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Adolescentes maravillosos en el trabajo

David Dickson Church Magazines

Cada trabajo tiene algo increíble que ofrecer. Estos seis jóvenes hablan acerca de por qué el trabajo arduo ofrece mucho más que un ingreso.

Es triste que hoy en día uno pase meses buscando entre anuncios de empleo sin encontrar uno sólo que necesite a un catador de dulces profesional. Igualmente, es increíble los pocos puestos de media jornada disponibles para quienes prueban los autos de carrera.


La buena noticia es que cualquier trabajo puede ser emocionante y gratificante, a pesar de que quizás en un principio no lo parezca.


En Para la Fortaleza de la Juventud se enseña: “El trabajo es honorable. Desarrollar la capacidad para trabajar hará que puedas contribuir al mundo en el que vives” (pág. 40).


El trabajo puede proporcionar un ingreso necesario, experiencia que nos ayudará en la vida y habilidades valiosas. Cada trabajo tiene algo que ofrecer. El élder Neal A. Maxwell (1926–2004), del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “El ser neurocirujano, guarda forestal, mecánico, granjero, maestro, etc., es un asunto de preferencia y no de principios” (“Pon tu hombro a la lid”, Liahona, julio de 1998, pág. 41).


Así que el tipo de trabajo que hagas en tu juventud, ya sea como empleado o al prestar servicio para tu familia o comunidad, tal vez no importe tanto como aprender el valor de trabajar y contribuir al mundo. Varios jóvenes, cuyas vidas han sido bendecidas por medio del trabajo arduo, comparten algunos consejos sobre lo que han aprendido.


Súper niñera


A los 12 años, Emma L. es una maravillosa niñera. Tiene un currículum y tarjetas de presentación; posee un certificado de niñera de la Cruz Roja Americana, tiene una caja bien surtida con premios para los niños que cuida y cuenta con suficientes clientes como para permitirse cuidar niños tan a menudo como ella quiera. 


“Es un trabajo realmente encantador”, dice Emma. “Siempre me han agradado los niños pequeños”.


Antes de comenzar a trabajar como niñera, Emma ahorró y utilizó su propio dinero para asistir a una clase para niñeras de dos días ofrecida por la Cruz Roja. Su filosofía de desarrollar esas habilidades antes de comenzar el trabajo fue sencilla: “Si no haces un buen trabajo, no te volverán a contratar”.


Sin embargo, Emma cree que si haces un buen trabajo, entonces no sólo te pedirán que regreses, sino que también obtendrás referencias. Así es cómo ella sigue encontrando más clientes. “Es fácil si se empieza con una persona y eres una buena niñera”, dice ella. “Empieza con un negocio pequeño y hazlo crecer”.


Debido a su experiencia como niñera, Emma ha adquirido otras destrezas, por ejemplo, cómo resolver problemas cuando los niños pequeños no se llevan bien. “La paciencia es algo bueno que he aprendido”, dice ella.


Ha aprendido a disfrutar de su trabajo, una gran habilidad que se debería adquirir a cualquier edad. “Me gusta estar cerca de los niños y verlos felices”, dice Emma. “Me gusta ayudarlos”.


Cortador de césped y asesino de malas hierbas 


Si una mala hierba descarada escondida en lo profundo del jardín parece lanzar un engreído suspiro de alivio cuando el adolescente llega a cortar el césped —porque, después de todo, un adolescente que viene a hacer un trabajo rápido no es una gran amenaza a su existencia, ¿verdad?— entonces ese momento de satisfacción será breve si Nathan D., de 13 años, está detrás de la máquina para cortar el césped.


Nathan comenzó a cortar el césped de sus vecinos en 2012. Él sabe cómo mantener a los clientes felices, en parte porque no sólo cree en hacer bien el trabajo, sino también en hacer un poco más de lo necesario.


Una vez que apaga la máquina para cortar el césped, lo vuelve a revisar. “Asegúrense de que todo esté bien hecho y de que no se les haya pasado algún lugar”, aconseja a quienes estén interesados en el cuidado del césped.


Después de eso, llega el momento de hacer algo extra. “Antes de dejar el trabajo que han hecho”, dice Nathan, “busquen algunas cosas adicionales que puedan hacer y que no tomen mucho tiempo”. Quitar hierbas es una de sus favoritas.


Como resultado de sus ingresos, Nathan también ha aprendido buenas habilidades en la elaboración de presupuestos. Ahora, en su segundo año de cortar el césped, ha podido comprar ropa para la escuela y ahorrar para una misión.


Creando un negocio puntada a puntada


No muchos adolescentes tienen la oportunidad de poner en marcha un negocio pequeño con uno de sus padres; pero cuando Blythe G., de 15 años, y su madre hicieron una muñeca de tela exclusiva para la hermana menor de Blythe, se divirtieron tanto que decidieron continuar haciendo otras. “Comenzamos a venderlas”, dice Blythe. También donan una muñeca cada mes a una niña enferma.


Blythe, siendo artista, ama su parte del proceso. “Mi tarea principal es pintar los rostros de las muñecas”, dice ella. Además, ha adquirido otros talentos durante este tiempo. “He aprendido mucho acerca de mercadotecnia”, dice.


También aprendió a coser. “Ha sido muy divertido”, recuerda. “Ahora puedo hacer todo tipo de cosas”. De hecho, Blythe ya ha puesto su conocimiento de costura a buen uso. A medida que ella y su mamá vendían más muñecas, agregaron animales de peluche al reparto. Blythe diseñó personalmente varios de los animales de peluche que ahora venden.


Este negocio ha unido más a Blythe y a su mamá. “Me encanta hacer esto con mi mamá”, dice. “Ella es mi mejor amiga”.


