, y Davide C., de quince años, sabe que eso no sucederá sin poner esfuerzo de su parte. “Debo ser un instrumento en las manos de Dios”, dice, “y tengo que estar preparado para recibir y seguir los susurros del Espíritu. Para ello tengo que rodearme constantemente de las cosas del Señor”.

Grupo de cuatro jovencitos

Davide y su familia son conversos a la Iglesia. Incluso antes de bautizarse, él aprendió lo importante que es el estudio de las Escrituras. Su hermano fue el primero en bautizarse; poco después le siguieron sus padres. Davide sabía que debía obtener su propio testimonio. Al leer el Libro de Mormón, sintió el Espíritu. Los buenos sentimientos que tuvo lo ayudaron a tomar la decisión de unirse a la Iglesia.

Han pasado cuatro años y Davide todavía depende de la guía del Espíritu. “Tenemos que ser constantes; no podemos abandonar el estudio de las Escrituras ni la oración”, concluye.

“Tenemos que escoger servir al Señor. Está bien hacer otras cosas también, pero servir al Señor debe ser nuestra prioridad.”

Dedicar tiempo

Manuel M., de diecisiete años, reconoce que no siempre es fácil servir a Dios. “Con frecuencia se nos pone a prueba”, dice Manuel. “A veces preferiríamos hacer otras cosas, como dormir, ir a un partido de fútbol o pasar tiempo con los amigos. Pero mi mamá siempre me ha enseñado que tenemos que escoger servir al Señor. Está bien hacer otras cosas también, pero servir al Señor debe ser nuestra prioridad”.

Miriam D., de tiene catorce años, sabe que la única forma de asegurarse de que leerá las Escrituras y orará todos los días es fijar un momento específico para hacerlo. “Siento logro hacer muchas cosas cuando aparto un tiempo para hacerlo”, dice Miriam. “Además, cuando dedicamos más tiempo al Señor, no se nos tienta tanto y somos fortalecidos”.

Grupo de tres jovencitas

Servir de buen grado

Para Sabrina D., de quince años, servir con todo el corazón, alma, mente y fuerza significa servir de buona volontà. Eso significa hacer las cosas por voluntad propia y con una actitud alegre.

Alessio I., de doce años, está de acuerdo con ella: “No tiene sentido hacerlo porque el obispo o tus padres te dicen que lo hagas. No debes sentirte obligado. El Señor quiere que prestemos servicio por las razones justas”.

¿Cómo podemos tener más buona volontà al prestar servicio? “El leer las Escrituras me ayuda porque nos enseñan que prestar servicio es lo que debemos hacer”, dice Sabrina.

Estudiar y comprender mejor la Expiación también nos puede ayudar a prestar servicio de buena voluntad y alegremente. Elvisa D., de diecisiete años, dice: “Al igual que nuestro Padre Celestial envió a Su Hijo, quien sacrificó todo por nosotros, también nosotros debemos estar dispuestos a dedicar todo lo que podamos para servir al Señor”.

Centrarse en los demás

Las hermanas Giulia, de dieciséis años, y Verónica D., de catorce, entienden la importancia de centrarse en los demás. “El prestar servicio nos ayuda a ver a las personas de forma diferente. Cuando una persona presta servicio a otra, las dos son bendecidas”, dice Giulia.

Verónica afirma: “En cierta ocasión quería compartir el Evangelio, pero no me sentía preparada. Tenía miedo. Pero cuando pensé en la persona a la que servía, tuve más confianza porque supe que el Señor me ayudaría”.

Grupo de jóvenes con ropa de domingo

Giulia y Verónica pudieron servir a su amiga Virginia de una forma que cambió su vida. Comenzaron a invitarla a ir a las actividades de la Iglesia con ellas. También invitaron a la familia de Virginia a hacer cosas con la familia de ellas. Poco después, la familia de Virginia comenzó a reunirse con los misioneros. Un año después, Virginia y su hermana menor se bautizaron.

Ahora que es miembro de la Iglesia, Virginia busca maneras de servir a la gente que la rodea. Realmente quiere compartir el Evangelio con los demás. A veces, sus compañeros de la escuela se burlan de ella por sus nuevas creencias, así que ora para saber con quién hablar. Un día, el Espíritu la inspiró a hablar con una joven que conocía. “Le di un ejemplar del Libro de Mormón y la invité a ir a la Iglesia conmigo, ¡y fue! Ahora está leyendo el Libro de Mormón”.

Samuele D., de catorce años, busca oportunidades de fortalecer a los miembros de su quórum: “Trato de ayudar a los jóvenes de mi quórum alentándolos en la clase. A veces tienen vergüenza de participar o se ponen nerviosos”. Samuele dice que ayudar a los demás a tener confianza es una forma en la que puede servir a Dios y prepararse para responsabilidades futuras.

Empezar ahora

Entonces, ¿qué vas a hacer ? Alessio I. dice: “No tengo que esperar a ser mayor para influir en los demás de manera positiva. Debo hacerlo ahora”.

Estos pasos los ayudarán a ustedes también cuando se den cuenta de que cumplen una función valiosa en la obra del Señor. Den un paso de cada vez. Las cosas serán totalmente diferentes a medida que aprendan a darlo todo al servicio del Señor.

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