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Suicidio, sanación y esperanza

Marissa Widdison Church Magazines

Cómo ser amigo de una persona que ha perdido a un ser querido debido al suicidio.

Jess recuerda a su hermano menor como un hombre muy inteligente con un corazón bondadoso. Recuerda la última comedia televisiva que vieron juntos y cómo parecía que él estaba riendo y pasándola bien. También recuerda estar frente a su casa al día siguiente, viendo a los paramédicos, dándose cuenta que su hermano estaba muerto porque se había suicidado.

“Sentí todo, desde una completa conmoción, una devastación más allá de lo que puedo explicar hasta un total descreimiento de que esto en realidad acaso estaba ocurriendo”, dice ella. Su familia, ahora afligida por la angustia, no se había dado cuenta de que él tenía tanto dolor.

Han pasado años desde que ocurrió y Jess ahora tiene esposo e hijos propios. Ella todavía tiene preguntas sin responder y lucha cada día con las consecuencias de la muerte de su hermano. Pero con el correr de los años, ha encontrado algo de paz. Ha visto por sí misma cómo las enseñanzas del Evangelio y el amor de otras personas ayudan a sanar.

Si conoces a alguna persona como Jess que ha perdido a alguien a causa del suicidio, es importante entender que todas las personas lloran una pérdida como esa de maneras diferentes. Lo que ayude a una persona puede que no resulte tan útil para otra, y está bien. Aquí tienes algunas ideas que pueden ayudarte a pedir al Padre Celestial con espíritu de oración cómo apoyar a quienes te importan.

Habla con ellos y escucha

A veces, después de escuchar sobre un suicidio, las personas no saben qué decir o sienten preocupación de decir algo incorrecto. Pero evitar a la persona que está de luto puede ser peor.

“Se siente mucha soledad cuando eso sucede”, dice Jess. Entonces, solo di algo, aun cuando es algo como: “Estoy pensando en ti y en tu familia”.

Los expertos en salud mental recomiendan hablar sobre la persona que se suicidó como si se hablara acerca de una persona que falleció a causa de cualquier otra causa. Recuerda los buenos momentos juntos, recuerda cuánto querías a la persona y expresa lo mucho que se le extrañará.

“Me encantaba escuchar buenos recuerdos de mi hermano”, dice Jess. Algunas personas incluso anotaron esos recuerdos y se los dieron a su familia. “Cada vez que alguien lo mencionaba, yo sentía alivio”.

Aun así, ha sido un proceso largo el tratar de ordenar mental y emocionalmente lo que sucedió. Debido a ello, Jess está agradecida por las personas que la escuchaban, incluso si ella volvía a conversar sobre algo que ya se había dicho.

“Me ayudó y todavía me ayuda a superar los momentos más difíciles”.

Sé compasivo

Jess dice que era difícil cuando las personas hacían comentarios tendenciosos acerca de la muerte de su hermano o decían que él “no iba a estar en buen lugar” a causa de lo que hizo. Las enfermedades mentales, señala, son tan reales y despiadadas como cualquier otra enfermedad. También era difícil cuando las personas decían que sabían exactamente por lo ella estaba pasando.

Obtén ayuda

Si tienes pensamientos suicidas, por favor llama a un número de emergencias y obtén ayuda inmediatamente. ¡Se te ama!

“Nadie sabe lo que se siente al perder a este hermano específico con la relación específica que yo tenía con él, excepto el Salvador”, dice ella. “Pero a pesar de que tal vez no sepamos exactamente lo que una persona siente, hay muchas maneras en que podemos ayudarnos unos a otros”.

Ayuda donde puedas

Si estás ayudando a una persona que se está recuperando por perder a alguien debido al suicidio, pregúntate a ti mismo si hay cualquier cosa pequeña cotidiana con la que puedas ayudar. ¿Puedes ayudar a preparar comidas, hacer tareas en el hogar o tareas escolares juntos? Invitar a alguien a una actividad, incluso cuando siempre rechace la oferta, le hace saber que te interesas.

Las cosas mejorarán

Con el tiempo, la paz puede llegar. “Me encantaría decir que el dolor del corazón desaparece, aunque no es así”, dice Jess. “Pero la expiación de Jesucristo me ha sanado de maneras que nunca creí posible”. Leer las Escrituras, orar y asistir a la Iglesia le ayudó a ver la luz al final del túnel. Por medio de esas cosas pequeñas, ella ha recibido revelación para otras formas en que puede encontrar ayuda, tales como ver a un consejero profesional. Ahora ella toma las cosas “un momento a la vez” y trata de llenar su día con gratitud y servicio.

“Tengo un fuerte testimonio de que nuestro Padre Celestial ama a cada uno de Sus hijos”.

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