A otros jóvenes que están considerando empezar un negocio, Blythe les dice: “¡Háganlo! Hay muchas cosas que no se pueden aprender en la escuela que pueden aprender cuando las ponen en práctica”.


Música, dinero y preparación misional


Durante los últimos cuatro años, Brandon R., de 17 años, ha podido ganar dinero y ahorrar para una misión, todo al hacer algo que él ama: enseñar clases de piano. “Me encanta influir en los demás para que disfruten del maravilloso don de la música”, dice Brandon.


Brandon ha estado tomando clases desde que tenía sólo dos años de edad. Actualmente tiene alumnos de entre 6 a 15 años de edad. A él le gusta ver cómo progresan mientras aprenden a disfrutar al tocar el piano.


“Cuando comencé a enseñarle a un alumno”, Brandon dice, “él huía, pero luego le empezó a gustar más y más”.


Ahora que está en su último año de secundaria, Brandon está buscando más alumnos para poder ahorrar dinero aún más rápido para su misión.


Brandon cree que gracias a que da clases de piano, su técnica de enseñanza en otras áreas ha mejorado. “Creo que, por ejemplo, me es más fácil enseñarle algo a mi hermano en matemáticas o enseñarle algo a alguien en una clase”, dice. “No hay mejor manera de desarrollar tus técnicas de enseñanza más que practicándolas”.



Ella también hace eso

Si tener una variedad de habilidades y experiencia laboral en un currículum es algo bueno, y lo es, entonces Sarah K., de 16 años, ha comenzado su carrera de muy buena manera. Ella ha trabajado en el cuidado de niños, en la limpieza de casas y el trabajo de jardinería. Ha hecho sesiones de fotos en bodas y recepciones, y durante los últimos nueve meses ha trabajado a media jornada en un restaurante como anfitriona y mesera.

“Creo en una buena ética laboral”, dice Sarah. Cree firmemente que todos los trabajos que ha tenido le han enseñado algo útil.


Sarah empezó a trabajar en sus empleos de la misma manera que muchos jóvenes Santos de los Últimos Días lo hacen: al preguntarle primero a las personas de su barrio. “Los miembros de la Iglesia comenzaron a contratarme y me recomendaban a sus amigos”, dice ella.


“Cuando eres autosuficiente, utilizas las bendiciones y aptitudes que Dios te ha dado para cuidar de ti mismo(a) y de tu familia, y para encontrar soluciones a tus propios problemas” (Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 41).

También ha trabajado junto a sus hermanos y hermanas. Sarah es la segunda de nueve hijos. Sus hermanos menores saben cómo obtener contactos y encontrar empleos de jardinería. “Cada vez que tenían un trabajo, yo los acompañaba”, explica.


Sus planes de trabajo apenas empiezan. “Mi meta es ser cosmetóloga y tener un título en negocios para poder desarrollar esa habilidad”, dice Sarah.


Sumergirse en el trabajo


Amy J., de 17 años, vive en una parte de Alabama, EE. UU., que es popular entre los turistas. Como resultado, muchos negocios permanecen abiertos siete días a la semana. Sin embargo, Amy ha tenido la fortuna de encontrar un empleo en el que no necesita trabajar los domingos, algo que es muy importante para ella.


Amy trabaja durante todo el año como salvavidas e instructora de natación en el centro local de recreación. Disfruta de su trabajo, especialmente enseñar clases de natación. “Me gusta trabajar con los niños”, dice Amy.


El trabajo también proporciona un ingreso valioso. “El verano pasado pude ahorrar dinero y comprar un auto. Eso ha sido una gran bendición”, dice ella.


En pocas palabras, dice que es un trabajo excelente. Entonces, ¿cómo lo encontró? Primero, se unió al equipo de natación. “Mi entrenadora de natación me envió un mensaje acerca de un trabajo”, dice Amy. Ella cree que nunca habría encontrado esta oportunidad de no ser por su esfuerzo de llegar a conocer a las personas. Aconseja a todos los jóvenes que participen en actividades y hagan contactos.


Amy también ha aprendido habilidades útiles en la vida gracias a su trabajo. En su caso, algunas de ellas pueden resultar sumamente útiles. “Quiero entrar en el campo de la medicina”, explica. La capacitación de resucitación cardiopulmonar y de primeros auxilios que recibió como parte de sus deberes de salvavidas son excelentes habilidades fundamentales. 


También ha aprendido acerca de mantener el equilibrio entre los horarios del trabajo y de la escuela. “Las habilidades en la gestión del tiempo definitivamente se aprenden al tener un empleo”, dice ella.


Por último, pero no menos importante, Amy ha obtenido un testimonio del pago del diezmo como resultado del ingreso que recibe del trabajo. “Me doy cuenta de que cuando pago el diezmo puedo usar mi dinero de una manera más eficiente”, dice.


Participa de la conversación


Durante noviembre, las clases de la Escuela Dominical se centrarán en la autosuficiencia espiritual y temporal. Como parte de la autosuficiencia temporal, el tener una firme ética laboral nos prepara para el servicio en el hogar, con nuestras familias actuales y futuras, en la misión, profesionalmente y en todo ámbito de nuestra vida. El talento y la capacidad para trabajar arduamente nunca dejará de ser útil. El élder Neal A. Maxwell enseñó: “El trabajo es siempre una necesidad espiritual aunque para algunos no sea una necesidad económica” (“Pon tu hombro a la lid”, pág. 40).


¿Cómo bendice el trabajo tu vida? ¿Cómo estás aprendiendo a ser autosuficiente? Considera escribir lo que sientes y compártelo con tu familia, en la Iglesia el domingo, en los medios sociales o haciendo clic en Comparte tu experiencia a continuación.

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