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Cómo defender tus creencias

David A. Edwards Church Magazines

Sé valiente, humilde, firme y amable, todo a la vez. Con la ayuda del Señor, no es tan difícil como parece.

Una de las cosas que nos comprometemos a hacer como parte del convenio bautismal es “ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar en que [estemos]” (Mosíah 18:9). Por cierto, renovamos el convenio todos los domingos cuando participamos de la Santa Cena.

En la Conferencia General de abril de 2014, varios de los oradores nos recordaron que habrá ocasiones en que ser testigo de Dios significará tener que enfrentar oposición, crítica y burla. Por eso, ¿qué debes hacer cuando sea necesario dar ese paso incómodo, malo o poco grato de defender tus creencias?

Dos jóvenes hablan

 

Acá te damos algunos consejos de las Escrituras

Las Escrituras dan algunos principios básicos para defender tu fe, como por ejemplo:

“Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo” (Romanos 1:16).

Tal como ha dicho el presidente Thomas S. Monson: “Todos sentiremos temor, soportaremos burlas y experimentaremos oposición. Tengamos todos nosotros el valor de desafiar la opinión popular, la valentía de defender nuestros principios. El tener valor y no transigir es lo que trae la aprobación de Dios” (“Esfuércense y sean valientes”, Liahona, mayo de 2014, pág. 69).

“…hablamos, no con palabras enseñadas por humana sabiduría, sino con las enseñadas por el Espíritu” (1 Corintios 2:13).

El Padre Celestial te ha dado el don del Espíritu Santo y debes aprovechar la ventaja de ese don. Eso no significa que la lógica y la razón no pueden ser inspiradas o confirmadas por el Espíritu; sólo significa que debes confiar en que el Espíritu guíe tu defensa de la fe. Comparte tu testimonio por el Espíritu. Ésa es la manera del Señor. (Véase también D. y C. 100:5-8.)

Comparte tu testimonio por el Espíritu. Ésa es la manera del Señor.

“Aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo, que es el padre de la contención, y él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira unos con otros” (3 Nefi 11:29).

La cuestión aquí no es que debas evitar cualquier asunto en que las personas tienen diferentes puntos de vista. Más bien, tiene que ver con la intención, así como las emociones involucradas. Debemos llegar a comprender y tratar de persuadir con humildad, no sólo ganar una discusión y demostrar que tenemos razón y la otra persona está equivocada. Una conversación donde las personas se sientan inquietas y furiosas es la que debes tratar de calmar o simplemente evitar.

“La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor” ( Proverbios 15:1).

El élder W. Craig Zwick, de los Setenta, explicó esta Escritura de la siguiente manera: “La ‘blanda respuesta’ consiste en una respuesta lógica: palabras disciplinadas de un corazón humilde. No significa que nunca hablemos directamente ni que transijamos en alguna verdad doctrinal. Las palabras que son firmes en lo que expresan pueden ser blandas en espíritu” (“¿Qué piensa usted?, Liahona, mayo de 2014, pág. 42).

Tres jovencitas hablan

 

“He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (Mateo 10:16).

El Salvador no quiere que seamos ignorantes o ingenuos, tampoco que ataques a nadie. El saber lo que ocurre en el mundo no significa que debamos seguirlo.

“No contendáis en contra de ninguna iglesia” (D. y C. 18:20).

No hay necesidad de criticar a otras iglesias. Las declaraciones positivas de tus creencias serán más eficaces que las negativas sobre otras personas. Como dijo el profeta José Smith: “A nadie pedimos que deseche nada de lo bueno que tenga; sólo les pedimos que vengan y obtengan más.” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 163).

Las declaraciones positivas de tus creencias serán más eficaces que las negativas sobre otras personas.

“Y tú declararás gozosas nuevas…

“Y lo harás con toda humildad, confiando en mí, no denigrando a los que denigran”
(D. y C. 19:29-30).

Las nuevas que declaras son alegres. Recuerda y asegúrate de que tu cara y tu voz lo demuestren. Además, la palabra denigrar en esta frase significa usar un lenguaje grosero o insultante hacia una persona. Si alguien te hace eso, no tomes represalias ni le hagas lo mismo. El apóstol Pedro enseñó que el Salvador mismo dio el ejemplo que debes seguir al respecto (véase 1 Pedro 2:23).

“Y de dogmas no hablarás, sino que declararás el arrepentimiento y la fe en el Salvador, y la remisión de pecados por el bautismo y por fuego, sí, por el Espíritu Santo” (D. y C. 19:31).

En esta frase, la palabra dogmas se refiere a las opiniones o las enseñanzas que van más allá de lo básico. Por eso el Señor dice que hablen el mensaje básico del Evangelio cuando declaran Sus alegres nuevas. Eso también se aplica al defender tu fe. No debes dar tantos detalles sobre todo lo relacionado con la Iglesia. Tal como dijo el élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Enseña el Evangelio de forma sencilla” (“Porque ejemplo os he dado”, Liahona, mayo de 2014, pág. 34).

Dos jovencitas hablan frente a un casillero de una escuela con el folleto Para la Fortaleza de la Juventud

 

“Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

“Todas las personas, sin importar sus decisiones y creencias, merecen nuestra bondad y consideración”, dijo el élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles. “El Salvador nos enseñó a amar no sólo a nuestros amigos, sino también a quienes no estén de acuerdo con nosotros; e incluso a quienes nos desprecien” (“Torbellinos espirituales”, Liahona, mayo de 2014, pág. 20).

“Procura no ensalzarte en el orgullo; sí, procura no jactarte de tu propia sabiduría, ni de tu mucha fuerza.

“Usa valentía, mas no altivez” (Alma 38:11–12).

Nuevamente, sé humilde. No se trata de ti ni de cuán inteligente o capaz seas. Además, puedes ser valiente sin decir cosas exageradas o ser un matón verbal o intelectual. Tal como ha dicho el élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Un día se encontrarán ante el llamado de defender su religión… En esos momentos se requerirá de parte de ustedes tanto valentía como cortesía” (“El costo —y las bendiciones— del discipulado”, Liahona, mayo de 2014, pág. 6).

Una jovencita comparte la revista Ensign con otra

 

Acá te damos algunos consejos adicionales

Antes de que digas algo

  • Verifica el contexto: ¿Es un buen lugar y el momento apropiado para hablar?
  • Determina la verdadera intención de las personas: ¿Están buscando sólo discutir o estarían dispuestas a escuchar tu testimonio de la verdad?
  • Ora para que el Espíritu guíe tu respuesta.
  • Permanece en el hábito de orar, estudia las Escrituras y asiste a la Iglesia.

Mientras estés en medio de la conversación

  • No supongas que la gente se va a molestar si compartes tus creencias.
  • Mantente positivo y haz declaraciones positivas, en vez de negativas.
  • Reconoce que algunos conceptos y términos pueden ser nuevos para algunas personas (como la vida preterrenal o la Apostasía).
  • Si surge un tema del que no sabes nada, puedes decir que deseas estudiarlo y analizarlo para hablarlo más adelante.

Cuando hablas en persona

Dos niñas hablan afuera
  • Mantén el volumen de tu voz bajo, no hables en voz alta.
  • Sonríe o por lo menos no parezcas enojado, molesto o aburrido.
  • No pienses sólo en lo que vas a decir a continuación, sino concéntrate en cómo la conversación afecta a la persona.

En internet y en los medios de comunicación social

  • Si ves información errónea, corrígela con tacto y objetivamente, si fuera apropiado.
  • En lugar de siempre comentar en debates públicos, envía más mensajes privados.
  • No tengas miedo de compartir un video, artículo o meme.
  • Obtén más información en Mormon.org/Preguntas frecuentes sobre las respuestas que puedes resumir en tus propias palabras.
  • Detente, tranquilízate y piensa antes de responder a algo que te molesta, ya sea por unos momentos, horas o días.

¿Cómo te defiendes?

¿Tienes alguna experiencia relacionada con el defender tus creencias? ¿O tienes ideas para agregar a estas listas? Comparte tu experiencia con otros jóvenes en los comentarios a continuación.

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